lunes, 2 de marzo de 2026

EL CONFLICTO IRANÍ EN PERSPECTIVA

 Denes Martos

Todas las cosas están sujetas a interpretación,
la interpretación que prevalece
en un momento dado
es una función del poder
y no de la verdad.
Friedrich Nietzsche

Todo poder excesivo dura poco.
Séneca 

El quid de la cuestión o la madre del borrego

Existe una antigua regla milenaria que se puede aplicar incluso a nuestro caótico mundo actual: Un Imperio hegemónico siempre tenderá a preservar su poder a toda costa contra cualquier retador. El poder político no se regala; y menos todavía un poder político hegemónico. En la actual lucha por la hegemonía global, Estados Unidos, ha llegado al punto en que ya no puede mantener su poder con los medios que ha utilizado hasta ahora, por lo que está prácticamente forzado a recurrir a medios extremos.

El término poco utilizado que mejor describe los acontecimientos que ocurren en la política internacional de este año es “desdolarización”. El predominio del dólar estadounidense, principal pilar del poder global de Estados Unidos, comenzó con las negociaciones de Bretton Woods en el verano de 1944. [1]  En ese encuentro se acordó que el dólar podía cambiarse por oro y las principales monedas del mundo por dólares. Este acuerdo creó el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que estaban destinados a garantizar la estabilidad y funcionalidad del sistema. Como siguiente paso, el presidente Roosevelt acordó con el rey saudita que el reino de Medio Oriente liquidaría su comercio petrolero en dólares en lugar de libras esterlinas y mantendría el superávit en bonos y acciones del gobierno norteamericano. Han pasado ochenta años desde entonces y, según la teoría de las Ondas de Kondratiev de largo plazo, un ciclo económico importante dura ese tiempo, año más, año menos.

La cuestión es que el cambio se aceleró a partir de 2001, cuando China se unió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y varias plantas de producción de Estados Unidos y Europa se trasladaron a China. Hoy en día, la producción china representa aproximadamente  una tercera parte de la producción mundial, que, sumada a los países de la ASEAN, puede alcanzar entre el 40 y el 45 por ciento. Estados Unidos ha exportado tradicionalmente servicios y armas, a los que se ha asociado la energía en la última década. En comparación con ellos, China exporta casi todo, y dado que el liderazgo de Beijing, a diferencia de Bruselas, no impone sus restricciones ideológicas a los demás y no sanciona a sus socios comerciales, se ha convertido poco a poco en un socio más atractivo. Actualmente China es el mayor socio comercial de 140 países del mundo.

Hasta ahora, el comercio mundial se realizaba principalmente en dólares, pero en diciembre de 2025 se lanzó UNIT, la unidad de liquidación de los países BRICS, respaldada en un 40% por oro y un 60% por la cesta de divisas de los países participantes. Hace exactamente 45 años se lanzó el ECU (Unidad Monetaria Europea), que era la moneda de liquidación de las Comunidades Europeas (CE) en ese momento, a partir del cual la moneda común creció en 2002. UNIT todavía está en el comienzo de este viaje, pero en nuestra época acelerada, ya no tenemos que esperar décadas para que la moneda de liquidación se convierta en una letra de cambio y, finalmente, en un medio de pago real. En la historia, un cambio de Imperio se produce cuando la potencia emergente es capaz de vender sus productos en su propia moneda, lo que desplaza de su trono a la moneda del imperio hegemónico. El mundo acaba de llegar al umbral de ese momento.

Esto nos ayuda a entender por qué Estados Unidos secuestró al presidente venezolano Maduro a principios de año, para que el país con las mayores reservas de petróleo conocidas liquidara su comercio de petróleo en dólares. Dado que el UNIT sería una opción mucho mejor para el país afectado por las sanciones estadounidenses, a Venezuela le hubiera resultado posible evitar los bancos estadounidenses y comprar tecnología, medicinas y armas de los países BRICS. Recordemos que la fuerte intención de retirarse del petrodólar impulsó la derrota del presidente iraquí Saddam Hussein en 2003 y del presidente libio Muammar Gaddafi en 2011.

Uno de los temas principales de la cumbre de Davos de Enero pasado fue el destino de Groenlandia (más Canadá e Islandia), que al presidente Trump le gustaría ver como nuevos estados miembros de los Estados Unidos. Un deseo probablemente demasiado ambicioso para ser viable. Sin embargo, como objetivo de mínima, más realista y candente, todavía quedaba la financiación de los 9 billones de bonos del Estado estadounidense que expirarán este año y los 2 billones de dólares recién emitidos, a los que los inversores no acuden en absoluto. De hecho, preferirían deshacerse de sus títulos del gobierno norteamericano (Sell America), ya que no saben qué medios "poco ortodoxos" está utilizando la administración Trump para "gestionar" la enorme deuda.

China lleva mucho tiempo reduciendo su exposición financiera a Estados Unidos; Japón, el mayor acreedor hasta ahora, acaba de empezar a vender. Durante la cumbre de Davos se sugirió que los valores del gobierno estadounidense en poder de europeos también podrían utilizarse para ejercer presión. Washington ha renunciado (por ahora) a la expansión del territorio estadounidense y ha mostrado una voluntad (temporal) de apoyar (diplomáticamente) a Ucrania, por lo que ya podría pedir a los europeos que "a cambio" renueven los bonos estatales estadounidenses a punto de expirar. A los europeos les siguen ahora los países del Golfo, que también cuentan con importantes reservas de títulos públicos estadounidenses, y no es en absoluto irrelevante el ritmo con el que esos países decidan a cambiar su comercio petrolero de petrodólares a petroyuanes.

Así las cosas, la acción de Estados Unidos e Israel contra Irán pretende alcanzar varios objetivos al mismo tiempo. El tráfico en el Estrecho de Ormuz está en peligro debido al conflicto, que en caso de prolongarse puede hacer difícil, o incluso imposible, que los países del Golfo puedan exportar su producción. Al igual que en la operación aérea Midnight Hammer de junio de 2025, Trump está interesado en una guerra corta que minimice las pérdidas y los costos estadounidenses. Resulta sospechosamente "práctico" que las próximas conversaciones ruso-ucranianas se celebren en los Emiratos Árabes Unidos, de modo que – siguiendo el ejemplo de Groenlandia – podría ser posible ponerse de acuerdo para incluso poner fin al conflicto iraní.

Desde el punto de vista de Estados Unidos, es importante que Irán no adquiera un arma nuclear, pero es al menos igual de importante que los países del Golfo no abandonen el petrodólar y sigan financiando la deuda nacional estadounidense. Pero, por otra parte, Israel exige un cambio de régimen en Teherán, lo cual, basándose en el ejemplo venezolano, tiene poca importancia para Trump.

Sobre esta base, es comprensible que Rusia y China – después de lo de Venezuela – ya apoyan a la dirigencia de Irán, que es su aliada. Según informes de prensa, se enviaron nuevos misiles antiaéreos y antibuque al Estado persa y, para evitar la posible pasividad del ejército iraní, también se enviaron muchos asesores militares. Para rusos y chinos hay mucho en juego. Si después de Caracas, Moscú y Beijing tampoco logran proteger a Teherán, su presencia internacional y, por tanto, el ritmo de la desdolarización se reducirán considerablemente.

Este análisis no es, por supuesto, exhaustivo. Pero vale la pena examinar el actual conflicto de Irán también desde esta perspectiva. Tanto como para que no venga nadie a decir: “Es la economía, estúpido”.

Porque, además del tintineo de sables, el tintineo de las monedas es importante. 

En especial para los estúpidos que creen que arreglando las monedas todo lo demás se arregla solo.



[1] )- De ese encuentro participaron 44 naciones, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de los países del después llamado Tercer Mundo todavía eran colonias. Por ejemplo, la India participó solo como parte de la delegación inglesa y en gran medida América Latina se hallaba bajo un fuerte control norteamericano.







domingo, 22 de febrero de 2026

LEGISLACIÓN LABORAL

Nunca discutas con un idiota.
Te hará descender a su nivel y
ahí te ganará por experiencia.

Mark Twain
En política, la estupidez
no es un impedimento
Napoleón Bonaparte
Si hay idiotas en el poder
es porque quienes los eligieron
están bien representados.

Mahatma Ghandi
Haga click en la imagen para ver el video


En la República Argentina la legislación laboral protege al trabajador solamente como un efecto secundario, muy probablemente querido expresamente por la cofradía jurídica. De hecho, todo ese mamarracho que es nuestra actual ley laboral, constituye el principal motor de la archiconocida "Industria del Juicio". 

Más allá de lo que digan el articulado y los párrafos de esa ley, la regla de aplicación en todos los juzgados del país se guía por un doble principio

  1. El trabajador en relación de dependencia siempre tiene razón y siempre es inocente por definición ya que así lo requiere el criterio de la protección del más débil frente al más fuerte.  
  2. Consecuentemente, las costas, la multa y todos los gastos los paga siempre el empresario porque es al único que se le puede sacar plata ya que el trabajador siempre es un perejil insolvente.
Que esta es la situación real en el mundo del trabajo solamente lo niegan los que no trabajaron nunca y los que jamás contrataron a alguna persona que hacía siempre su mejor esfuerzo por trabajar lo menos posible y protestaba en forma constante para que le aumenten el sueldo lo más posible.

En cierta forma, toda la situación no carece de cierta lógica. Si, como es más que común en la economía capitalista, el empresario apunta a obtener el máximo de trabajo por el mínimo de costo laboral y, a su vez, el trabajador apunta a hacer el mínimo esfuerzo tratando de obtener el máximo salario, es evidente que los intereses de los dos principales actores de la economía son contrapuestos. Así las cosas, la economía capitalista se convierte, de modo inevitable, en: 
  1. Un sistema de explotación del trabajo humano.
  2. Un ámbito de constantes reclamos, crisis y confrontaciones.
  3. Una clara tendencia a reemplazar personas por automación toda vez que se pueda.
  4. Un permanente estado de lucha salarial, sobre todo en países con alta inflación.
  5. Una corrupción constante con "arreglos" varios entre empresarios, sindicalistas y el Estado.   
En un régimen plutocrático demoliberal es imposible salir de este círculo vicioso. Los escasos cinco puntos citados son tan solo un brevísimo botón de muestra. Mientras el dinero sea el motor principal de la economía – como que inevitablemente lo es en un capitalismo financiero – la construcción de una sociedad económicamente activa, que sea equilibrada, justa y armónica, no pasará nunca de ser el sueño de la Argentina año verde. 

Lo peor de todo es que esa sociedad es perfectamente posible de construir. No con el delirio de la lucha de clases que, desde 1917 hasta hoy, jamás funcionó aceptablemente en ninguna parte y jamás funcionará porque es intrínsecamente inviable desde el momento en que choca de frente contra el más elemental Orden Natural. Pero sí es posible en un sistema sustentado, entre varias otras cosas, por derechos basados en obligaciones y funciones públicas otorgadas con responsabilidades efectivamente exigibles. En una palabra y parafraseando el conocido refrán: "Es el sistema, ¡estúpido!".  

Dentro de una república liberal plutocrática no hay ninguna posibilidad de cambios sustanciales. El dinero compra campañas políticas, compra candidatos, compra campañas mediáticas, compra voluntades, compra leyes. No determina solamente el mundo económico. Inunda toda la esfera pública de pequeñas, medianas y enormes corrupciones. A todo lo cual se agrega, por su puesto, la estupidez innata de algunos decisores intermedios seleccionados precisamente por su estupidez y su ignorancia que los hace fácilmente manipulables.

Lo que pasó en el recinto de los diputados el pasado  jueves 19 de febrero de 2026 es la prueba irrefutable de esto último. Tenemos una ley laboral que es un mamarracho y ahora nuestros geniales legisladores están discutiendo (es un decir) cómo reemplazarla por otra ley que es un adefesio al cuadrado. Un caso de manual del gatopardismo de cambiar todo para que nada cambie. 

Aunque, si consideramos la supina estulticia de la gran mayoría de nuestros insignes legisladores, no me cabe duda de que al final conseguirán poner en marcha su muy bien aceitada máquina de impedir a fin de no cambiar nada para que todo empeore.

¿No me creen? Vean el video y me cuentan.


viernes, 9 de enero de 2026

JESUCRISTO Y MILEI

«La poesía con anemia,
con tisis el ideal
bajo la capa el puñal
y en la boca la blasfemia»
Rubén Darío



Uno sabe que los medios mienten. Uno también sabe que en Internet poco a poco hay casi más fakes que noticias de verdad. En una publicación de Facebook uno se entera de algo catastrófico ocurrido en un país, va después a la prensa de ese país y resulta que no encuentra absolutamente nada de lo anunciado. En fin… A esta altura del partido uno ya está escaldado.

Sin embargo, así y todo, los manoseos y las manipulaciones mediáticas han adquirido una amplitud y una intensidad que constantemente consigue superar nuestra ya bastante crecida incredulidad. Especialmente en el mundo digital. Sigamos así y vamos a terminar dudando hasta de la famosa Inteligencia Artificial. O quizás especialmente de la famosa Inteligencia Artificial.

El otro día, navegando por las siempre procelosas aguas de internet me encuentro con la siguiente noticia:

 

En un hecho que, sin duda, encendido el debate social y que trascenderá a lo mundial, el presidente de Argentina, Javier Milei, causó una controversia sin precedentes con una frase que parece desafiar no solo los valores de millones de personas, sino la propia historia de la humanidad. Una frase desatinada, propia de demencia y alejada de los valores que todo presidente de un país debe cultivar para su pueblo y concierto de las demás naciones.

En un mensaje publicado en su cuenta de X (antes Twitter) en el marco de esta Navidad que se está transitando, el mandatario expresó, de manera tajante: “Si pudiera retroceder en el tiempo, evitaría que Cristo naciera, porque él es el origen del comunismo y de todos los males de la Tierra[1]

 Quisiera aclarar que lo leí, lo volví a leer, y no me produjo ningún deseo de iniciar una controversia sin precedentes ni tampoco de salir a la calle con una antorcha a encender el debate social a nivel mundial. A Milei le he escuchado decir tantas idioteces que, en él, una más es para mí lo que la proverbial mancha en el tigre. Con mis disculpas a los tigres.

Pero en ésta Milei superaba todas sus marcas anteriores. Si hubiera tenido yo el poder de organizar viajes en el tiempo hubiera ido a visitarlo para proponerle un viaje al año cero hasta Belén, totalmente gratis, all included. Realmente: hubiera pagado entrada para ver como se las arreglaba tratando de impedir el nacimiento de Jesucristo. Pero bueno, obviamente no tengo ese poder así que no me quedó más remedio que apretar los dientes y bancarme la blasfemia del resto de la frase.

Así y todo, me quedé pensando. ¿Puede alguien que está en la palestra pública y que, nolens volens, depende de los votos del electorado, escribir semejante imbécil y blasfema animalada para lanzarla por la red mundial a la consideración de todo el mundo? ¿Puede el presidente de una república ser tan, pero tan idiota? Tratándose de Javier Milei y de la democracia argentina, admito que mi primer reacción fue decir: “¿Y por qué no?” Pero después, el bichito de la duda venció y decidí darle al Javi el beneficio de la misma, aunque más no fuese por protocolo de procedimiento.

De primer arranque consideré meterme en X y buscar el tweet. Pero lo dejé para el final como último recurso. No uso X, no me oriento demasiado bien en la ensalada de cuentas y entradas, y en todo caso, si Milei realmente escribió eso, es de suponer que alguno de sus asesores con al menos dos dedos de frente ya debió haber borrado la entrada. Así que X me prometía pocas posibilidades de éxito. 

En vista de eso recurrí a la inteligencia artificial y le pedí una búsqueda sobre la frase de marras. ¿Les digo la verdad? No me sorprendí demasiado cuando encontré que Javier Milei no poseía los derechos de autor sobre el exabrupto anticristiano puesto que el autor original de la frase había sido Eli Afriat, un influencer israelí [2] quien, según su propias palabras, es:

…un exsoldado de combate de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), ahora dedicado por completo a defender el Estado de Israel y a apoyar a los soldados de las FDI a través de iniciativas en línea.[3]

Honestamente, no sé que pensar. Me quedan dos alternativas: o bien alguien le enchufó ilegalmente al Javier la frase de Eli, o bien nuestro presidente se halla bajo el condicionamiento de un influencer israelí.

Lo que pasa es que, incluso si Javier Milei nunca escribió lo que cadenanueve.com le imputa, incluso si todo es un bulo de un tamaño paquidérmico, aun así y a pesar de todo, la cuestión es que a primera vista su autoría resultaba bastante creíble.

Y eso es lo que más me molesta.

                                                                 



[1])- Tomado de https://www.cadenanueve.com con la firma de Gustavo Tinetti, Director-creador del Grupo-Multimedios Cadena Nueve-Periodista-Abogado-Consultor de Medios-Autor de: ‘Delitos en la Prensa’-La Plata,1983-‘La Noticia en Imagen’, Pamplona 1991-‘Lo Mejor de Dios, Ellas’, El Remanso, 2007.

[2])- Cf. https://www.facebook.com/61550355552363/posts/-el-pol%C3%A9mico-posteo-de-milei-sobre-la-navidadjavier-milei-reposte%C3%B3-en-la-red-soc/122312934338011851/

 


lunes, 10 de noviembre de 2025

EL CIENTÍFICO Y EL MAFIOSO

 

James Watson y el ADN

La política académica es la forma
más cruel y amarga  de hacer política,
porque hay mucho en juego.
Wallace Stanley Sayre 

 


El científico estadounidense James Watson, ganador del Premio Nobel y codescubridor de la estructura del ADN, falleció a los 97 años el pasado 7 de Noviembre de 2025.

En uno de los mayores y más espectaculares avances del siglo XX en materia de biología molecular, identificó la estructura de doble hélice del ADN en 1953 junto con el científico británico Francis Crick.

James Watson
Sin embargo, aun a pesar de sus credenciales y su innegable conocimiento del tema que le había merecido el Premio Nobel, no pudo superar la censura practicada en el mundo académico y mediático por parte de los dictadores del pensamiento políticamente correcto.

A lo largo de sus trabajos que culminaron en el descubrimiento del ADN, Watson realizó extensivas e intensas investigaciones en varias partes del mundo, inclusive en África. Basado en los resultados de esas investigaciones científicas Watson cometió un tremendo sacrilegio en 2007 en una entrevista del Times británico. Manifestó que era “pesimista respecto del futuro de África (…) todas nuestras políticas sociales están basadas en el hecho de que la inteligencia de ellos es la misma que la nuestra, y resulta que todas las pruebas muestran que eso no es tan así.”

Los medios y los ámbitos académicos norteamericanos retorcieron  esa opinión y acusaron a Watson de haber manifestado que no existen negros inteligentes; algo que, por supuesto, Watson nunca dijo. Es obvio para cualquiera mínimamente versado en estadísticas poblacionales que esa clase de comparaciones se hace sobre bases estadísticas y no sobre casos puntuales. El más inteligente de los negros será, sin duda alguna, previsiblemente más inteligente que el más tonto de los blancos y existen — también sin duda alguna — personas negras con un Cociente Intelectual mayor de 100. Eso no lo discute nadie con dos dedos de frente. Pero vaya alguien a juntar 100.000 personas negras seleccionadas al azar y la misma cantidad de personas blancas seleccionadas con el mismo criterio aleatorio. Si somete ambos grupos a cualquiera de los tests de inteligencia normados, lo que obtendrá es una diferencia significativa de alrededor de 20% (±5%) más baja para los negros.

Lo irónico es que esta investigación ya ha sido realizada muchas veces y mucho antes de las declaraciones de Watson. Pueden citarse los trabajos de Arthur R. Jensen; Richard Herrnstein, William Shockley (Premio Nobel de Física), Hans Jürgen Eysenck, el extenso trabajo conjunto de Herrnstein y Murray (The Bell Curve 1994)  y varios trabajos más. Por supuesto, estos trabajos fueron violentamente atacados, criticados y desacreditados por el establishment. Pero el mundo académico los conocía y, si bien fueron barridos a un costado por el tsunami de críticas, todo el mundo sabía perfectamente que su desaparición de la esfera pública se debía al tabú que pesaba sobre el tema y no a incorrecciones en los resultados.

Con esos antecedentes, el escándalo que originó la opinión de Watson fue mayúsculo como es de imaginar. Un tema que se creía muerto y enterrado volvía a emerger de la mano de uno de los más destacados biólogos del mundo académico, para colmo codescubridor de uno de los avances más espectaculares en la biología del Siglo XX. Un hombre que no solo había sido Premio Nobel de fisiología/medicina (1962), sino que además había obtenido varios importantes premios como ser: Premio Albert Lasker por Investigación Médica (1960); Beca Guggenheim en Ciencias Naturales (1965); Premio John J-Carty porAvances en la Ciencia (1971); Medalla Presidencial de la Libertad (1977); Membrecía en la Organización Europea para la Biología Molecular (1985); Medalla Copley (1993);  Medalla Lomonósov (1994); Medalla Nacional en Ciencias Biológicas (1997); y Premios de la Fundación Gairdner (2002); etc.

Prácticamente lo obligaron a retractarse, cosa que hizo por una cuestión de supervivencia, pero el daño ya estaba hecho. Lo expulsaron de su trabajo y progresivamente le fueron retirados todos los premios y reconocimientos.

Ya en el ostracismo académico y mediático decidió que no valía la pena seguir doblegado tratando de obtener el perdón de la dictadura políticamente correcta guardiana de la libertad de expresión. En 2014 James Watson se convirtió en el primer Premio Nobel en vender, en vida, su medalla de oro para poder subsistir.

Alisher Usmanov
La medalla fue subastada el 4/12/2014 y Watson recibió 4.1 millones de dólares por ella. Lo curioso del caso es que ese dinero lo pagó Alisher Usmanov un “magnate” mafioso ruso (en realidad uzbeco) y ¿saben qué hizo Usmanov después de pagarle a Watson? No lo adivinarían nunca: ¡le devolvió la medalla!

«En mi opinión – declaró Usmanov – es inaceptable que un científico eminente venda una medalla que reconoce sus logros. El trabajo de Watson contribuyó a la investigación del cáncer, la enfermedad que causó la muerte de mi padre. Para mí es importante que el dinero que gasté en esta medalla se destine a apoyar la investigación científica y que la medalla permanezca en manos de quien la merecía».

Con ese dinero James Watson pudo continuar sus investigaciones y en 2019 volvió a insistir en que había un vínculo científicamente demostrable entre raza e inteligencia. No habían conseguido vencerlo.

La moraleja de la historia es bastante obvia: es inútil que una persona íntegra y honesta se doblegue ante el sistema para no perder un puesto de trabajo. El sistema es cruel hasta el sadismo pero no es tonto. Si transgrediste sus imposiciones es inútil que manifiestes tu arrepentimiento. Los esbirros del sistema olfatearán que eres su enemigo y no creerán ni por un segundo en tu sinceridad si te retractas. Te aplastarán por más que jures portarte bien.

En el caso de James Watson, sin embargo, hay, incluso, una segunda moraleja: el sistema en el que vivimos está tan podrido que hasta un mafioso uzbeco tiene más integridad y mejores códigos que los defensores formales e informales de un sistema que blasona de proteger los Derechos Humanos y la Libertad de Expresión mientras lo único que protege es el poder de los plutócratas.