martes, 25 de febrero de 2020

EL MARXISMO CULTURAL

La conquista del poder cultural
es previa a la del poder político.
Esto se logra mediante la acción concertada de los
intelectuales infiltrados en todos los
medios de comunicación, expresión y universitarios.
Antonio Gramsci (1891-1937)

Los idiotas útiles, los izquierdistas que creen de manera idealista
en la belleza del sistema socialista soviético, o el comunismo,
o cualquier otro sistema, cuando se desilusionan,
se convierten en los peores enemigos. Es por eso que mis
instructores de la KGB me decían específicamente:
nunca pierdas el tiempo con los intelectuales de izquierda.
Olvídate de esas prostitutas políticas. [...]
 La izquierda intelectual cumple un propósito solo en la etapa
de desestabilización de una nación. Por ejemplo, los izquierdistas
en los Estados Unidos: todos esos profesores y todos esos
hermosos defensores de los derechos civiles.
Son instrumentales solo para el proceso subversivo desestabilizador.
Una vez que su trabajo se ha completado, ya no son necesarios.
Algunos de ellos, cuando se desilusionan, cuando ven que
los verdaderos marxistas revolucionarios llegan al poder,
obviamente se ofenden. Siempre pensaron que
serían ellos quienes llegarían al poder.
Eso nunca sucederá, por supuesto. En cuanto molesten,
los alinearemos contra la pared y los fusilaremos.
Yuri Bezmenov
Periodista soviético para RIA Novosti
ex-agente de la KGB


Una Batalla de Valores




Si uno analiza los resultados electorales de los últimos años en los países de Occidente una de las primeras cosas que llaman la atención en el promedio mayoritario de los casos, es un fortalecimiento de los extremos del espectro político. Por un lado, han ganado en fuerza política y protagonismo los partidos que ponen un gran énfasis en el factor social y la demagogia – los tradicionalmente denominados partidos de "izquierda". Y, por el otro lado, también han crecido los partidos que ponen un énfasis igual de fuerte en la cuestión económico-financiera y la integración a un Nuevo Orden mundial – los últimamente llamados partidos de "derecha".

A la par de este fenómeno, también llama la atención que los partidos políticos tradicionales, tanto en Europa como en América, hace rato que ya no sostienen los ideales y los lineamientos gracias a los cuales originalmente consiguieron llegar a tener una posición política relevante.

Considerando el caso argentino uno no tiene más remedio que preguntarse ¿qué tan lejos está esa UCR actual débil, contradictoria y deshilachada, de aquella otra UCR enérgica, combativa, revolucionaria y nacionalista de Hipólito Yrigoyen? ¿Cómo pudo ese enorme Movimiento que fue el peronismo de los años 40 y 50 del Siglo XX convertirse en ese pseudo populismo izquierdoide, clasista y partidocrático actual? ¿Cómo pudieron los protagonistas de la auténtica Resistencia Peronista de los años inmediatamente posteriores a 1955 permitir el copamiento del Movimiento por unos aventureros filocastristas primero y por toda una caterva de politicastros corruptos después?

Pero, contra lo que piensan muchos argentinos, el caso de la Argentina no es el único. ¿Dónde está hoy el Partido Socialista de Bettino Craxi que alguna vez gobernó Italia? ¿Dónde quedó la fuerza del partido socialista de François Mitterrand? ¿Qué se hizo del brillo y el prestigio de los gaullistas y el grandeur de Francia durante los "Treinta Gloriosos" años de 1944 a 1974? ¿Qué pasó con la corriente de la perestroika y la glasnost que volteó el régimen del comunismo soviético?

Preguntas similares podrían hacerse prácticamente en todos los países de Occidente, excepto quizás en los países anglosajones en donde el régimen bipartidista es tan rígido que no tolera terceros pero, al mismo tiempo, tan ambiguo que cualquiera de los dos partidos puede adoptar una posición al azar para que, casi automáticamente, el otro partido adopte la postura contraria.

La erosión de los partidos tradicionales tuvo varias causas. Las dos principales que pueden citarse son, el abandono y hasta el desprecio de los valores originales por parte de los dirigentes y, como casi inevitable consecuencia de eso, una corrupción generalizada tan desfachatada que resultó imposible de ocultar. Y de nuevo: no creamos que el caso del kirchnerismo argentino ha sido el único. Italia pasó por el Mani Pulite; Brasil por el Lava Jato. Prácticamente todos los Estados han tenido sus grandes casos de corrupción y en todo Occidente existe un abandono general de los valores fundacionales.

Después del derrumbe soviético, esta situación le permitió al marxismo declinante encontrar un nuevo resquicio en el cual sobrevivir aunque no ya como fuerza política sino como movimiento cultural. El marxismo-leninismo revolucionario, que proponía la toma del poder político por la fuerza para luego avanzar con las modificaciones sociales desde el Estado, fue suplantado por la propuesta de Antonio Gramsci que propone la conquista mental y emocional de la sociedad civil para lograr la hegemonía cultural y, una vez logrado esto, acceder al poder del Estado en un marco de consenso generalizado.

Así, el marxismo más efectivo se ha transformado en una "izquierda cultural" que se extiende y florece en todos los ámbitos. Este marxismo ya no se dedica al combate revolucionario por el mejoramiento de la situación de los proletarios, los asalariados, los trabajadores en relación de dependencia, aun cuando su propaganda ocasionalmente afirme representarlos o querer representarlos. El grueso de los cañones del pensamiento marxista se dedica a otros menesteres de mayor reverberación demagógica tales como la promoción de los intereses de minorías sexuales enfermizas; el impulso a convertir las sociedades actuales en desordenadamente multiculturales y multirraciales; a campañas "antifascistas" siendo que el calificativo de "fascista" se aplica generosamente a cualquier opositor y por cualquier motivo; al "ecologismo" especialmente si sirve para poner palos en la rueda a cierto capitalismo empresario (que, digamos la verdad, en muchos casos se lo merece) y, en términos muy amplios, a todo lo que tenga que ver con – o se le pueda poner la etiqueta de – los derechos humanos, el feminismo hembrista o la "discriminación", sea lo que fuere que se quiera entender bajo este último término.

En la otra punta del espectro, la "derecha" ya no representa ni tradicionalismos ni conservadorismos. De hecho, los partidos auténticamente conservadores han desaparecido al igual que los socialismos nacionales. Ni siquiera el tímido intento de una democracia cristiana tiene vigencia ya.  Hoy en día lo que se considera "derecha" ya no representa ni al patriotismo ni a los valores tradicionales de Occidente. Ya está lejos de encarnar el viejo conservadorismo que en muchos casos representaba idealismos nacionales, sentimientos patrióticos, aspiraciones a la gloria y aceptación de valores culturales, incluyendo los religiosos. La "derecha" actual se ha convertido en defensora de los intereses del capital internacional y de las corporaciones capitalistas, en especial del aparato financiero que las controla.

La izquierda marxista se hizo cultural y la derecha cultural se hizo economicista. En cierta medida, si recordamos que el núcleo duro del marxismo original siempre fue una doctrina básicamente económica y materialista, hasta podríamos decir que los papeles se han invertido.

Esta transformación de los roles ha dado lugar a un hecho curioso que resulta inexplicable si no se conoce bien la esencia de las "derechas" e "izquierdas" emergentes de esa revolución burguesa que fue la francesa de 1789. La curiosidad consiste en un hecho de observación directa: en todas las cuestiones trascendentes, en las que hay valores tradicionales comprometidos, ambos bloques votan y deciden de un modo muy similar. Tanto "derechas" como "izquierdas" no votan hoy de un modo muy distinto en cuestiones tales como el aborto, la familia, la religión, el permisivismo-abolicionismo jurídico, la dulcificación de la maldad, la tolerancia frente al hedonismo, la relativización de los valores morales y la flexibilización ad infinitum de los criterios éticos, tan solo para mencionar algunos temas de los más tratados por el periodismo.

Esto puede sorprender a muchas personas jóvenes (y no tanto). No nos sorprende en absoluto a quienes venimos subrayando desde hace añares que, aunque no lo parezca en la superficie, en el fondo no hay tanta diferencia entre el comunismo y el capitalismo; entre el marxismo y el liberalismo.

Ambos son materialistas, ambos son economistas, ambos son ateos, ambos son básicamente hedonistas, ambos practican la demagogia, ambos buscan destruir toda sociedad respetuosa de costumbres y valores ancestrales para intentar la construcción de una utopía inviable, ambos son internacionalistas y apátridas, ambos le niegan valor al matrimonio y a la familia tradicional. Ni el marxismo ni el liberalismo reconocen el valor de lo sagrado; la existencia de un Orden Natural; la desigualdad de los seres humanos reales; la existencia de comportamientos atávicos que le han permitido a la especie Homo Sapiens desarrollarse y sobrevivir siendo que, si se imposibilitan estos comportamientos, el ser humano ni se desarrolla ni sobrevive en el largo plazo.

Hay que entenderlo y afirmarlo: nunca hubo una diferencia sustancial entre el marxismo y el liberalismo. Como se dijera en alguna oportunidad: "Cada vez que el marxismo se mete en problemas, al liberalismo se le despierta el instinto maternal. Y cada vez que el capitalismo sufre un traspié al marxismo se le despierta el espíritu fraterno y corre a ofrecerse como alternativa a fin de cambiarlo todo para que, al final, nada cambie."

La mayoría enorme de las personas – es decir de los votantes – no se mete en estas sutilezas de filosofía política. Con la educación catastrófica que tenemos – dominada en gran medida precisamente por el marxismo cultural – ni Doña Rosa ni Juan Pueblo tienen las herramientas para hacerlo y, digamos la verdad, tampoco les importa demasiado.


Pero, así y todo, las cosas se han vuelto demasiado obvias. Todo el mundo ya se da cuenta de que, como Shakespeare le hace decir a uno de sus personajes en Hamlet: "algo está podrido en el Estado de Dinamarca".  Lo demuestra la pésima opinión que en términos estadísticos la gente tiene de los políticos en general.  Es innegable que las personas están cada vez más desconformes con sus representantes y con los discursos basados sobre ideologías perimidas;  solo que, en la mayoría de los casos, no encuentran canales válidos de expresión que prometan la razonable posibilidad de un cambio real y duradero.

Sin embargo, los tiempos cambian. Quizás muy lentamente – en todo caso mucho más lentamente de lo que desearíamos unos cuantos – pero cambian.

No podemos ignorar, por ejemplo, que la Unión Soviética fue en su momento el bastión inexpugnable del ateísmo militante y la Rusia de hoy es uno de los países cuya población más cultiva la fe y los valores cristianos ortodoxos tradicionales en oposición a una globalización atea que desecha justamente esos valores. Pero quizás lo más sorprendente de todo es que, en este sentido, tanto Putin como Trump parecerían coincidir en varios aspectos.

De ambos políticos, cualquiera puede tener más de cuatro cosas para señalar; lo que no puede decirse de ninguno de los dos es que no representan, en la medida de lo posible y de distintas maneras, los intereses de sus respectivos países. Putin puede ser quizás muy duro y se podrán objetar algunos de sus aliados pero bajo su conducción Rusia se ha mantenido como potencia mundial, y se ha fortalecido a pesar de las extorsiones, las sanciones y las chicanas de la plutocracia globalizadora.

De modo similar, Trump podrá ser criticado por sus actitudes payasescas, por su personalidad histriónica, por su grado de independencia real muchísimo menor a la de Putin e incluso también por algunos de sus aliados; pero al final del día resulta que no ha manejado tan mal la nave norteamericana a pesar de la oposición feroz, desleal y malintencionada de sus enemigos, y económicamente su gestión ha sido bastante sólida y a favor del pueblo norteamericano. Seguramente ésa es la tarea que le fue encomendada para reducir el descontento de la población blanca después de la administración de Obama. Pero, de todos modos, la similitud es un dato no menor. No es casualidad que los enemigos de Trump lo acusan de haber accedido al poder gracias al apoyo de Putin. Por supuesto, la acusación es un disparate; es solo que crisis similares pueden generar la necesidad de contramedidas similares.

De cualquier manera que sea, uno puede estar, o no, de acuerdo con los valores rusos y norteamericanos pero  lo curioso es que tanto Rusia como los EE.UU. – o sea: las dos principales potencias de Occidente – han intentado y siguen intentando un retorno a sus valores iniciales propios. Es un dato que no puede ni debe pasarse por alto porque, si se convierte en tendencia y se incluye al BRICS completo en el proceso, el mundo en muy pocos años más puede llegar a ser muy diferente al actual. En la Argentina se haría muy bien en tomar nota de esto para dejar de discutir estupideces y fomentar "grietas" que solo sirven para desunir y debilitar al país entero.

Es cierto que el retorno a las antiguas tradiciones y valores es lento. No menos cierto es que pasa casi desapercibido por la nula importancia que los medios insisten en darle. Surge y se hace bastante visible, sin embargo, si uno presta atención a las furibundas críticas y constantes denuestos que los medios principales le dedican a Trump, a Putin y a cualquiera que trate de defender los valores fundacionales de su país, como por ejemplo el húngaro Viktor Orbán.

Poco a poco se hace visible que no son los norteamericanos los que enfrentan a los rusos; el conflicto no es entre Oriente y Occidente; la guerra entre capitalismo y comunismo no ocupa las primeras planas. Es la ideología de la globalización, es el Nuevo Orden Mundial el que se enfrenta a lo que queda de las soberanías estatales y a todos los que luchan por restaurar y conservar las tradiciones, la soberanía de cada nación y los valores de la cultura occidental.
 
Para elaborar proyectos alternativos al gramscismo marxista hay que tener presente varias cosas. La primera de ellas es que ¡la tesis básica de Gramsci es correcta! Como mínimo desde los tiempos de Constantino el Grande nunca existió una revolución política importante y duradera sin una revolución cultural previa. Y esto no solo no tiene mucho que ver con el marxismo de Gramsci sino que, en realidad, representa todo un problema para los filósofos marxistas porque la prioridad de lo cultural no encaja para nada bien con el pensamiento economicista y materialista de Carlos Marx.

Y lo segundo es que, para buscar referencias actuales a fin de construir alternativas, no hay que ir a los países que nunca fueron gobernados por el comunismo sino todo lo contrario: hoy por hoy quienes mejor han comprendido que comunismo y capitalismo no son tan diferentes después de todo son justamente aquellos países que han tenido una experiencia concreta del comunismo en el poder. Los países de la Europa del Este y de toda la órbita soviética, Rusia incluida, son mucho más inmunes al marxismo cultural que aquellos en donde los Partidos Comunistas no llegaron a dominar el Estado por un largo tiempo.

Por último sepamos que el marxismo cultural plantea la batalla principalmente en términos de valores o, como mínimo, de cuestiones estrechamente asociadas a valores. Los terrenos por donde avanza con mayor impacto son las discusiones y los debates sobre el patriarcado, el feminismo, el ecologismo, la estratificación social, el ateísmo, el hedonismo, el progresismo, el relativismo, el permisivismo, la libertad con todos los derechos y ninguna obligación, la negación del valor del mérito, el igualitarismo, el ocultamiento y hasta la negación de los defectos, la prédica del diálogo pero unida a la práctica de la coerción... y sigue una larga lista de disvalores dispuesta para negar los valores ancestrales y destruir completamente todo lo que estos valores sostienen.

En realidad, el marxismo cultural sirve para lo único que siempre ha servido el marxismo: para destruir.

¿Qué hacer al respecto? Solo hay una cosa – y nada más que una cosa – para hacer: aceptar el desafío, dar la batalla y ganarla.

No es fácil. Para nada.

Pero de última, es tan simple como eso.



martes, 11 de febrero de 2020

EL DERRUMBRE DE LOS IMPERIALISMOS

La mayor parte de la humanidad,
durante la mayor parte del tiempo,
ha vivido en imperios.
Hermann Kahn - Anthony J. Wiener
"El Año 2000"
Tenemos voluntad de Imperio.
Afirmamos que la plenitud histórica
de España es el Imperio. (...)
España alega su condición de eje espiritual
del mundo hispánico como título de preeminencia
en las empresas universales.
José Antonio Primo de Rivera
Punto 3 de la Norma Programática
de la Falange Española.




Los imperios de la postmodernidad

La Segunda Guerra Mundial tuvo muchos participantes pero, en realidad, solamente dos vencedores: los Estados Unidos y la Unión Soviética. Ambos con aspiraciones imperiales aunque ambos sin el talento ni las condiciones necesarias para ser un imperio.

El proyecto imperial soviético implosionó por su propia inviabilidad intrínseca. Después de ocupar militarmente varios países y de sojuzgar varias naciones, realmente nunca supo muy bien qué hacer con sus conquistas más allá de la teoría de la dictadura del proletariado. Al final, toda su estructura socioeconómica y política se volvió insostenible porque ni pudo ganar más espacio aparte del logrado por la fuerza de las armas, ni pudo tampoco hacer funcionar el espacio ya obtenido de un modo satisfactorio para sus habitantes.

Lo que pocos han advertido – o han querido advertir – durante los últimos treinta o cuarenta años es que el proyecto imperial norteamericano está transitando muy cerca del borde del mismo precipicio.

Imperio e Imperialismo

Si hay una cosa que deberíamos diferenciar en las construcciones políticas multinacionales es la diferencia histórica entre imperio e imperialismo. El primero es una construcción principalmente política; el segundo es una estructura principalmente económica. Por eso es que los imperios crecen por conquista de provincias, a las que incorporan e integran, mientras que los imperialismos solo establecen colonias a las que invaden y explotan.

El fracaso del proyecto imperial soviético se debió – en forma principal aunque no en forma exclusiva – a que los bolcheviques no consiguieron seguir con la construcción imperial del antiguo zarismo y terminaron tratando de hacer funcionar su proyecto como el imperialismo de un Estado cuya ideología – con sus limitaciones, miopías e inviabilidades – lo llevó a tratar a sus ciudadanos como una masa potencialmente infiltrada de enemigos solo controlables por medio de una policía política y a sus conquistas como colonias potencialmente enemigas solo controlables por medio de tropas de ocupación.

En el caso del proyecto imperial norteamericano la cuestión es algo más sutil pero en esencia también más simple todavía: fieles herederos del criterio económico del imperialismo británico, tan fuertemente imbuidos de la ética protestante calvinista como sus primos ingleses, ya desde sus mismos orígenes los norteamericanos arrancaron con un criterio imperialista en materia de política exterior.

De cualquier manera, lo que no hay que perder de vista es que, tanto los norteamericanos herederos de Adam Smith y David Ricardo como los marxistas rusos herederos de Marx y Lenin, jamás entendieron la enorme diferencia que hay entre imperio e imperialismo.

El espectro político actual, desde la "izquierda" más recalcitrante hasta la "derecha" más testaruda, sigue sin entenderlo hasta el día de hoy.

Síntesis y equilibrio interno

Para especular acerca del futuro del imperialismo norteamericano lo que hay que tener en claro, además de lo ya señalado, es que toda construcción multinacional es capaz de sostener con éxito su posición de poder mientras sea capaz de mantener en armonía las corrientes de energía que fluyen en su interior. Esto no es más que la extensión al área de la política internacional de la función esencial de síntesis que le corresponde a todo Estado en materia de política interior.

El problema está en que el establecimiento y el mantenimiento de esta síntesis armónica se vuelve algo muy complicado en el mundo actual por el concurso de factores tales como la interconexión, la extensión y la heterogeneidad que presenta el mundo globalizado.

Las fronteras "nacionales" se han vuelto muy permeables, en algunos casos hasta están bastante desdibujadas y las dependencias mutuas ya no se hallan tan unilateralmente establecidas como en las épocas de los Imperios tradicionales. Con lo cual, lo que hay que investigar es por qué – como es notorio – el imperialismo dominante tiene cada vez más problemas para hacer funcionar su sistema global de flujo de bienes, servicios y fuentes de energía.

La sustentabilidad del sistema

No es un secreto para nadie que, en un esquema imperialista, las colonias de la periferia están para que el poder central extraiga de ellas precisamente lo que su sistema necesita para funcionar. Pero sucede que la posibilidad de mantener a largo plazo de este flujo de energía de la periferia al centro depende de por lo menos dos factores:
  1. La intensidad y el volumen de la extracción no debe terminar impidiendo el funcionamiento adecuado de las colonias periféricas mismas.  
  2. Además de eso, la sustentabilidad también exige – y no en última instancia – que los bienes extraídos de la periferia colonizada no sirvan solamente para el bienestar hedonista del centro sino también para mantener funcionando el complejo sistema de regeneración y renovación de las fuentes de bienes, servicios y energía de todo el conjunto. 
Si observamos más de cerca la situación en función de estos dos criterios fundamentales, podemos ver que el imperialismo norteamericano, al igual que el soviético en sus últimos años, no solo tiene ya serias dificultades para mantenerse en el largo plazo, sino que se ha vuelto seriamente autodestructivo en virtud de decisiones catastróficamente equivocadas.

El balance de los últimos 70 años

Si hacemos el balance de los últimos 70 años podemos ver que, aproximadamente desde fines de la década del 1970, de pronto comienzan a surgir ciertas extrañas pautas en el funcionamiento del imperialismo norteamericano.

A partir de ese fin de década, la dirigencia imperialista norteamericana empieza a dar por sentado, con cada vez mayor naturalidad y arrogancia, que tiene derecho a inmiscuirse en cualquier parte del mundo, a propósito de cualquier excusa, y que puede hacerlo dejando cínicamente de lado sus propias y vanagloriadas glorificaciones de la democracia occidental.

Paralelamente también se hace cada vez más evidente que, sea donde fuere que los norteamericanos se meten, la situación del lugar invadido infaliblemente empeora en lugar de mejorar.

Ejemplos de esto los hay de todos los colores: el conflicto de Medio Oriente, el armado de la guerra de Iraq-Irán de los años 80, Haití, Somalía, los descalabros de Afganistán, las revueltas en el área de la ex-URSS, la invasión a Iraq, la imposición de principios étnicos arbitrarios en los Balcanes, las consecuencias catastróficas de la "Primavera Árabe"... y sigue la lista.

Las dos Norteaméricas

La cuestión es que tendríamos que entender por qué sucede todo esto. Por de pronto, la causa más probable es que estamos asistiendo al principio de un proceso de desintegración – o al menos de descontrol –del sistema interno que regula el flujo de poder dentro del imperialismo mundial. Las operaciones estratégicas de este poder requieren enormes gastos militares, financieros y administrativos. Estamos hablando de inversiones, no de miles de millones, sino de miles de billones de dólares.

Muchos no lo saben o no se animan a decirlo, pero no solamente las colonias de la periferia adquieren deudas externas prácticamente impagables. El Poder Central norteamericano mismo se va endeudando en forma exponencial y su deuda propia va creciendo a velocidades cada vez mayores.

Aquí lo que hay que tener en claro es que los EE.UU. no constituyen un solo organismo político sino dos. Por un lado tenemos a los EE.UU. como Estado-Nación, igual a muchos otros Estados del planeta. Pero a este Estado-Nación se le superpone en forma simultánea un "Imperio" que lo domina y parasita, siendo que los gastos efectivos corren siempre y solo por cuenta del "Estado-Nación".

Esto es así porque la superestructura imperialista es algo inmaterial desde el momento en que está basada sobre el dinero y, para colmo, sobre un dinero de valor totalmente arbitrario y contingente. Es un dinero que se halla al servicio de múltiples intereses privados sobre los cuales el Estado-Nación no tiene prácticamente ningún control desde el momento en que, tanto la Reserva Federal norteamericana como la cascada de empresas financieras en cuyo interior se toman las decisiones financieras importantes, son todas instituciones privadas.

La existencia de la plutocracia imperialista, que se superpone al Estado-Nación norteamericano y lo domina para canalizar sus energías hacia las aventuras más extravagantes, hasta es negada en forma oficial. Es obvio que resulta relativamente fácil ocultarla cuando su existencia política se esconde detrás de la financiación de los partidos políticos y las campañas electorales mientras sus enormes ganancias solo aparecen en asientos contables y balances bastante fáciles de maquillar. Por ello es que se nos repite a cada paso que ese centro de poder es un "ente imaginario" que solo existiría en las fantasías conspiranoicas de los apóstoles del odio, de los eternos disconformes y, por supuesto, de los fascistas más otros apocalípticos irrecuperables y políticamente incorrectos.

Que existen teorías más o menos conspirativas increíblemente ridículas es algo muy cierto. Pero eso no impide que el poder de la plutocracia internacional, el poder global de los dueños del dinero, sea algo bien real.

El costo insostenible del imperialismo

Sea como fuere, el hecho es que el propio pueblo norteamericano debe llevar sobre sus espaldas, al menos en algún grado, el costo de las aventuras económicas de la plutocracia. Pero esto tiene un límite.

Los Estados Unidos, como nación, pagan por buena parte del enorme gasto militar que representan sus drones, sus bombas atómicas, su electrónica, y sus miles de diferentes clases de armas. Pagan por los inconvenientes surgidos del comercio exterior norteamericano que beneficia a las grandes empresas pero de cuyos beneficios la gente común y corriente a veces casi ni se entera. A veces pagan con la vida de sus hijos cuando alguna operación en Afganistán o en algún otro lado de repente sale mal. En principio al menos, el Estado-Nación norteamericano paga las "operaciones" financieras de la plutocracia.

Pero, como decíamos, eso tiene un límite y los norteamericanos están bastante cerca de él. Y cualquiera con dos dedos de frente en los EE.UU. sabe que eso puede llegar a ser muy peligroso.

Un derrumbe definitivo del "sueño norteamericano" tendría efectos muy traumáticos en la sociedad; especialmente en la clase media y media-alta cuyo ingreso anual está muy por encima del valor real de su producción. Agréguese a esto un detonante como, por ejemplo, un conflicto racial – que es algo siempre subyacente en EE.UU. – y ya tenemos un escenario muy explosivo que puede terminar en cualquier cosa. Sobre todo si tenemos en cuenta la existencia de algo así como 200 millones de ciudadanos armados de los cuales la estadística demográfica nos dice que un 62% serían blancos y un 38% negros.

No hace falta mucha imaginación para prever que una conflagración de esas dimensiones y fuera de control podría llegar a ser una catástrofe colosal.

Los pararrayos

Y la plutocracia lo sabe. Ésa es la clave que nos permite entender a un personaje como Donald Trump. Con Obama intentaron calmar a los afroamericanos. No lo consiguieron demasiado bien: los negros esperaban mucho más de ese presidente y los blancos esperaban mucho menos. Por ejemplo, el sistema de salud promovido por Obama (el llamado "Obamacare") que favorecía a los afroamericanos y a las personas de escasos recursos terminó volteado por el gobierno republicano. En su lugar, Trump reacomodó la economía, bajó el desempleo y le dio un gran impulso al patrioterismo norteamericano.

Lo que hay que entender es que en la política norteamericana de los últimos años, personajes como Obama o Trump ofician de pararrayos. Trump fue diseñado para bajar a tierra la tensión de la población blanca del mismo modo en que Obama fue diseñado para conducir a tierra las tensiones de la población negra. Entre ambos constituyen un buen ejemplo de ingeniería social. La pregunta del millón es por cuánto tiempo se puede hacer funcionar el truco.

Porque este arreglo interno en los EE.UU. no solamente es inestable sino que depende de un modo muy fuerte de la capacidad de extraer de la periferia colonial lo que ya no se puede extraer del cuerpo central so pena de terminar desestabilizándolo por completo. Pero aquí entra a jugar otro problema no menor.

Dólar, colonias y deuda externa

Es un secreto a gritos que el dólar norteamericano está teniendo dificultades para funcionar como "moneda mundial". Todavía mantiene ese status y una parte decididamente sustancial del comercio exterior se lleva a cabo en dólares, pero ya no de un modo indisputado. Es más: resulta notorio como en varios casos – por ejemplo el de Saddam Hussein, o el de Muammar al-Gaddafi – la plutocracia hasta estuvo dispuesta hasta a ir a la guerra para frenar, entre otras cosas, el intento de desacoplar la comercialización del petróleo del dólar norteamericano. Putin en su área está impulsando parte de su comercio fuera del área del dólar y los chinos serán más cautos pero tampoco lo ven con malos ojos. Y demás está decir que buena parte de la animadversión que se cultiva para con Irán responde (también) a esta tendencia.

Frente a esta incipiente huida del dólar la oligarquía plutocrática no ha tenido más remedio que incrementar la presión sobre la periferia para poder seguir garantizando la sustentabilidad de su moneda global. Y una de las mejores herramientas para lograr esto son las monstruosas deudas externas expresadas, precisamente, en dólares. Hay muchos que no lo ven, pero la explicación es bien simple: un país que no tiene una moneda fuerte propia y que está endeudado hasta la coronilla (o incluso más allá) en dólares, no tiene ninguna posibilidad de desarrollar su comercio internacional en una moneda que no sea... el dólar. No hay mucho misterio en eso. ¿Hará falta señalar a la Argentina como ejemplo típico?

La cuestión es que el saqueo cada vez más inescrupuloso de la periferia aumenta progresivamente las tensiones en las colonias. Las respuestas que elaboran las élites plutocráticas para dominar estas tensiones son en muchos casos tan inadecuadas que las situaciones se vuelven patológicas. De este modo, con soluciones carísimas y equivocadas, impuestas en varios casos con extrema brutalidad, lo único que logran es llevar al mundo y a la propia plutocracia a una situación peor que la anterior.  Consecuencia de ello es que, para arreglar de algún modo el desaguisado, tienen que aumentar aún más la intensidad del saqueo de las colonias, lo cual por supuesto genera más tensiones todavía, y todo el macabro círculo vicioso comienza de nuevo.

Y continuará así hasta el día en que se rompa.

La solución: creatividad y realismo

En la Historia es muy difícil hallar algún ejemplo que nos ilustre como se puede salir de un huracán autogenerado de esta clase. Hay que dejar de autoengañarse: no hay modelos para copiar. No hay ideologías para trasplantar. No hay experiencias para imitar. Si queremos salir del laberinto no nos queda más remedio que ser creativos.

Por supuesto que existieron propuestas de soluciones en el pasado y algunas de ellas fueron muy buenas. Pero, seamos realistas. Por un lado y lamentablemente, los ámbitos y los entornos en que se propusieron fueron muy diferentes a los actuales. Y por el otro lado, esas propuestas fueron destruidas y estigmatizadas por los vencedores de las dos guerras mundiales que hundieron al Occidente en la decadencia actual.

También es cierto que a lo largo de toda la Historia Universal hubo muchos huracanes sociopolíticos y económicos pero hasta ahora, ninguno con el volumen, los alcances y los recursos tecnológicos del que hoy asoma en el horizonte. Y no menos cierto es que, así como en todos los casos la decadencia moral precedió siempre a la degeneración completa de todo el organismo político, nadie hasta ahora consiguió evitar el colapso una vez que esa decadencia consiguió instalarse en el poder.

De modo que mirar para atrás no ayuda mucho.

De hecho, en política al igual que en la calle, el espejo retrovisor solo sirve para saber qué dejamos atrás; no para distinguir la mejor forma de salir del embotellamiento.





domingo, 12 de enero de 2020

SOLIDARIDAD


Un gobierno que le roba a Pedro para darle a Pablo
siempre puede contar con el voto del Pablo.
George Bernard Shaw


 


Acabo de buscar la palabra en el Diccionario de la Real Academia Española y me encuentro con lo siguiente:

Solidaridad
De solidario.
1. f. Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros.
2. f. Der. Modo de derecho u obligación in solidum. [1]

Como soy un total analfabeto funcional en materia del latín jurídico no me queda más remedio que buscar eso de "in solidum" porque, honestamente, no tengo ni idea acerca de su significado. El mismo mataburros de la Real Academia me ilustra con la siguiente explicación:

in solidum
Loc. lat.
1. loc. adv. Der. Por entero, por el todo. U. más para expresar la facultad u obligación que, siendo común a dos o más personas, puede ejercerse o debe cumplirse por entero por cada una de ellas. Juan y Pedro son deudores in solidum.

La verdad es que (creo que) pesco la idea en términos generales, pero, honestamente, la definición me resulta tan clara como el agua del Riachuelo. Como no sé muy bien qué hacer con ella, me decido y consulto a uno de los expertos que rodean a nuestro insigne Presidente.  Según él (el experto):
"Es el concepto que se utiliza en un momento crucial, en el que vastos sectores de la sociedad la están pasando muy mal porque han atravesado mucha penuria y por ello hoy se necesita la solidaridad de los que más tienen" [2]
A ver; tratemos de poner un poco las cosas en su lugar.

Si por un lado se trata de una "Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros" (el resaltado es mío), lo de "circunstancial" – según el mismo Diccionario mencionado – significa: "Que implica o denota alguna circunstancia o depende de ella."

¡Ajá!  Entonces me parece... que mi solidaridad es circunstancial porque depende de que "vastos sectores de la sociedad la están pasando muy mal porque han atravesado mucha penuria", según la autorizada opinión del experto. Bueno, eso es más o menos claro: se necesita mi solidaridad mientras (y solo mientras) vastos sectores de la sociedad la estén pasando muy mal. Tiene sentido, no digo que no. Pero me gustaría saber qué significa exactamente eso de "pasarla muy mal". Aunque yo diría que dejemos esos preciosismos semánticos de lado por ahora. Todos sabemos, desgraciadamente y por experiencia propia, qué significa "pasarla muy mal" en este bendito país. Si no me creen pregúntenle a cualquiera que haya sobrevivido a la 1050, al rodrigazo, al Plan Austral, al corralito, al uno-a-uno y siguen los éxitos.

Considerándolo todo y sin entrar en detalles, diría que hasta aquí venimos más o menos bien. No está demasiado clara la cosa, pero seamos flexibles, democráticos y comprensivos.

La duda metafísica escalofriante se me arma con lo de in solidum. Está bien que hay que ser solidarios con los que "la están pasando muy mal" pero – y perdonen la pregunta irreverente – ¿por qué están pasándola muy mal los que la están pasando muy mal? No sé si se entiende. Vamos otra vez y de otro modo: ¿Cuál es la causa por la que vastos sectores de la sociedad la están pasando muy mal? La pregunta es importante (creo) porque, si se me pide solidaridad, se supone que es porque estoy incluido en el in solidum según el cual la solidaridad que se exige es la "de los que más tienen". En otras palabras, se me exige solidaridad porque soy uno de los que más tienen. O sea: ¿yo soy uno de aquellos que tiene más?

Perdón: ¿más que quién?

Porque si el que gana más tiene que ser solidario con el que gana menos, unos cuantos, no digo millones (aunque probablemente podríamos llegar a esa cifra), pero ciertamente una buena cantidad de cientos de miles de argentinos, que ganan más y mucho más que yo, tendrían que ser solidarios conmigo. Lo lamento, pero a esa solidaridad no la he percibido ni la percibo por ningún lado. Y ahí está mi duda metafísica escalofriante: si yo tengo que ser solidario con los que ganan menos que yo, ¿por qué los que ganan más que yo no son solidarios conmigo?

Pero hay más; y ahí es cuando la duda se me convierte en un kilo de bombos conceptual que realmente no consigo desentrañar.

Está bien: hay gente que la está pasando muy mal. Lo sé, y quizás lo sé bastante mejor que los que pronuncian discursos al respecto. De última en casa tampoco estamos para tirar manteca al techo. Ni manteca ni nada.  De unas cuantas personas que conozco, decir que no la están pasando bien sería trivializar su situación.

Pero la pregunta al respecto es doble: 

1)- ¿Por qué la están pasando mal?  y 
2)- ¿Quién es el responsable por el hecho de que la estén pasando mal?

Lo lamento mucho pero, si respondo a la primera pregunta, no creo que alguien me vaya a discutir si digo que el 40% de pobres que – según dicen las estadísticas – tiene la Argentina es consecuencia de pésimas decisiones políticas y peores decisiones económicas. De hecho no hay absolutamente ninguna condición material objetiva para explicar el fenómeno de la pobreza. La Argentina es un país bendecido en el que no falta nada – desde comida, pasando por minerales, fuentes de energía, amplios espacios disponibles y hasta petróleo. Si hay un 40% de gente que carece de lo necesario es porque, una de dos: o bien en la Argentina existe un 40% de vagos inútiles incapaces de proveer a su propia subsistencia; o bien existe un 5% de parásitos, corruptos e ineptos, incapaces de organizar, dirigir y gestionar un Estado capaz de sintetizar divergencias, planificar estrategias y conducir la política y la economía de este bendito país.

Que me perdonen los que quieren saberla mejor pero he sido analista de riesgos industriales durante más de 40 años. Durante todo ese tiempo he recorrido la República Argentina de punta a punta hablando con la gente que hace las cosas. He visitado y analizado desde centrales hidroeléctricas, pasando por plantas automotrices y parques industriales hasta fábricas de galletitas. No presumo de haberlo visto todo pero he visto mucho en todas las provincias del país. Y si hay algo que puedo decir con bastante conocimiento de causa es que el pueblo argentino no está compuesto por un 40% de inútiles.

Fui y sigo estando convencido de que, en todas partes la mediocridad siempre es mayoría; especialmente cuando todo un enorme aparato mediático y educacional está casi científicamente calculado para fabricar mediocres culturales en serie. Pero una cosa es Fuenteovejuna y otra cosa es el Cotolengo. La Argentina, como cualquier otro país del mundo, podrá tener – y tiene – cierta cantidad de vagos e inútiles; especialmente entre los que más ruido estéril hacen. Pero no tiene un 40% de discapacitados, incapaces de producir al menos el equivalente de lo que consumen.

De modo que lo que nos queda a grandes rasgos es ese 5% responsable por las decisiones políticas y económicas que se han tomado y que nos han conducido a la actual situación. Y que quede claro: no fuimos nosotros – el restante 55% – los que empujamos al país al rodrigazo, al Plan Austral, al corralito, al uno-a-uno, a la monstruosa deuda externa, a la cesión de soberanía, al fracaso del Mercosur y a los demás "grandes logros" del demoliberalismo de "izquierda" y de "derecha". Y es obvio que el 40% de pobres no fue ni es responsable por el desastre. Quienes lograron esos resultados fueron ellos; los políticos y los economistas de ese 5%.

No tengo ningún problema en poner el hombro y hacer lo que haya que hacer para reconstruir el país. Y por cierto que no soy el único dispuesto a dar una mano, ni mucho menos. Al argentino no hay que enseñarle solidaridad. De base y de movida, el argentino es gaucho; lo cual, por si lo han olvidado, es sinónimo de ser solidario. Últimamente se ha vuelto algo desconfiado (¡y con razón!) pero el argentino no es un tipo que se niegue a hacer una "gauchada" si alguien se lo pide bien y con justa razón.

Pero lo que realmente me da bronca – y mucha – es que la solidaridad con los pobres nos sea impuesta de una forma prácticamente dictatorial y que ese término de "solidaridad" sea utilizado por la partidocracia simplemente porque nadie tiene el coraje de llamarlo "ajuste".  Y encima de eso, la obligación solidaria nos la imponen los mismos corruptos e inútiles que generaron la pobreza en primer lugar.

Somos millones las personas que no tomamos absolutamente ninguna decisión para generar ese 40% de pobres. Pero ahora resulta que quienes sí hicieron – y mucho – para lograr esa cantidad de pobres, ahora usan nuestros aportes para tratar de paliar el desastre que generaron. Y para justificar el uso de nuestros aportes exigidos por coacción, nos exigen que nosotros seamos solidarios con los pobres que ellos crearon.

Está bien que hacer caridad con la plata ajena es fácil; lo que no consigo tragar es que me encajen una solidaridad obligatoria justo los que causaron el desastre y no se hacen responsables de nada.



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NOTAS
1)- https://dle.rae.es/?w=solidaridad
2)- https://www.clarin.com/politica/solidaridad--termino-alberto-fernandez-justifica-nuevo-formato-ajuste-instala-posgrieta_0_aHTFLx45.html





lunes, 9 de diciembre de 2019

QUE DIOS NOS AYUDE



Hay algunas cosas de la mitología demoliberal que no consigo entender.

Me dirán ustedes que no hay mucho para entender en una mitología pero no puedo dejar de lado que dentro del ideario iluminista liberal figura – en un lugar muy destacado y central – la figura de la Diosa Razón proclamada el 10 de noviembre de 1793 por la Convención francesa y a la que hasta se le dedicó el altar mayor de la catedral de Notre Dame.

Una razón sin lógica

La cuestión es que si me ato a los principios esenciales de la razón – sea la pura o la práctica según Kant – no consigo entender como una persona que obtiene, digamos, el 40% de los votos en una elección presidencial puede luego figurar como "presidente de la Nación elegido por el Pueblo".

Yo seré troglodita (admitamos la posibilidad) pero Doña Razón me dice que el Pueblo de una Nación es más que su 40% aunque sea porque la parte es, siempre y en forma inevitable, menor que el todo. Pero justamente aquí está el dilema de mi necesariamente excluyente opción: si le hago caso a lo que me dice la Diosa Razón de Robespierre tengo que mandar al demonio el mito liberal del sufragio universal y, si me inclino por aceptar el mito del sufragio, tengo que mandar al demonio a la mismísima Santa Razón. ¿¡Qué hago!?

Para colmo, esto que es un dilema filosófico insoluble, incluso es algo que se puede plantear en los fríos números que siempre reclama Javier Milei. Si alguien llega al poder con el 22,24 % de los votos como Néstor Kirchner en el 2003, haciendo una simple resta eso me dice que el 77,76% de los votantes no lo votó para nada.  O sea que en esa oportunidad el Néstor, por cada voto a favor, recibió más de 3 votos en contra. Y sin embargo, después del abandono y retiro a boxes del Carlos, Don Néstor Kirchner accedió lo más campante al sillón de ese Rivadavia al que San Martín no podía ver ni pintado, para gobernar en nombre de "todos los argentinos". ¿Dónde está la lógica de una cosa así? ¿O es que debemos admitir como dogma de fe que la Razón liberal es una razón sin lógica?

El tío, la abogada exitosa, el gato, los demás y la grieta

Socios o cómplices
Pero tomemos las últimas elecciones. Esta vez el desequilibrio no fue tan grosero pero, así y todo, nadie llegó ni siquiera a la mitad más uno para que se pueda decir al menos que lo votó la mayoría del electorado. Nada de eso. El tío Alberto y la abogada exitosa obtuvieron el 48,2% de los votos; el gato Mauricio, el 40,3% y el conglomerado de todos los demás cosechó un 11,5%.  Si hacemos la cuenta nos da que, de este lado de la grieta, el tío y la Jefa tienen un 48,2% de gente que los votó pero, del otro lado de la grieta, hay todo un 51,8% que no los votó.

Con esto, por supuesto, no quiero decir que el gato Macri debió haber ganado. No. Para nada. Perdió y se lo tenía bien merecido. Aunque más no sea por inepto. Su mayor mérito consistió en demostrar que los abogados en general no serán necesariamente buenos políticos, pero los gerentes empresariales tampoco lo son y hasta nos pueden resultar más caros.

Es la incoherencia demoliberal la que posibilita estas cosas y es justamente la mentalidad que la justifica y la impulsa la que me impide ser optimista en cuanto a nuestro futuro. Es que realmente no veo por qué el liberalismo demagógico de izquierda ha de ser mucho mejor que el liberalismo tecnocrático de derecha. 

La selección democrática

El dedito seleccionador de Cristina
Lo que sucede es que todo el sistema de la democracia liberal es increíblemente deficiente para seleccionar a quienes nos van a gobernar. El sistema selecciona por intereses, por complicidades o por ambas cosas a la vez. El resultado es, o bien una asociación de personas que llegan a los puestos públicos con la idea de defender sobre todo sus propios intereses y los de sus socios y/o patrones, o bien resulta en una asociación de amigos, amigotes y parientes que se cuidan mutuamente las espaldas para garantizarse un puestito ante el comedero de la administración pública. Y, como todos saben, ambas asociaciones pueden ser tanto lícitas como ilícitas; y la práctica demuestra un histórico predominio de las segundas.

Por supuesto, por fuera y por encima de todos ellos todavía hay que agregar la planificación estratégica de la plutocracia internacional que es la que establece los lineamientos esenciales de la política global con sus bancos, sus instituciones de crédito, sus calificadoras de riesgo, sus think tanks, sus grupos de coordinación y sus lobbies de presión.

Más allá ahora de todas las consideraciones sistémicas que puedan hacerse, en la Argentina se suma el hecho de que los personajes principales del sainete cuya puesta en escena comienza mañana, 10 de Diciembre de 2019, están a cargo de actores recontra conocidos.
Dejemos al Alberto y a la Cristina fuera del comentario. No creo que haga falta hacer un resumen del Currículum Vitae (o del prontuario) de cualquiera de ellos. Son historia conocida y la mayor parte de ella, tanto a favor como en contra, es – más o menos – del dominio público.
El presidente y su hijitx
Pero, si ponemos bajo la lupa a varios de los integrantes de la comparsa acompañante, lo que obtenemos no es más que un remake de lo que ya tuvimos.

Y justamente por eso la realidad nos obliga a ser muy reticentes en materia de optimismo.

Porque, como dice el sabio refrán popular, el que se quema con leche ve la vaca y llora.

Algunos de la comparsa acompañante


  • Matías Lammens: El amigo de Tinelli que fundió a San Lorenzo; Ministro de Deportes y Turismo [1]
  • Agustín Rossi: El que perdió un misil; Ministro de Defensa [2]
  • Sabina Frederic: La que proviene del CELS de Verbitsky y es la que dijo en una entrevista que "el terrorismo es un problema de los países de la OTAN, no es nuestro". [3]  Ahora va como Ministra de Seguridad.
  • Juan Cabandié: El que vio peces en el Riachuelo y pidió que le "apliquen un correctivo" a una inspectora de tránsito por una multa que le hicieron [4]; Ministro de Ambiente.
  • Ginés González García: El abortista, promotor de la "educación sexual integral" y los métodos anticonceptivos, [5] vuelve a ser Ministro de Salud. (Aunque, al César lo que es del César: su gestión anterior tiene cosas positivas.)
  • Elizabeth Gómez Alcorta: La feminista, abortista, otra integrante del CELS de Verbitsky, abogada de la líder mapuche Moira Millán  y de Milagros Sala de quien dijo que su único delito es "ser mujer"; Ministra de Mujer, Géneros y Diversidad [6]
  • Tristán Bauer: El autor de dos películas de propaganda clase B: "El Camino de Santiago" un panegírico sobre Santiago Maldonado y "Tierra Arrasada", una diatriba cristinista contra la gestión  de Macri [7];  Ministro de Cultura
  • Victoria Donda: La que dijo que sus padres "mataron con orgullo" y convive con un tipo que se ratonea con su propia hija [8]; al INADI.
  • Gabriel Katopodis: Uno que tardó dos años en hacer un túnel en el que después resultó que no podían ingresar ni los colectivos ni los camiones [9]; Ministro de Obras Públicas
  • Martín Guzmán: Un académico teórico, discípulo de Joseph Stiglitz, nacido en Argentina pero importado de los Estados Unidos, sin experiencia alguna en gestión pública simplemente porque nunca ejerció una función de gobierno [10]; Ministro de Economía.
  • Nicolás Trotta: El que sueña el aparato educativo en términos rousseaunianos de "contrato social" para "los próximos 20 años" a fin de "profundizar" (??) la Ley de Educación Nacional y la Educación Sexual Integral [11]; Ministro de Educación.
  • Mario Meoni: Un ex-intendente de Junín, envuelto en causas por narcotráfico y también involucrado en causas de corrupción en la obra pública [12]; Ministro de Transporte, para gran bronca de Huguito Moyano.
  • María E. Bielsa: Una integrante del clan Bielsa que dijo "Me duele tener que sentarme en una mesa y explicar por qué robamos" [13]; Ministra de Vivienda.
  • Luis Basterra: un hombre del entorno del controvertido Gildo Insfrán, gobernador vitalicio de Formosa, designado expresamente por el dedo elector de Cristina Fernández, firme partidario de las retenciones al agro [14]; Ministro de Agricultura.
  • Claudio Moroni: Un amigo de Alberto Fernández de frondoso prontuario por estafa en la Superintendencia de Seguros de la Nación, un fraude que los involucra a ambos [15]; Ministro de Trabajo.
  • Juan Pablo Biondi: un viejo amigo de Alberto Fernández. Lo ayudó cuando estalló el escándalo de Romina Picolotti. Cuñado de Beliz, ex-empleado de Lázaro Baez, CEO del Grupo Octubre de Víctor Santa María que controla Página 12  y AM750, entre otros. [16 ]; Secretario de Medios de Comunicación, vocero presidencial.
  • Felipe Solá: Un tipo que siempre se prendió en todas pero que sería capaz de buscar a Tanzania en el mapa de Asia y que en cualquier reunión diplomática internacional inevitablemente quedaría, como decía el hijo de Tato Bores, haciendo el papel de "ese boludo que está ahí parado con un canapé en la mano". El tipo ni siquiera sabe inglés; [17] pero va a ser el Canciller.
  • Carlos "el Chino" Zannini: Un tipo que estuvo preso por encubrir a los imputados por el atentado a la AMIA, ex miembro de Vanguardia Comunista (y no del PCR como mencionan algunos)  [18]; Procurador del Tesoro.
  • Luana Volnovich: firme integrante de la Cámpora, ex novia de Iván Heyn, ex novia de Jorge "el Loco" Romero; actual novia(?)  de Máximo Kirchner; [19]; por sus méritos le dieron el PAMI
  • Alejandro Vanoli: otro integrante de la Cámpora, procesado junto a Cristina en la causa del "dólar a futuro", es el sujeto que llegó a decir que "Venezuela es el caso más exitoso en un proceso de redistribución del ingreso." Siendo presidente del Banco Central nombró a su pareja y a su hijo como "ñoquis" en esa institución [20]. Como premio ahora le dieron el ANSES.

Dicen que Dios es criollo.
Ojalá sea cierto.

Porque vamos a necesitar que nos ayude.
Mucho.

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NOTAS Y REFERENCIAS

1)- Cuando asumió la presidencia del club (02/09/2012), San Lorenzo tenía un pasivo de 232 millones de pesos. Según el balance 2017/218 el pasivo actual asciende a más de 800 millones de pesos a los cuales hay que sumar 500.000 euros reclamados por la Federación Danesa de Fútbol.
Cf. https://www.ambito.com/deportes/la-otra-cara-del-exito-deportivo-san-lorenzo-el-pasivo-

2)- https://www.infobae.com/2015/01/16/1621358-el-ministerio-defensa-reconocio-la-desaparicion-un-misil-una-unidad-del-ejercito-la-plata/

3)- https://www.cronista.com/economiapolitica/Quien-es-Sabina-Frederic-posible-ministra-de-Seguridad-de-Alberto-tras-el-veto-a-Gorgal-20191203-0020.html

4)- https://www.clarin.com/politica/juan-cabandie_0_B16zeBmiD7x.html

5)- https://www.perfil.com/noticias/politica/quien-es-gines-gonzalez-garcia-medico-a-favor-aborto-enfretado-con-laboratorios-vuelve-ministerio-salud.phtml

6)- https://tn.com.ar/politica/el-gabinete-de-alberto-quien-es-elizabeth-gomez-alcorta-la-primera-ministra-de-la-mujer-genero-y_1016292
y también https://www.pagina12.com.ar/235032-quien-es-elizabeth-gomez-alcorta

7)- https://www.clarin.com/politica/cristina-kicillof-platea-flamante-ministro-cultura-estreno-documental-critica-anos-macri_0_XljbBHsE.html

8)- http://diariosanjuan19.com/sanjuan/victoria-donda-la-funcionaria-que-dijo-mis-padres-mataron-con-orgullo-estara-frente-al-inadi/
Ver también: https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=escrachan-al-marido-de-victoria-donda-por-escritos-incestuosos-y-de-abuso-infantil

9)- "La altura máxima permitida es de 3,40 m, por lo tanto sólo pueden circular autos, camionetas, camiones de bomberos pequeños y ambulancias" -- https://www.clarin.com/zonales/abrieron-tunel-ballester-obra-esperada-centro-comercial-colapsado_0_osO0F9EZ.html

10)- CV completo (lógicamente ¡en inglés!) en su propia página web: https://martinmguzman.files.wordpress.com/2019/11/guzman_cv.pdf

11)- https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/217235-trotta-el-abogado-que-pide-un-contrato-social-educativo-para-los-proximos-20-anos-sera-ministro-de-educacion-politica.html

12)- http://semanariodejunin.com.ar/nota/2259/narcotrafico_en_junin_en_la_misma_linea
Ver también http://www.rojasciudad.net/nota.asp?id=72832&t=Junin-dos-ex-funcionarios-del-candidato-a-intendente-Meoni-procesados-por-corrupcion-en-obra-publica

13)- https://sinmordaza.com/noticia/568717-a-maria-eugenia-bielsa-no-le-gusta-explicar-por-que-se-robo-durante-el-kirchnerismo.html

14)- https://www.clarin.com/politica/integrantes-gabinete-alberto-fernandez_0_UJrd5y7z.html
http://prensalibreformosa.com/2019/12/06/quien-es-luis-basterra-el-gildista-que-ocupara-el-ministerio-de-agricultura/
Ver también: http://prensalibreformosa.com/2019/12/06/quien-es-luis-basterra-el-gildista-que-ocupara-el-ministerio-de-agricultura/

15)- https://www.lapoliticaonline.com/nota/nota-54595/ -
Ver también: https://www.lavaca.org/notas/lo-que-el-ano-no-se-llevo/

16)- https://www.lanacion.com.ar/politica/juan-pablo-biondi-sombra-alberto-fernandez-tendra-nid2313336 
Ver además: https://www.diarioelargentino.com.ar/noticias/24653/escandalo-en-la-secretaria-de-medio-ambiente-que-preside-romina-picolotti
http://www.asteriscos.tv/noticia-61188.html

17)- https://www.clarin.com/opinion/inutil-canape-mano_0_nPb3r415.html

18)- https://www.cronista.com/economiapolitica/El-regreso-de-Zannini-de-monje-negro-a-jefe-de-los-abogados-del-Estado--20191204-0056.html
https://www.perfil.com/noticias/columnistas/kamarada-zannini-0620-0095.phtml
https://pcr.org.ar/nota/zannini-nunca-pertenecio-al-pcr/
https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/zannini-llego-propuesta-calle-recibio-abucheos_0_S1uYg-J0Yx.html

19)- https://realpolitik.com.ar/nota/37697/novia-de-maximo-busca-reelegir-como-diputada-entre-sueldos-simultaneos-en-el-estado-e-irregularidades/
Sobre Iván Heyn: https://www.lanacion.com.ar/politica/la-causa-de-ivan-heyn-cerraria-con-el-rotulo-de-accidente-nid1448691

20)- https://www.clarin.com/economia/vanoli-venezuela-exitoso-distribucion-ingreso_0_Eyudvs-QZ.html
https://www.clarin.com/economia/vanoli-esposa-hijo-bcra-nombramientos_0_B1YBgjYPQx.html