lunes, 4 de abril de 2022

HUNGRÍA RESISTE AL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Ésta es nuestra Patria, ésta es nuestra vida.
No tenemos otra.
¡Por eso combatiremos hasta las últimas consecuencias
y no nos rendiremos jamás!

Víctor Orbán
(Discurso del 15 de Marzo de 2018)



El significado del triunfo

El domingo 3 de Abril 2022 se efectuaron elecciones parlamentarias en Hungría. A pesar de que las encuestas previas anunciaban una confrontación bastante reñida de un 47% a 42% a favor del actual Primer Ministro Víctor Orbán, con algunos hasta vaticinando un virtual "empate técnico", los resultados finales demostraron una vez más la relativa confiabilidad que – al menos a veces – tienen las encuestas. Víctor Orbán literalmente arrasó obteniendo no solo una mayoría de más del 50%  sino, además, su cuarto mandato consecutivo y, por si esto fuera poco, también un rotundo triunfo en el referéndum sobre la exposición de menores de edad a contenidos de índole sexual que se efectuó en forma paralela a la elección. En una palabra: un triunfo que solo puede calificarse de demoledor, después de 12 años ininterrumpidos de gobierno y que ahora va por 4 años más.

¿Por qué es tan relevante este triunfo? Lo es por varias razones. Por un lado no es muy frecuente en ningún país del mundo que un Primer Ministro [1] – o un Presidente en un sistema presidencialista – sea reelegido por cuarta vez consecutiva y cinco veces en total. [2] De hecho, hasta hoy, Orbán es el único caso en los más de 1.100 años de Historia húngara. En tren de anécdotas, tampoco es frecuente que alguien gane una elección y un referéndum al mismo tiempo. Como que también es raro que alguien, elección tras elección, consiga mayorías de dos tercios (y más) en las bancas del Parlamento. Pero, en el caso de Víctor Orbán, todo eso solo apunta a un aspecto de su capacidad política. Porque el otro aspecto, quizás más relevante y hasta sorprendente, es que ha conseguido todo eso enfrentando a prácticamente casi todo el resto del mundo fuera de su país, desde donde se lo ha tildado de autócrata, autoritario, fascista, antidemocrático, homófobo, anticuado, intolerante y solo el Buen Dios sabe cuantos epítetos similares.

Es que Orbán, al frente de un pequeño país de Europa del Este, para colmo territorialmente descuartizado luego de la Primera Guerra Mundial [3] y al que le han quedado apenas un poco más de 10,5 millones de habitantes sobre una superficie casi igual a la provincia argentina de Neuquén, se ha atrevido a enfrentar a la burocracia liberal de izquierda que domina la Unión Europea desde Bruselas, a los medios adictos al gramscismo cultural marxista, a los representantes del Nuevo Orden Mundial, a los pergeñadores de la Agenda 2030, incluso a sus financistas de la envergadura de George Soros y a su red de ONGs, para no hablar de su negativa a involucrar al pueblo húngaro en la actual guerra de Ucrania aunque brindando, simultáneamente, toda la ayuda humanitaria posible a los ucranianos que huyeron escapando del conflicto. [4]

El mayor mérito de Víctor Orbán quizás no sea tanto el haber podido ganar cuatro elecciones simultáneas. El mayor mérito es que consiguió hacerlo a pesar de – y en contra de – una enorme presión proveniente del extranjero que alimentó con dinero, presión mediática e información confidencial [5] al aparato de una oposición interna cuyos integrantes están muy cerca de poder ser acusados de traidores a su propia patria.

Seguramente eso es lo más destacable del triunfo de Orbán: el de demostrar que no hace falta ser el líder de un país grande e importante para frenar las pretensiones de organismos como el FMI o el Foro Económico Mundial; que no hace falta poseer un gran arsenal de armas y unas poderosas fuerzas armadas para negarse a participar directa o indirectamente en una guerra; No hace falta ser el líder de un país grande e importante para frenar las pretensiones de organismos como el FMI o el Foro Económico Mundial. que no es imposible ponerle un límite a la degeneración LGTB, a la histeria feminista y a la decadencia cultural destructora de esa célula social indispensable que es la familia; que se puede frenar una fomentada invasión de elementos culturalmente inasimilables mientras que, al mismo tiempo, se puede brindar ayuda humanitaria a un vecino que lo necesita; que sencillamente no es cierto que los promotores de la destrucción de Occidente son imbatibles y todopoderosos porque basta un político con capacidad, habilidad y agallas para poner un país en orden y mantenerlo así en la medida de lo humanamente posible.

Este mensaje es importante. Aunque también es necesario que no caigamos en el hiperoptimismo de pensar que los Orbán del mundo, abandonados siempre a sus propias fuerzas, pueden ganar todas las batallas y salir necesariamente vencedores de la crisis en que ha caído Occidente.  Ninguna victoria está asegurada. Solo está demostrado que la victoria es posible.

Para ello es necesario que todos los que estamos dispuestos a pelear por los auténticos valores que alguna vez distinguieron al Occidente histórico en sus mejores momentos, asumamos nuestro compromiso y entendamos el mensaje de Víctor Orbán que en la última parte de su discurso de agradecimiento después de la votación nos advierte en esencia: no se trata de retroceder al pasado; se trata restaurar la base necesaria para construir el futuro.

En cuanto al plebiscito en sí, vayamos a los números  

Los votos

Resultados Con el 99% de los votos escrutados [6]

Partidos

Porcentaje

Votos

FIDESZ-KDNP

53,10

2.735.383

IZQUIERDA (Frente de 6 partidos)

35,04

1.804.995

MI HAZÁNK

  6,17

    317.944

Otros (3 partidos)

  5,11

    263.373

 

Distribución de escaños en el Parlamento

(*)El MNOÖ representa al Autogobierno Nacional de los Alemanes en Hungría
que se estableció el 11 de marzo de 1995 como órgano representativo
político y cultural de los alemanes residentes en el país.

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El referéndum (7)

En forma simultánea a la elección parlamentaria se efectuó un referéndum para averiguar el apoyo que la población húngara le daba a la agenda de la teoría de género y a la exposición de menores a contenidos de índole sexual sin el debido control parental o legal.
Los resultados fueron realmente catastróficos para los partidarios de la teoría de género, las feministas, los grupos LGTB y las ONG que fomentan la cultura de la degeneración y la disolución de la familia como célula social fundamental. Frente a un rechazo promedio del 94.68% de quienes participaron, solamente un 5.32% manifestó apoyar las políticas decadentes y anormales.

Las 4 preguntas del referéndum y sus resultados fueron:

1. ¿Apoya Usted la realización de sesiones de orientación sexual para niños menores de edad en la educación pública sin el consentimiento de los padres?

Distribución de votos:

Votos válidos: 3.521.425 (44,46 por ciento)
Votos nulos: 1.590.772 (20,08 por ciento)
Abstenciones: 2.753.911 (35,46 por ciento)

Cantidad y proporción de votos sí-no

Sí, apoya: 269.689 (7,66 por ciento)
No apoya: 3.251.736 (92,34 por ciento)

2. ¿Apoya Usted la promoción de tratamientos de reasignación de género para menores?

Distribución de votos

Votos válidos: 3.492.688 (44,09 por ciento)
Votos nulos: 1.619.509 (20,45 por ciento)
Abstenciones: 2.809.048 (35,46 por ciento)

Cantidad y proporción de votos sí-no

Sí, apoya: 143.448 (4,11 por ciento)
No apoya: 3.349.240 (95,89 por ciento)

3. ¿Apoya Usted la difusión irrestricta en los medios de comunicación de contenidos sexuales que influyan en el desarrollo de menores?

Distribución de votos

Votos válidos: 3.484.686 (43,99 por ciento)
Votos nulos: 1.627.511 (20,55 por ciento)
Abstenciones: 2.809.048 (35,46 por ciento)

Cantidad y proporción de votos sí-no

Sí, apoya: 163.048 (4,68 por ciento)
No apoya: 3.321.638 (95,32 por ciento)

4. ¿Apoya Usted la exhibición mediática ante menores de contenidos relacionados con el cambio de sexo?

Votos válidos: 3.482.505 (43,96 por ciento)
Votos nulos: 1.629.692 (20,57 por ciento)
Abstenciones: 2.809.048 (35,47 por ciento)

Cantidad y proporción de votos sí-no

Sí, apoya: 168.146 (4,83 por ciento)
No apoya: 3.314.359 (95,17 por ciento)

Promedio del rechazo: 94,68%  – Promedio del apoyo: 5,32%

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El discurso de Víctor Orbán

 3 de abril de 2022 Budapest [8]

¡Buenas noches!

Estamos bien. Estamos cada vez mejor. Tal vez nunca nos hemos visto tan bien como esta noche.

¡Queridos amigos!

Obtuvimos una enorme victoria. Obtuvimos una victoria tan grande que se puede ver hasta desde la luna, incluso desde Bruselas también la pueden ver sin duda alguna.

Fue divertido, fue un trabajo de hombres, fue bueno combatir con todos ustedes; les agradezco a todos la contribución que han hecho a la victoria de esta noche. Agradezco todos los buenos deseos, los saludos, las muestras de aliento, las palmadas en la espalda, las horas de trabajo, y a todos los que rezaron por nosotros quiero agradecerles muy especialmente que hayan pensado en mí. Saludo en forma destacada a los húngaros que nos acompañaron desde más allá de nuestras fronteras. Gracias por ayudarnos, porque así tenemos la oportunidad de ayudarlos a ellos también. También saludo en forma especial a quienes hoy son húngaros en Transcarpatia. Les enviamos el mensaje de no tener miedo, de resistir; la Madre Patria está con ellos. [9]

Pero, en primer lugar, tengo que agradecer a los ciudadanos húngaros que nos han votado. Por el momento solo puedo decirles que haremos todo lo posible para merecer la Cuando mayor es la victoria, más modestia se necesita. confianza que han depositado en nosotros este día. Sabemos que la modestia es primordial. Cuanto mayor es la victoria, más modestia se necesita, y admitamos que tenemos grandes motivos para ser muy modestos esta noche. Me gustaría agradecer también a nuestros voluntarios. Más de cien mil voluntarios han estado trabajando en los últimos días para que podamos celebrar todos juntos esta noche. ¡Muchas gracias a todos! No fueron robots, ni mercenarios, sino voluntarios que aman a su patria y por eso estuvieron dispuestos a correr riesgos y a trabajar duro.

¡Damas y caballeros! ¡Queridos amigos!

Este no es el momento de intelectualizar. Esta noche es para ser felices. Dejemos fluir libremente nuestras emociones, aunque quizás también podamos rendirle tributo al pensamiento para decir que esta noche hemos agotado casi todas las oportunidades de la victoria; hemos ganado en todo sentido. Ganamos en 2010 incluso con el antiguo sistema de segunda vuelta. Ganamos en 2014 cuando los partidos de oposición nos desafiaron en forma directa. Ganamos en 2018 cuando formaron un frente parcial para derrotarnos. Y ganamos en 2022 cuando todos se coaligaron contra nosotros. Habrá que averiguar el por qué de todo esto pero, Son inútiles las tácticas, las intrigas, las astucias; al final siempre es el corazón el que gana. si no se encuentra una respuesta satisfactoria, habrá que preguntarle al Buen Dios cómo fue posible que ganáramos de la manera más rotunda justo cuando todos se aliaron contra nosotros. De cualquier forma, lo que podemos saber es que esta victoria significa que son inútiles las tácticas, las intrigas, las astucias; al final siempre es el corazón el que gana.

¡Nuestra victoria, la victoria de esta noche, la victoria de Hungría esta noche, es la victoria del corazón, queridos amigos! Ganamos porque tenemos una pasión común que se llama Hungría. Quizás también tengamos que mencionar que se movieron contra nosotros grandes centros de poder y organizaciones internacionales. Por eso también a ellos quizás debemos hacerles llegar un mensaje; tanto como para que también a ellos reciban de nosotros un par de buenas palabras. Y en este sentido podemos decirles que cada centavo que le dieron a la izquierda húngara fue una pérdida de dinero. Y tal vez incluso se me permitirá mencionar que, aparentemente, para el tío George [10] la peor inversión de su vida ha sido la izquierda húngara. Durante doce años no ha hecho más que llevarles dinero.

¡Queridos amigos!

Esta victoria seguirá siendo memorable, quizás por el resto de nuestras vidas, porque esta vez tuvimos que lidiar con la mayor fuerza opositora que hemos tenido hasta ahora: la izquierda local, la izquierda internacional a nuestro alrededor, los burócratas en Bruselas, todo el dinero y las organizaciones del imperio de Soros, los principales medios de comunicación internacionales y, al final, hasta el presidente de Ucrania. Nunca tuvimos tantos oponentes a la vez. Pero fue en vano esa enorme cantidad de dinero, y fue en vano la gran concentración de fuerzas opositoras, si trabajamos juntos, no nos pueden detener. Recuerden: el 23 de octubre, en el primer gran encuentro de la Marcha por la Paz después de la epidemia, estuvimos de acuerdo en que no existía fuerza suficiente capaz de detenernos y dijimos que, si trabajábamos juntos, atravesaríamos hasta el más grueso de los muros. Y antes de terminar, quiero decirles que no hemos permitimos el regreso de un pasado fallido, hemos defendido la independencia y la libertad de Hungría, hemos defendido la paz y la seguridad de Hungría; y, si bien todavía no conocemos los resultados,  espero que hayamos conseguido defender a nuestros niños y a nuestras familias. [11]

¡Queridos amigos! ¡Estimados húngaros!

Recuerden que, por supuesto, en el mundo no solo tenemos oponentes sino también amigos, y ellos también han hecho todo lo posible por nuestra victoria. También tenemos presente y agradecemos a nuestros amigos americanos, polacos, italianos, españoles, serbios, eslovacos y austríacos, que han estado con nosotros y nos Esto no es el pasado. Esto es el futuro. han ayudado en los últimos meses. Les dedicamos esta victoria también a ellos. Porque no es solo nuestra victoria, es también su victoria; porque el mundo entero pudo ver esta noche aquí en Budapest que la política cristiana y democrática, la política equilibradamente conservadora y la política patriótica ha ganado.

Y el mensaje que le estamos enviando a Europa es que esto no es el pasado, esto es el futuro; éste será nuestro futuro europeo común. El mundo entero ha podido ver que los húngaros aman su patria, y que nosotros, los que hoy vencimos, nos comprometemos a que, para nosotros, Hungría siempre será la primera prioridad.

¡El Buen Dios sobre todos nosotros!  ¡Hungría ante todo!  ¡Arriba, Hungría! ¡Arriba húngaros!


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NOTAS

[1] )- A diferencia de países como Estados Unidos que tienen sistemas presidencialistas, en Hungría, al igual que en la mayoría de los Estados europeos, rige el sistema parlamentarista con un Parlamento unicameral de 199 bancas.

[2] )- Víctor Orbán fue Primer Ministro durante los siguientes períodos: 1998-2002; 2010-2014; 2014-2018; 2018-2022 y ahora 2022-2026. Son cuatro mandatos consecutivos y cinco en total.  

[3] )- En virtud del Tratado de Trianon (4 de junio de 1920) – el Versalles húngaro – la Hungría histórica perdió más de dos tercios de su territorio. De los 325.000 km2 que el país tenía antes de la Primera Guerra Mundial, solo le quedaron los 93.036 km2 actuales.

[4] )- Hungría tiene frontera con Ucrania. Según estimaciones, a fines de Marzo 2022 más de 500.000 ucranianos habían cruzado la frontera hacia Hungría.

[5] )- Durante la campaña la oposición efectuó cientos de miles de llamadas telefónicas pidiendo el voto para la coalición de izquierda. Las primeras investigaciones sobre quién o quienes suministraron esos números telefónicos a los activistas revelan que muy probablemente fueron las propias compañías telefónicas de capital extranjero que compartieron con ellos sus bases de datos.

[6] )- Fuente: https://www.magyarhirlap.hu/belfold/20220403-brutalis-fidesz-elony-alacsony-feldolgozottsagnal

[7] )- Los resultados de las respuestas a cada pregunta fueron publicados en el sitio web de la Oficina Nacional Electoral:

[8] )- Fuente https://miniszterelnok.hu/orban-viktor-beszede-a-fidesz-kdnp-valasztasi-gyozelmet-kovetoen-2/ - Traducción Denes Martos.

[9] )- Transcarpatia es uno de los territorios cercenados de Hungría que, durante la era de la URSS fue anexionado a Ucrania. Actualmente posee una población húngara de unas 200.000 personas a las que el gobierno de Orbán busca proteger para que los varones jóvenes no sean reclutados y llevados a una guerra que no les incumbe y en la que no tienen nada que ganar excepto una medalla post mortem.

[10] )- Referencia a George Soros

[11] )- Referencia al referéndum simultáneo que se llevó a cabo junto con la votación

domingo, 13 de marzo de 2022

REPENSANDO LA SINARQUÍA


"El mundo está gobernado por personajes
muy diferentes a los que se imaginan
quienes no están detrás de las bambalinas." (*)

El arte de gobernar a los hombres
consiste en engañarlos.(**)

Benjamin Disraeli

La realidad y los factores de poder.

De los cuatro factores principales que hacen al poder político – la fuerza bruta, el conocimiento, el dinero y el carisma – la fuerza bruta, es decir: el poderío militar, ha sido un elemento muy importante desde que el mundo es mundo y los seres humanos se agruparon en comunidades organizadas.

Sucede sin embargo, que en el mundo actual, ese factor está mucho más condicionado de lo que estuvo en el siglo anterior. Por un lado depende cada vez con mayor fuerza del avance tecnológico que permite suplantar con drones y otras armas teleguiadas el involucramiento directo de seres humanos, mientras que, por el otro lado, se apoya, – también con cada vez mayor intensidad – sobre pilares económicos y comunicacionales. De este modo, el comercio y las finanzas (o sea: el dinero) junto con los satélites, internet  y los medios masivos de difusión (o sea las fuentes de información o conocimiento) han acotado en una medida no menor la efectividad de lo militar como expresión política de la fuerza bruta tradicional.

En este panorama – pintado así en trazos muy  gruesos y referenciando al mundo que conoció el Siglo XX –  se desprende una conclusión que todos deberían tener presente al tratar de entender lo que está sucediendo en los distintos países en particular y en el mundo actual en general: los hechos políticos del siglo XXI no se pueden – ni se deben – analizar con los criterios del siglo XX.

La forma más segura de equivocarse en la interpretación de los acontecimientos actuales es repetir los argumentos de la época de los años 1960 a 1970 respecto del comunismo y el capitalismo como dos caras de la misma moneda, el sionismo como fuerza impulsora principal de la plutocracia norteamericana, la interpretación del marxismo militante como fuerza subversiva revolucionaria de acción directa, el peligro inminente de una confrontación nuclear como medio para dirimir la cuestión del poder internacional y la enorme mayoría de todos los demás elementos de análisis que utilizábamos por aquella época, hace ya por lo menos medio siglo atrás.

Y no es, en absoluto, que los criterios de aquellos tiempos estuviesen equivocados. Sirvieron en ese momento – y sirvieron muy bien – para mirar la realidad, para ver detrás de bambalinas y, sobre todo, para comprender lo que estaba en juego. Tampoco se trata necesariamente de deshacerse así como así de aquellas herramientas de análisis porque muchas de ellas todavía son utilizables. Lo que sucede es que hay que entender que, si bien el concepto como instrumento es aplicable, la realidad a la que se aplica es diferente y, en muchos casos, completamente diferente. 

La famosa Sinarquía


Tomemos el caso del concepto genérico y aglutinador de "sinarquía", tantas veces mencionado en la literatura peronista y nacional. En su versión original abarcaba al capitalismo, al comunismo, al sionismo, a la masonería y a la Iglesia Católica como institución mundana. [1] Hoy en día es obvio que no ha desaparecido por completo ninguno de esos cinco factores. Pero ¿cómo se compara su situación actual con la existente allá por las décadas de 1960 y 1970? Veamos:

·      Por de pronto el capitalismo fabril de la "sociedad de consumo" y la "economía de mercado" se han transformado en un capitalismo predominantemente financiero y de servicios.

·      El comunismo como potencia política de real envergadura ha desaparecido luego del colapso de la URSS. Sobrevive principalmente como impulso revolucionario cultural – según el esquema gramsciano – con la excepción de China que consiguió una rara (casi imposible) hibridación de política comunista y
economía capitalista, y con la excepción también de algunos países "progresistas" en cuyas dirigencias políticas predomina una mentalidad marxista de lucha de clases y de conflictos económicos entre pobres y ricos,  pero que internacionalmente no poseen ni envergadura ni peso suficiente para influir en la política global.

·      El sionismo ha perdido su romanticismo colonizador para la mayor parte de la juventud de la diáspora. Los muy escasos kibutz supervivientes no son ni sombra de los existentes durante los '60 y principios de los '70 [2] en que convocaban el entusiasmo y la inmigración de las juventudes sionistas. Probablemente en buena medida relacionado con esto pero de cualquier forma mucho más importante, es que la expansión territorial de Israel ha chocado con serias dificultades, solo solucionables mediante muy crueles enfrentamientos bélicos y sociales que – al menos por el momento – Israel no está en buenas condiciones de seguir ampliando a gran escala.

·      Mirando objetivamente hacia atrás, ya la importancia que se le dio a la masonería en la segunda mitad del Siglo XX fue bastante exagerada. Actualmente el poder real de los masones se aproxima poco a poco a lo anecdótico. Su papel como "religión sustituta" es prácticamente inexistente al igual que su papel como organización antimonárquica. Su función coordinadora de personajes influyentes ha disminuido ante el surgimiento de otras organizaciones que prescinden de un ritual artificial que para muchos ya es anacrónico, por no decir ridículo. Hoy existen asociaciones discretas como las ONGs, los grupos de planificación y presión como el Bilderberg, El Foro Económico Mundial, el Council on Foreign Relations, la Open Society Foundations de George Soros y docenas de otros centros a nivel internacional que han suplantado y desplazado a la mayoría de las organizaciones puramente masónicas como factores de poder real.

·      Sobre la Iglesia Católica habría tomos para exponer. Toda una serie de acontecimientos, desde el Concilio Vaticano II, el Movimiento de los curas del Tercer Mundo, pasando por los escándalos financieros del caso Marzinskus, el IOR, el Banco Ambrosiano, los escándalos por pedofilia y terminando en la actitud blanda y condescendiente del actual papa – que parece incapaz de responder a los constantes ataques que sufren los católicos de todo el mundo – la Iglesia ha perdido no solo su rumbo sino algo mucho peor: se ha alejado demasiado de su doctrina fundacional y, con ello, ha perdido autoridad moral. Sigue teniendo, sin embargo y a pesar de todo, su poder de convocatoria gracias a la acción de sacerdotes y algunos prelados que insisten en no darse por vencidos, pero como institución la Iglesia ya no tiene voz ni voto – ni siquiera una posición de respeto – especialmente en el ámbito cultural tanto a nivel académico como en el de los medios masivos.

Con todos estos cambios, la aplicación de la noción de "sinarquía" como concepto aglutinador de las fuerzas impulsoras de – al menos gran parte de – la política internacional sigue siendo, por supuesto, válido pero requiere una profunda adaptación a la actual configuración del Poder mundial. De nuevo: ya no estamos en el Siglo XX y muchísimo menos en la época de la llamada Guerra Fría. Las fuerzas impulsoras son, a grandes rasgos, las mismas o similares; pero tanto su composición, como su relación mutua, su "quantum" de poder individual y su posición estratégica sobre el tablero internacional han cambiado en forma sustancial.

Hechos, Verdad y Realidad

En el Siglo XX los factores internacionales se expresaban en forma principal a través del poderío militar. Durante la primera mitad del siglo este énfasis en lo militar está demostrado por dos Guerras Mundiales. En la segunda mitad predominaron las revoluciones armadas y los conflictos bélicos localizados, siempre con la amenaza subyacente de una tercera Gran Guerra especialmente determinada por el factor nuclear y la misilística de largo alcance con telemetría satelital.

Esto ha cambiado. Si bien la opción militar siempre sigue estando sobre la mesa como opción, los principales factores del poder internacional se han ido canalizando, poco a poco, a través de un ámbito organizado en forma de red dentro del cual el ejercicio del poder real se ha vuelto menos directo. Dentro de esta red el principal flujo del poder circula por tres canales simultáneos: el dinero, el comercio, y los medios masivos de difusión. El comercio hace circular los bienes y servicios cuyo valor arbitra el dinero mientras los medios masivos canalizan la información e impulsan las pautas culturales que justifican una cosmovisión guiada por una "lógica" hedonista y materialista despojada de toda noción de trascendencia y de criterios naturales objetivos.

Es importante recalcar en todo esto la importancia aumentada de los medios audiovisuales. Junto con el dinero y el comercio, los medios de comunicación se han convertido en un elemento clave en el ejercicio del poder dentro del mundo actual. Aplicando la "lógica" hedonista y materialista arriba indicada lo que los medios masivos principales están haciendo con sus propuestas de de-construcción y "progresismo" es una destrucción sistemática de la realidad histórica. En forma simultánea, la actual tecnología digital está en condiciones de crear realidades virtuales tan perfectas para el observador visual que muchas veces la diferenciación entre realidad virtual y realidad concreta se hace casi imposible. 

Ejemplo de "realidad aumentada". Elija su producto y
póngalo en su sala para ver como queda. Si guarda la imagen
y se la manda a otra persona, el destinatario nunca imaginará que el
producto realmente no existe en la sala. 

De este modo, los medios no solo destruyen realidades históricas con sus "relatos" arbitrarios sino que, además, están perfectamente en condiciones de sustituir las realidades destruidas con una realidad inexistente pero favorable a la "lógica" del placer, el capricho, y el bienestar material. El resultado, como es obvio, es un "progresismo" que solo puede progresar hacia la decadencia y la degeneración de una civilización cuya cultura ya no se basa en "lo que es" sino en lo que "nos gustaría que sea".

Durante siglos – y hasta podríamos decir milenios – todo el pensamiento cultural de Occidente se ha fundamentado sobre tres conceptos principales: 1)- el hecho; 2)- la verdad y 3)- la realidad. Hecho, verdad y realidad han constituido desde siempre el fundamento sólido de nuestro conocimiento, algo que nos ha permitido construir – al menos a los efectos prácticos – una ciencia alimentada por el conocimiento fundado sobre la lógica de la causalidad. Una de las cosas que está sucediendo bajo nuestras propias narices – y es casi increíble como hay tantas personas que ni se han dado cuenta (o, si se han dado cuenta, aparentemente no les importa) – es que todo nuestro milenario pensamiento basado sobre hechos, verdades y realidades está siendo destruido en forma sistemática.

Los hechos ya no importan; importa nuestra "percepción" de los hechos, lo que da lugar a diferentes "relatos" posibles sobre esas percepciones.

La verdad sucumbe en el relativismo del axioma de "la única verdad absoluta es que toda verdad es relativa" lo que da lugar a que la verdad sea suplantada por meras opiniones de las cuales se supone, por dogma de fe, que todas tienen el mismo valor de respetabilidad.

Y, finalmente, hasta la realidad sucumbe ante la posibilidad de crear en el laboratorio realidades virtuales prácticamente indistinguibles de la realidad objetiva — múltiples "metaversos" digitales en sustitución del "universo" real — lo cual permite convertir la mentira en una realidad sustituta que contribuye a legitimar los relatos y las relativizaciones.

El hecho es que el individuo promedio de nuestra civilización — con su nariz pegada a la pantalla del televisor, su computadora o a la de su teléfono celular — se ha convertido en un observador indefenso y vulnerable, expuesto a la manipulación de quienes le cuentan lo que se supone que debe saber acerca de lo que se supone que ha sucedido.

Esto ha sido posible principalmente porque, desde que los norteamericanos redescubrieron la viejísima verdad acerca del poder del conocimiento, nos hemos enterado de que "el conocimiento es poder", algo que ya sabían Francis Bacon y Tomás Hobbes en el Siglo XVII. Pero, desde entonces, la pregunta que no nos hemos hecho es la siguiente: si el saber es poder, entonces por quién, cómo y dónde se ejerce ese poder que determina cual es el conocimiento que absorberá el observador indefenso a través de los medios masivos de información.

El problema está en que quienes determinan el conocimiento a disposición de las masas a través de los medios masivos de difusión, son los mismos que operan los otros dos canales de la red — el dinero y el comercio — que determinan la estructura y el funcionamiento de todo el poder económico... del cual depende el poder tecnológico y del cual, a su vez, depende el poder militar. Además, puesto que en las democracias el poder político depende del dinero que paga las campañas electorales, es tan solo una consecuencia lógica que sean los mismos operadores de la red los que dominan incluso al poder político. ¿O acaso alguien puede ser tan ingenuamente crédulo como para creer de verdad que las principales decisiones de la política norteamericana – y en especial las del Departamento de Estado – las toma un mentecato como Joe Biden? ¿O que en su momento la invasión a Iraq la decidió realmente un absoluto inútil como George W. Bush?

"Soy una máquina de meter la pata". 
Joe Biden en The Guardian
A confesión de parte..... 

La red del poder mundial

Los factores del poder internacional, a diferencia de lo que sucedía en el Siglo XX, están hoy organizados en forma de red, algo que, en la envergadura necesaria, se hizo tecnológicamente posible gracias a la tecnología del siglo pasado recién desde los años '80 en adelante. Aparte de ello esa red tiene que tener, necesariamente, al menos un nodo coordinador y concentrador porque, sin él, cualquier red es prácticamente inmanejable y hasta incontrolable, por lo que su comportamiento sería absolutamente impredecible. [3]

Existe, por lo tanto, una red con un nodo central coordinador que posee un enorme "quantum" de poder a nivel mundial. No obstante – y esto es lo más importante de todo – toda la red misma así como quienes la operan no están "institucionalizados". Esto es: se trata de una red de la cual no existe una institución que la represente en forma visible y pública.

La pregunta que planteábamos más arriba acerca de quién, cómo y dónde se ejerce ese poder desde el nodo central de la red, no tiene más respuesta que un gran interrogante. No lo sabemos. La titularidad, las reglas operativas y  la ubicación del centro coordinador del mayor poder real que existe sobre el planeta, simplemente no están explicitadas en ninguna parte.

Por supuesto, podemos conocer varios nodos. Sabemos que hay bancos, instituciones financieras y calificadoras de riesgo de alcances internacionales. Sabemos que hay enormes empresas industriales y de servicios. Y sabemos también que hay verdaderos emporios mediáticos que vuelcan sus productos sobre la población mundial todos los días.

Sabemos que hay think tanks, centros académicos de estudios estratégicos, instituciones financiadas por particulares y por los Estados, que "cosechan" datos para elaborar proyectos y alternativas en materia de política internacional que luego, de alguna forma y en alguna medida, se aplican por los Estados y los organismos multinacionales.  

Sabemos que hay una enorme industria bélica alimentada por los últimos avances de la tecnología que hoy – a diferencia del Siglo XX – ya no está tanto enfocada en la opción de la Destrucción Mutuamente Asegurada [4] nuclear, sino en la informatización de la inteligencia militar, en la rapidez y efectividad de las reacciones (lo que incluye la asfixia del oponente mediante sanciones económicas y de otra índole), en la robotización de determinadas armas, en la creación artificial de conflictos internos y crisis sociopolíticas en el país atacado y, sobre todo, en la posibilidad de ahogar al enemigo sin una necesidad imperiosa de poner "botas sobre el terreno" desde el mismo principio y con recursos propios.

También sabemos cómo se maneja la política democrática en la cual las ciudadanías votan por los candidatos pero no elijen a los candidatos ya que la designación de los mismos está en manos de las cúpulas partidarias y las campañas electorales dependen fundamentalmente del dinero invertido en ellas así como del apoyo implícito o explícito del aparato mediático involucrado en la promoción o desaprobación de determinados candidatos. Y dentro de este ámbito político sabemos incluso que existen técnicas para crear la "imagen" electoralmente favorable de un candidato por medios virtuales, más allá de la verdadera personalidad y de las verdaderas capacidades profesionales, intelectuales y hasta morales del personaje.

Todo eso lo sabemos porque lo podemos comprobar cotidianamente con solo apartar un poco la cortina desinformática y observar sin prejuicios ideológicos lo que sucede en el mundo actual. Pero, así y todo, lo que no sabemos con certeza es cómo se coordina la red entera, quién la coordina y desde dónde se la coordina.

A pesar de que la necesidad de una coordinación es absolutamente innegable, resulta ser que el factor coordinador no está muy a la vista bajo circunstancias normales. Aparte de "buenos" y "malos" estereotipados, y actitudes "correctas" e "incorrectas" no menos estereotipadas, la rutina habitual no revela grandes esfuerzos de sincronización calificativa. Basta con repetir que los "fascistas" son siempre malos; los "progresistas" son siempre buenos; los "democráticos" son siempre correctos y los "autoritarios" son siempre peligrosamente incorrectos.

Pero, de pronto surge un hecho de especial envergadura – como, por ejemplo, la pandemia del coronavirus o la guerra en Ucrania – y de pronto la orquestación coordinada se hace tan evidente que millones de personas no pueden pasarla por alto, estén – o no – de acuerdo con los calificativos y las clasificaciones "políticamente correctas".

Puedo creer – o no creer – que la peligrosidad del SARS-CoV-2 ha sido tremendamente exagerada, en parte como experimento de domesticación por el miedo de una masa humana ignorante y crédula y en parte como un fenomenal negocio de los laboratorios medicinales. Pero nadie me podrá negar que todos los medios masivos del mundo reaccionaron de la misma manera histéricamente alarmista ante el fenómeno, priorizando en todo caso las vacunas de los laboratorios occidentales y tratando de desacreditar las de otro origen. Del mismo modo puedo hallar simpático a Zelensky o a Putin, pero nadie me negará que todos los medios masivos de difusión occidentales, en pleno y sin excepciones, se han puesto misteriosamente de acuerdo para manifestar, en forma sincronizada y totalmente unánime, su condena a Putin y su apoyo a Zelensky.

Aparte de ello, sin una coordinación deliberada, ¿cómo sería posible la aplicación coercitiva y unánime de las represalias económicas aplicadas a Rusia? Varios bancos cierran en forma simultánea sus operaciones con Rusia; empresas enteras se retiran del país o interrumpen su producción al mismo tiempo, organismos internacionales unánimemente mandan a Rusia al ostracismo. Todo ello en el lapso de aproximadamente una semana. Y más: todo eso a pesar de los costos que las represalias representan para los mismos que las aplican, a punto tal que no faltan analistas para afirmar que varias de las medidas perjudicarán más a las finanzas internacionales que a la economía rusa. ¿Bancos, centrales financieras y hasta empresas dispuestas a perder dinero con tal de no permitir que Putin se salga con la suya? ¿No se suponía que la guerra era un buen negocio?

Los conspiranoicos

¿Puede haber tanta unanimidad en forma espontánea? Por supuesto que no. Ni siquiera una supuesta comunión cuasi religiosa en la fe democrática de todos los operadores puede explicar el fenómeno. Basta con ingresar a Internet para darse cuenta de que, a pesar de los desesperados intentos de censurarla, las opiniones de miles de millones de personas reales de carne y hueso no se ajustan a la partitura del coro mediático. Incluso la mayoría de los inclinados a cantar la canción de ese coro desafina. Y ni hablemos de los que salen disparados con teorías estrambóticas de las que no están ausentes ni los extraterrestres.

Es que ante la ausencia de una institución visible y transparente, responsable por la operación de la red del poder mundial, son muchos los que buscan la respuesta a esa pregunta del "quién, dónde y cómo". 

La primera respuesta que uno recibe de los medios y de los ámbitos "oficiales" es que dicha red no existe y, por lo tanto, tampoco existen los que la operan por la simple razón de que no se puede operar una red inexistente. Suena bastante similar al argumento de Georges Cuvier que en el Siglo XVIII negaba la existencia de los meteoritos afirmando: "puesto que en el cielo no hay piedras, no pueden caer piedras del cielo". Y, por supuesto, siendo todo ello inexistente quienes afirman su existencia son locos, ignorantes, o delirantes, creyentes en teorías conspirativas sin sustento.

Seamos honestos: hay teorías conspirativas que son un verdadero delirio. Algunas de ellas son tan estrambóticas que uno hasta puede llegar a sospechar que se trata de cortinas de humo creadas exprofeso para nublar la vista de los incautos y mantenerlos ocupados en estupideces que desacreditan cualquier investigación sobre la supuesta "inexistencia" de un poder ramificado en forma internacional. Es obvio que, aún cuando algunas sirven para la chacota, lo único razonable que se puede hacer con estas conspiranoias es ignorarlas.

La conspiración explicada
Los "reptilianos" gobiernan el planeta.
Y, si éstos no le gustan, siempre quedan los Annunakis de Nibiru

Aparte de ello hay varias teorías. La mayor parte de ellas adolece de alguno de los siguientes tres defectos (o de los tres en forma simultánea): 1)- son muy antiguas y no reflejan las realidades y las posibilidades del mundo actual;  2)- son inverificables y 3)- están más basadas sobre opiniones que sobre hechos concretos.

El (demasiado) breve análisis que figura al principio de este escrito sobre los componentes de la Sinarquía es precisamente el resultado de un resumen analítico de estos defectos. Y entiéndase bien: la tesis no es que no existan los componentes de lo que solíamos denominar como "la Sinarquía". La tesis es que estos componentes no son como eran en el pasado ni, mucho menos, operan como operaban en el pasado, por lo que el concepto mismo de "Sinarquía" requiere una revisión y reevaluación.

En búsqueda de la Verdad perdida

El mundo capitalista está completamente interconectado a través de las redes digitales y hasta está empezando a generar monedas virtuales con un principio totalmente diferente al que gobernaba el dinero tradicional. El comunismo se ha desembarazado de su Lenin y el marxismo-leninismo se ha transformado en un marxismo gramsciano en el que hasta el término revolucionario de "proletariado" ha sido suplantado por el romanticismo emocional de la expresión "los pobres". Tratar de entender al sionismo actual según los ubicuos Protocolos de los Sabios de Sión de fines del Siglo XIX es más o menos lo mismo que tratar de entender al demoliberalismo actual a través de los escritos del Barón de Holbach. Adjudicarle a los masones actuales una influencia decisiva en el gobierno de los asuntos mundiales es como suponer que el Rotary Club y el Club de Leones deciden la producción industrial y el comercio. Creer que la Iglesia Católica actual tiene una influencia importante sobre los acontecimientos mundiales es ignorar deliberadamente que su dirigencia no ha conseguido ni siquiera defenderse con éxito de los ataques a los que la cristiandad en general y los católicos en especial han venido siendo objeto durante el último medio siglo.

Pero además y por sobre todo, ya no se trata de distintos organismos sinárquicos actuando en un mismo sentido general. Ahora se trata de un solo organismo central coordinando operaciones a través de una red mundial que actúa a través de diferentes canales. 

Aproximarse a la verdad nunca fue – y con seguridad nunca será – sencillo pero, si no queremos vivir en la mentira, en el error, y chocando constantemente contra la pared, no nos queda más remedio que por lo menos intentarlo. Por desgracia no hay métodos infalibles para atrapar a la verdad toda entera, pero sí los hay para aproximarse en la medida de lo humanamente posible, dados los datos y las circunstancias.

En materia de datos políticos siempre he recomendado el método de las preguntas propuestas por Darrell Huff:


1.    ¿Quién lo dice?
2.    ¿Cómo lo sabe?
3.    ¿No falta algo?
4.    ¿No está sesgada la información?
5.    ¿Tiene sentido en absoluto?  
A estas 5 preguntas, a mí me gusta agregarles otras dos: 
6.   ¿A quién beneficia? 
7.   ¿De qué me sirve saberlo?

Respondiendo lo más honesta y concretamente posible a estas preguntas es muy posible que no lleguemos a explicarlo todo y a entenderlo todo, pero al menos sabremos dos cosas: 1)- Qué nos falta saber y por lo tanto qué es lo que tenemos que investigar; y, en función de ello, 2)- Qué tan lejos o qué tan cerca estamos de poder entender realmente el hecho que estamos considerando. Por supuesto, existen otros métodos y para conocerlos siempre valdrá la pena explorar en profundidad todo el campo de la epistemología.

Pero cuidado porque también hay métodos muy engañosos. Sobre todo hay una costumbre muy extendida que no es recomendable. Consiste en enterarse de lo que dicen los tirios y después ir y ver qué dicen los troyanos para después "formarse un criterio propio". Este método solamente sirve si los tirios mienten y los troyanos dicen la verdad, o viceversa. Incluso si en el rarísimo caso en que ambos dicen la verdad desde su propio punto de vista, el método puede servir. Pero si ambos mienten ¿qué "criterio propio" se puede sacar de dos mentiras? Ir a CNN a ver qué dicen los norteamericanos para después consultar Rt o Sputnik para ver qué dicen los rusos equivale a autoengañarse creyendo que CNN miente (algo bastante usual en CNN) pero que Rt o Sputnik dicen (o están más cerca de) la verdad; lo cual no es más que una infundada suposición optimista. Todos conocemos el archiconocido dicho ése que dice que la primera baja en toda guerra es precisamente la verdad. Y para mentir los rusos nunca le han tenido que pedir ayuda a nadie.   

Si no adecuamos nuestras herramientas de análisis a la realidad objetiva del mundo actual estaremos condenados hacer el papel – o mejor dicho el papelón – de esos opinólogos que hablan sobre lo que suponen y no sobre lo que saben, siendo que lo peor de todo es que su público supone que saben y hasta ellos mismo terminan por creer que saben cuando lo único que hacen es repetir el argumento que escribieron los que realmente saben la verdad, pero no la confesarían ni bajo tortura.  

¿Complicado? ¡Por supuesto!

La promesa es que la Verdad nos hará libres; no que la Verdad será siempre simple y sencilla.

 

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NOTAS

(*)- “Delphi Complete Works of Benjamin Disraeli (Illustrated)” Delphi Classics

(**)- Benjamin Disraeli, “Curiosities of Literature”

[1] )- Cuando en 1968 Perón publica "La Hora de los Pueblos", en la edición original hace ocho veces mención al concepto de "sinarquía". Lo que hoy muy pocos recuerdan (o saben) es que "La Hora de los Pueblos" es la reelaboración de otra obra publicada el año anterior que fue "Latinoamérica: Ahora o nunca". Es curioso ver cómo este concepto de Sinarquía fue cambiando progresivamente: en el pensamiento original de Perón abarcaba al capitalismo, al comunismo, al sionismo, a la masonería y a la Iglesia (esta última a veces incluso con la ácida observación de "...que si la pagan, también entra"). En las variaciones posteriores la Iglesia de pronto es piadosamente sustituida por "el Vaticano" o "el clericalismo" (o incluso desaparece por completo) y hasta he visto versiones en Internet en las cuales ya se ha seguido "suavizando" la composición haciendo desaparecer al sionismo.
Una razonablemente buena versión de "La Hora..." puede descargarse de:
https://bcn.gob.ar/uploads/la-hora-de-los-pueblospara-visualizar.pdf

[2] )- Después de 1977, bajo el gobierno de Menahem Beguin, el apoyo del Estado a los kibutz disminuyó drásticamente 

[3] )- Eso es justamente lo que desespera a quienes desearían controlar la Internet que es una red abierta, completamente caótica en la que impera la mayor de las anarquías.

[4] )- Estrategia conocida luego de la II GM como "MAD" por sus siglas en inglés (Mutually Assured Destruction) basada en el concepto que, si una potencia iniciaba una guerra nuclear, la potencia opositora, antes de terminar destruida, todavía tendría tiempo de lanzar sus propios misiles nucleares garantizando la destrucción de la potencia agresora.
La macabra ironía de la sigla reside en que "mad" en inglés significa "loco".


domingo, 6 de febrero de 2022

UCRANIA

Las estrategias que funcionan
para dominar a pueblos frustrados
y desgarrados por conflictos internos
jamás funcionarán para dominarnos a nosotros.
Vladimir Putin

A Putin le preguntaron:
"Si Erdogan y Poroshenko se estuviesen ahogando,
¿a quién de los dos salvaría?
"
Sonriendo Putin respondió:
"Es imposible salvar a alguien decidido a ahogarse,
pero estamos dispuestos a extender una mano
a cualquiera dispuesto a aceptarla
".

 

¿Qué es un chicken game?

Entre los norteamericanos existe desde hace mucho tiempo un juego para determinar quién es el valiente y quién el cobarde. El juego tiene muchos nombres: "chicken game" ("el juego de la gallina" donde "gallina" significa "cobarde") o también "hawk-dove game" (el juego del halcón y la paloma) etc.   

Se ha jugado de diferentes maneras pero, en esencia, se trata de un conocido caso de la Teoría del Juego consistente en exponer dos jugadores a un conflicto en el cual – en lo esencial o al menos potencialmente – existen solo dos posibilidades: o bien se negocia o ambos jugadores pierden. El dilema consiste en establecer cuando hay que empezar a negociar.

Por ejemplo, una versión del juego consiste en dos conductores que dirigen sus automóviles hacia un precipicio [1]. El que frena primero, o se tira primero del automóvil, pierde. Es el "gallina". Otra versión, más usual, es llevar a dos conductores a una ruta muy poco transitada a altas horas de la noche y hacer que se enfrenten a alta velocidad sobre el mismo carril con rumbo de colisión. Nuevamente, el que frena primero o sale del carril para esquivar al otro es el "gallina".

La "lógica" del juego consiste en llevar un conflicto justo "al borde del precipicio", haciéndole creer al adversario que uno está realmente dispuesto a llevar las cosas hasta las últimas consecuencias, especulando con que el otro frenará a último momento  por miedo a perder algo que en realidad no está dispuesto a perder: privilegios, poder, incluso la vida misma.

Éste es el marco, y no otro, en el que se desarrolla el actual conflicto entre Ucrania y Rusia. Washington – mejor dicho Wall Street – y Moscú se han enredado en un conflicto bastante estúpido pero potencialmente muy peligroso.

Globalización y Nuevo Orden Mundial

Lo primero que hay que decir para, en absoluto, entender el conflicto es que no hay que tratar de interpretarlo según los criterios de análisis del siglo pasado. Los parámetros de análisis de la Guerra Fría – y sus fenómenos paralelos o indirectos – no sirven en absoluto para entender las luchas por el poder en el marco del pretendido Nuevo Orden Mundial. Y no sirven porque las relaciones de poder son diferentes, los operadores involucrados – al menos de una de las partes – son diferentes, las situaciones son diferentes y hasta los objetivos perseguidos son diferentes.

Durante la época de la Guerra Fría la gran incógnita a resolver por los think-tanks y los organismos que elaboraban las estrategias de Occidente era la de definir cuál de los dos "modelos" podía elegirse para implementar con mayor eficacia un poder internacional centralizado – simplificado en el concepto de "Gobierno Mundial" – para lograr la unificación del planeta bajo los mismos términos políticos, económicos, culturales y sociales.

Se tenía, por un lado, el modelo fuertemente centralizado en un Estado prácticamente omnímodo (creado en sus orígenes con la financiación del mismo capitalismo que, en teoría, decía combatir [2]), con sus férreas normas de disciplina, con su control casi total de la población, con su enorme aparato represivo para los disidentes [3]  y unas fuerzas armadas de gran envergadura dotadas de potencial nuclear.

Por el otro lado, la opción era  ampliar el área de influencia de un capitalismo demoliberal fuertemente basado en la economía, con un poder real dispuesto detrás del poder político formal visible, con herramientas de control cultural y psicológico instrumentadas a través de medios masivos cada vez más eficaces, de alcance cada vez mayor, y unas fuerzas armadas con bases en casi todo el mundo dotadas de una tecnotrónica cada vez más robotizada y más letal que volvía cada vez menos probable la necesidad de utilizar la engorrosa opción nuclear y la estrategia de la Destrucción Mutua Asegurada.

Este escenario no existe más y ya sería hora de que tomen nota de ello quienes en el Siglo XX lo utilizaron – correctamente – para analizar la política internacional pero que siguen tratando de hacerlo en el Siglo XXI con los mismos parámetros.

El colapso de la URSS y su posterior demolición, con la secesión de las repúblicas que la integraban demuestra, que la opción finalmente elegida por los estrategas de Occidente fue la demoliberal con el consiguiente – necesario – desmontaje del comunismo soviético.


Para desgracia de sus planificadores – y unos cuantos de los países involucrados de los que varios volvieron después a aliarse con Rusia – la operación no salió exactamente según lo planeado.

La razón de ello es que el proyecto se basaba demasiado en lo económico. La famosa "globalización", sobre la que se habló tanto y que empieza ya a convertirse en un lugar común, es el resultado directo de tecnología más economía. Cualquier cachivache electrónico con semiconductores fabricados en EE.UU., carcasa producida en Taiwan, diseño realizado en Japón y armado en Tierra del Fuego, puede venderse en muy pocas semanas prácticamente en todo el mundo con asientos contables y dinero fluyendo por el sistema financiero interconectado por satélite sin ningún tipo de inconveniente y el servicio post-venta queda a cargo de un call center principal ubicado en Ecuador con derivaciones por distintos idiomas a otros call centers en diferentes países. Y esto es solamente un burdo ejemplo para ilustrar el punto. Es algo bastante más complejo pero, en esencia se trata de eso: elementos o servicios distribuidos por todo el mundo pueden confluir en la producción, luego se distribuyen por una red de transporte mundial y se administran igualmente por una red burocrática y financiera mundial. Eso es, en esencia, la famosa "globalizacion".

Solo que una globalización económica todavía no basta para constituir el no menos famoso Nuevo Orden mundial. Porque para eso se necesita una estructura política que conduzca, controle y gobierne el proceso económico. La economía, en sí misma y por sí misma, se estrangula rápidamente debido al enfrentamiento de codicias contrapuestas si no hay una conducción política que las ordene según prioridades político-sociales. La lenta "confluencia entre comunismo y capitalismo" que proponía Zbigniew Brzezinski, en la creencia de que se podía suplantar progresivamente al comunismo soviético con un demoliberalismo capitalista fue una tesis que parecía viable para ir construyéndole una superestructura política al globalismo económico.

Pues no funcionó. Es decir: en Rusia funcionó mientras pudo operar un cómplice de la plutocracia como Gorbachov colocando en el poder formal a un fantoche como Boris Yeltsin al cual se lo podía manipular desde detrás de bambalinas al igual que a los presidentes norteamericanos. Pero la cosa empezó a desmadrarse porque, en Rusia, ese poder-detrás-del poder rápidamente fue ocupado por una mafia de rufianes muy independientes que hizo muchísimo dinero mediante toda una serie de fraudes que fueron posibles justamente gracias al colapso de la URSS. De este modo, en Rusia, el comunismo no fue reemplazado por una democracia capitalista dirigida por plutócratas organizados según la receta norteamericana sino por una república caótica dirigida por cleptócratas mafiosos muchas veces enfrentados entre sí. [4]

Hasta que en Diciembre de 1999 Vladimir Putin llegó por primera vez al poder.

El derrumbe de la Unión Soviética

Sería para largo analizar en detalle el desmembramiento de la URSS, la defenestración de Gorbachov, la creación de la Comunidad de Estados Independientes, el período de Yeltsin, el zarpazo de la llamada "oligarquía" mafiosa a la economía post-soviética, y muchísimos detalles más hasta que llegamos a los graves disturbios en Ucrania desde noviembre de 2013 a febrero de 2014, concentrados en y alrededor de la plaza Maidán [5], la anexión de Crimea por Rusia, la conformación de dos repúblicas separatistas pro-rusas [6] en el Sudeste de Ucrania, más una considerable lista de hechos conexos y/o consecuenciales.  

Es una larga y complicada historia pero, de cualquier manera que sea, algo es indiscutible: el final de la URSS fue inevitable dada la inviabilidad intrínseca del marxismo como sistema de gobierno, pero la demolición y el desmembramiento de la URSS no resultó como lo habían planificado Gorbachov y sus asesores norteamericanos y europeos.

Y en Rusia, el que puso fin a la cleptocracia de los llamados "oligarcas" mafiosos que surgieron como hongos después de la glasnost, la perestroika y el derrumbe final de la URSS fue justamente Vladimir Putin. Por eso es que Gorbachov tiene un gran prestigio en Occidente y en Rusia lo odia todo el mundo, mientras que a Putin nos lo presentan como el monstruo que amenaza la paz mundial, mientras que en Rusia ya ha sido elegido para tres mandatos presidenciales y un mandato de Primer Ministro. Todo ello en elecciones que los medios "occidentales" siempre califican de fraudulentas pero que, objetivamente, no entrañan más triquiñuelas, artimañas y fullerías que una elección común en cualquiera de los países considerados ultra-democráticos del planeta. Como, por ejemplo, la elección de Bush (h) en 2000, para citar un solo caso y no entrar en el detalle de lo que sucedió con la bastante confusa elección de Biden en noviembre de 2020.    

Ucrania, la Historia

Después del debacle de la Unión Soviética, la Historia de Ucrania – largamente ignorada en Occidente, excepto por sus esporádicas explosiones políticas – está llena de vericuetos, conflictos, traiciones y corrupciones.

Esa Historia – necesariamente sucinta aquí – comienza el 24 de Agosto de 1991 cuando el país se declara independiente. Después de unos meses de organización, asumió la presidencia Leonid Kravchuk, un ex-comunista (el tercero en la jerarquía del PC ucraniano antes de la caída de la URSS) que gobernó a Ucrania entre 1991 y 1994. 

Kravchuk perteneció al "Grupo Dynamo", formado por grandes "oligarcas" económicos – como Viktor Medvedchuk y Hryhoriy Surkis –  que constituyeron formalmente el Partido Socialdemócrata ucraniano que siempre ha estado asociado a la mafia de la corrupción de los grandes negocios y los operativos mediáticos que impulsaron la llegada al poder de su sucesor Leonid Kuchma.

Kuchma, que venía de ser Primer Ministro de Kravchuk entre 1992 y 1993, llega a la presidencia de Ucrania en 1994. La mantendrá hasta Enero de 2005 [7] a pesar de fuertes críticas, escándalos, represiones y serios disturbios. Entre 2000 y 2001 estallan protestas bajo el lema "Ucrania sin Kuchma". En 2001 una importante organización norteamericana de periodistas [8] se refiere a Leonid Kuchma como "uno de los diez peores enemigos de la prensa" de ese año. Evidentemente en los EE.UU. no estaban nada conformes con los acontecimientos en Ucrania. Pero todavía faltaba lo peor.

La mayoría de la gente tiene en la memoria los violentos disturbios del Maidan [9] de  2013/2014. Lo que se olvida es que los  disturbios del llamado "Euromaidan" constituyeron el segundo acto de una rebelión civil contra el gobierno ucraniano. El primero – que recibió el nombre de la "Revolución Naranja" – tuvo lugar unos 10 años antes, entre Noviembre de 2004 y Enero de 2005, por los resultados altamente irregulares en la elección del sucesor de Kuchma en la que compitieron Viktor Yushchenko y Viktor Yanukovich y en la cual (teóricamente) habría triunfado Yanukovich.

En aquella oportunidad, el Maidan también se llenó con masivas manifestaciones que rechazaron el resultado electoral con todo tipo de acusaciones de fraude. A pesar de la fuerte represión, la situación degeneró hasta tal punto que Kuchma tuvo que ceder y se convocaron nuevas elecciones para el 26 de diciembre de 2004 bajo observadores locales y extranjeros. El resultado fue exactamente el inverso de la elección anterior: Yuschenko obtuvo el 52% y Yanukovich el 44% de los votos.

Yuschenko gobernó de 2005 a 2010 pero en las siguientes elecciones presidenciales volvió a darse vuelta la tortilla y fue Yanukovich el que obtuvo el cargo para el período 2010 a 2015. No consiguió terminarlo. Atraído por las ofertas norteamericanas y europeas que lo tentaban con la posibilidad de ingresar a la UE, con libre tránsito para los ucranianos (lo que significaba posibilidades de trabajo para una gran cantidad de desocupados), y atrayentes perspectivas de cooperación económica, ayuda financiera y apoyo militar, Yanukovich anunció la intención de hacer entrar a Ucrania en la UE.

Está en disputa si fueron los rusos que le hicieron una propuesta que no pudo rechazar, o fue que en un momento dado Yanukovich se dio cuenta de que Washington y Bruselas lo estaban engañando para usarlo de punta de lanza contra Rusia, o fue Putin el que le hizo ver la maniobra que lo convertiría en el jamón del sándwich – o varias de estas cuestiones a la vez en proporciones diversas – la cuestión es que el hombre dio marcha atrás y empezó a hacer tratativas con Rusia. Fue la chispa que encendió un barril de pólvora que se venía preparando desde mucho tiempo atrás.

La maquinaria de la "gimnasia revolucionaria" ya ensayada en la "Revolución Naranja" de 2004/2005 volvió a ponerse en marcha con tácticas mucho mejor elaboradas, y el 21 de Noviembre de 2013 estalló el famoso "Euromaidán".


En el ínterin, en una situación ucraniana totalmente caótica que amenazaba con desmadrarse, Putin decidió curarse en salud y asegurar para Rusia el estratégicamente importante puerto de Sebastopol donde está la base de la Flota del Mar Negro de la Armada de Rusia. Entre el 20 de Febrero y el 26 de Marzo de 2004, Crimea y Sebastopol quedaron anexados a la órbita de administración de Rusia.

Los desórdenes y conflictos del "Euromaidán" se fueron terminando hacia fines de Febrero de 2014. Después de unas elecciones presidenciales adelantadas, [10] en Junio 2014 asumió la presidencia Petro Poroshenko con mandato hasta Mayo 2019. El gobierno de Poroshenko – un "oligarca" fuertemente relacionado con la mafia cleptócrata post-soviética – fue simplemente desastroso. Su popularidad fue negativa prácticamente a lo largo de todo su mandato, con un nivel de desaprobación que llegó a más del 77% de los ucranianos. [11]  

Finalmente, desde el 20 de Mayo de 2019, el sexto presidente de Ucrania desde el fin de la URSS es Vladimir Zelenski, un actor, comediante, guionista, productor, director de televisión y político amateur.

Conclusiones

La primera conclusión a la que uno forzosamente llega después de sobrevolar la Historia reciente de Ucrania es que, luego del derrumbe soviético, en más de 30 años los ucranianos no consiguieron tener un gobierno ni siquiera medianamente satisfactorio.

La segunda conclusión es que terminaron convirtiéndose en lo que se veía venir desde la época de Yanukovich: en el jamón del sándwich. Presionados desde un lado por Rusia hacia la cual la mayoría de los ucranianos sienten una fuerte aversión – no sin buenas razones, entre varias otras cosas por la forma en que fueron tratados durante la era soviética, especialmente en ocasión del Holodomor [12] – mientras que, por el otro lado la burocracia de los liberales de izquierda de Bruselas los presiona para que enfrenten a Rusia en todo lo posible. Y esto en medio de una situación interna en la cual buena parte del Este del país quiere estar más cerca de Rusia que de Europa siendo que en la parte Oeste la situación es inversa.

Es, sin duda, una situación complicada. Pero se aclara bastante si uno tiene presente algunas cosas que los medios masivos no mencionan.

En primer lugar, el actual conflicto no es entre Rusia y Ucrania. El conflicto es entre Estados Unidos y Rusia. Los que amenazaron a Rusia con represalias y medidas militares fueron los norteamericanos, no los ucranianos. Si vamos al caso, exagerando muy poco hasta podríamos llegar a decir que aquí los ucranianos no tienen nada que ver.

En segundo lugar los ucranianos fueron embaucados por los europeos que responden a los intereses de los EE.UU. en la UE. Y eso es muy fácil de demostrar.

Antes, durante y después del Euromaidán a los ucranianos se le prometió poder ingresar a la UE. ¿Ingresaron? No.

Se les prometió además libre tránsito por la UE con el consiguiente señuelo de poder ir a trabajar fuera de Ucrania. ¿Existe ese libre tránsito para los ucranianos? No.

Se les prometió ayuda para aliviar su precaria situación. ¿Qué recibieron? Pertrechos militares, algunos misiles, mucha munición, y algo de inteligencia militar. Y, por supuesto, el permiso norteamericano para ir a morir en la frontera peleando contra Rusia defendiendo la NATO y los intereses de Wall Street.

En cuarto lugar, toda esta crisis armada por Biden y la gente que lo comanda es un fenomenal error. Ya el tono de catástrofe mundial con el que la maquinaria mediática de Occidente empezó a tratar el tema al principio, obligó a Zelenski a pedirle a Biden que afloje un poco porque el pánico desatado estaba impulsando a muchos de los oligarcas ucranianos a sacar la plata del país lo cual amenazaba con producir una crisis financiera en Ucrania. [13] Con amigos así ¿quién necesita enemigos?

¿Quién ganará este ridículo chicken game? Muy probablemente nadie. Por supuesto, nunca es imposible que alguien cometa una colosal estupidez y una situación de gran tensión se salga de madre y ocasione un desastre. Pero ya a esta altura del partido parecería bastante poco probable que ocurra una verdadera catástrofe de proporciones mundiales.

De todos modos el puntaje del juego se puede establecer con relativa facilidad. Si Ucrania ingresa a la UE y la NATO instala bases en Ucrania, ganó Biden. Caso contrario, ganó Putin. Así de simple.

¿Cuándo se convencerá la plutocracia norteamericana de que no es tan fácil ganar el chicken game geopolítico cuando hay que enfrentar a personas que también saben jugar el juego y tienen con qué jugarlo? 

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NOTAS

[1] )- Quienes tienen mi edad, recordarán la película de 1955 "Rebelde sin Causa" con James Dean.

[4] )- En China tampoco tuvo mucho éxito la idea. Los chinos adoptaron tecnología capitalista y, hasta cierto punto, técnicas administrativas capitalistas. Pero no entregaron ni un milímetro del poder del Partido Comunista Chino.

[5] )- En realidad "Maidán Nezalézhnosti"  ("Plaza de la Independencia") en ucraniano. Está situada en el centro de la capital, Kiev.

[6] )- Las Repúblicas de Donetsk y Lugansk.

[7] )- Reelegido en 1999

[8] )- El Committee to Protect Journalists = Comité de Protección de Periodistas.

[9] )- En realidad "Maidan" significa simplemente "Plaza". Los acontecimientos conocidos tuvieron  lugar en la Maidán Nezalézhnosti (Plaza de la Independencia) de Kiev.

[10] )- El mandato de Yanukovich terminaba teóricamente en 2015, pero el hombre puso pies en polvorosa y se refugió en Rusia luego de que estallaran los disturbios del Euromaidán.

[11] )- En 2016, los Panama Papers revelaron que los abogados de Poroshenko armaron una compañía offshore para albergar varios de sus negocios en las Islas Vírgenes Británicas. En 2017, es citado en el escándalo de los Paradise Papers.

[12])- Un genocidio de cerca de 10 millones de campesinos ucranianos literalmente eliminados por hambre que se resistieron a la colectivización del agro. Cf. Denes Martos "Holodomor" (Noviembre 2013).

[13] )- Cf. https://www.perfil.com/noticias/internacional/el-presidente-ucraniano-pide-evitar-el-panico-por-la-crisis-con-rusia.phtml