martes, 1 de mayo de 2018

ABORTO: GEOPOLÍTICA, MORAL Y NEGOCIO

Hay temas que emergen cada tanto y hacen mucho ruido. A veces uno piensa que están diseñados para tapar otras cosas; para desviar la atención de temas mucho más importantes cuya resolución se negocia en silencio mientras Fuenteovejuna se la pasa discutiendo al reverendo divino botón la cuestión de "candente actualidad" o la del famoso "flagelo que nos azota".

Cortinas de humo.


Toda la movida de los últimos tiempos alrededor del tema de la teoría de género, el homomonio, el feminismo hembrista, el aborto y un par de otros temas conexos, tiene todos los ingredientes de constituir una cortina de humo de esas características. Mientras todo el mundo se la pasa discutiendo sobre si Pablo y Juan, después de casarse (el uno con el otro), pueden o no adoptar a algún huerfanito; sobre si Darío Sztajnszrajber con su propuesta de "Saquemos a la verdad de la cuestión pública, pongámosla entre paréntesis." [1] propuso o no propuso la idiotez que la política no debe tener nada que ver con la verdad; sobre si tiene sentido, o no, que un hombre disfrazado de mujer como Florencia de la V esté a favor del aborto — o en contra, lo mismo da — mientras medio mundo se la pasó buscando argumentos y contra-argumentos a todas estas cuestiones, el país se enterró en más deuda externa de la que ya tenía, los precios de los servicios se dispararon hacia las nubes, la inflación se come los aumentos salariales, volvimos a las "relaciones carnales" con los EE.UU. y la mitad de nuestro aparato policial y de seguridad, incluido el sistema de informaciones del Estado, está confiado a asesores israelíes. Si todo lo mencionado más arriba es una cortina de humo, hay que reconocer que funciona.

Con todo, como soy un tipo tremendamente desconfiado y malévolo, en determinado momento me surgió la duda. ¿Es solamente una cortina de humo?    

Legal, seguro y gratuito.


La duda me surgió por de pronto contrastando la envergadura de la movida abortista con la consigna de "aborto legal seguro y gratuito". [2] Lo de "legal" se traduce fácil: que haya impunidad para hacerlo. Que no haya una norma que lo prohíba para que todo el mundo pueda hacerlo sin temor a consecuencias legales. Y, naturalmente, la diferencia entre "legal" y "legítimo" no le importa al movimiento abortista porque eso ya sería una cuestión "metafísica" que, según los Sztajnszrajber hay que dejar de lado.

Lo de "seguro" es — para emplear un término bien académico — una engañapichanga. En esta vida lo único seguro es la muerte. Hasta en la industria aseguradora la vida es el único riesgo con el siniestro garantizado y lo único que lo hace asegurable es la impredictibilidad del momento de ocurrencia. La pobre Débora Pérez Volpin no murió bajo las manos de una curandera en una villa miseria; murió en el conocido y reconocido Sanatorio de la Trinidad durante una simple endoscopía pero tan mal hecha que la autopsia le encontró aire hasta en el cerebro. [3] Cualquier práctica médica, desde una apendicitis hasta un transplante de corazón, tiene sus riesgos. Simplemente no existe la práctica médica total y absolutamente segura. Como dice el proverbio popular: a Seguro lo llevaron preso.

Y, finalmente, lo de "gratuito" es una simple, pura y flagrante mentira. Lo único gratuito que va quedando en este mundo es el aire. Cualquier otra cosa, sobre todo si requiere alguna intervención humana, tiene su costo. El trabajo de las personas cuesta. Los materiales cuestan. La administración de todo eso cuesta. Nada es gratis. Si hay un aborto, con quirófano, médico, enfermeras, equipamiento, anestesia, instrumentación y un largo etcétera, es porque alguien pagó para que lo haya y para que toda la estructura funcione. Por el otro lado, las medicinas prepagas, las obras sociales, las clínicas, la industria farmacéutica y todos los involucrados cobrarán lo suyo. Por más legal que lo hagan nunca podrá ser realmente gratuito. Ni las curanderas trabajan gratis.

De modo que el debate acerca de si debe ser, o no, "gratuito" es una discusión perfectamente estéril. Lo que queda para discutir no es la gratuidad sino la determinación de quién va a pagar la cuenta. Y, como siempre sucede en estos casos, la cuenta la paga Juan Pueblo, o mejor dicho, aquellos relativamente pocos miembros del club de Juan Pueblo que trabajan y que, con sus impuestos y sus esfuerzos, sostienen sobre sus espaldas la fiesta gratuita del resto que se arroga todos los derechos sin asumir ninguna de las obligaciones.

¿Garantizar o facilitar el aborto?


Ahora bien; si después de analizar tan solo un poco el contenido de la consigna, uno pone estas tres componentes juntas — legalidad, seguridad, gratuidad — se hace bastante obvia la intención subyacente: no se trata de evitar los riesgos del aborto, no se trata de garantizarlo, de lo que se trata es de facilitarlo.

La legalización tiene una consecuencia obvia: autoriza el asesinato del feto enviando el mensaje de "si quiere hacerlo, hágalo nomás; está permitido, nadie se lo puede prohibir". Lo de la seguridad es un tranquilizante que equivale a decir: "lo puede hacer en un hospital con todas las garantías, no hay riesgo", lo cual es una burda mentira porque ese "no hay riesgo" es falso de toda falsedad aun cuando, evidentemente, un aborto realizado en una clínica u hospital es menos riesgoso que el practicado en algún tugurio clandestino por una enfermera o por una comadrona. Y por último lo de la gratuidad es directamente una invitación a "aprovechar" el servicio porque, "total, es gratis".

¿Por qué esa insistencia, ni siquiera tan solapada, en facilitar y promover el aborto?

Como para todas las cosas complejas, tampoco para ésta hay una respuesta simple; de modo que veamos por pasos qué es lo que hay de por medio al menos en forma principal.

Sobrepoblación, geopolítica y economía


Por un lado tenemos la cuestión de la población del planeta.  Más allá de las opiniones al respecto, hay un hecho objetivo que no se puede barrer bajo la alfombra con relatos de posverdad y relativismos estadísticos: la población del planeta no solo está aumentando sino que lo ha venido haciendo de una manera cada vez más rápida durante los últimos siglos. Actualmente somos más de 7.000 millones de personas sobre el planeta siendo que habíamos llegado a los 1.000 millones más o menos por la época de la Revolución de Mayo. En números redondos y aproximados, la población se multiplicó por 7 en doscientos años y a este ritmo, dentro de unos 32 años, — hacia el 2050 — se estima que podríamos vivir en un mundo poblado por alrededor de 9.000 millones de almas. [4]

Aumento de población entre 1050 y 2050
Por supuesto que todos estos números son estimaciones y proyecciones por lo que no hay que tomarlos tan al pié de la letra y suponerles una exactitud de hasta tres dígitos después de la coma decimal. Pero, por más aproximaciones estadísticas que sean, una cosa es innegable: en un planeta finito con recursos finitos la población está creciendo a un ritmo que, si se mantiene por mucho tiempo más, es inevitable que termine presentando un dilema de hierro: o reducimos la cantidad de personas o aumentamos el espacio que necesitan para sobrevivir.

En lo personal, estoy decididamente a favor de aumentar el espacio disponible, pero explicar ahora los detalles de eso me desviaría demasiado del tema. Baste con decir que  — como siempre y para no variar — mi opinión no coincide, para nada, con la ideología dominante que se orienta claramente hacia el intento de limitar la población del planeta.

¿Por qué los estrategas del orden mundial han adoptado esa estrategia? Pues, para decirlo en forma brutal y directa, porque es más fácil. Porque matar gente, o directamente evitar que nazca, no solamente es más sencillo sino también mucho más barato que construir el espacio necesario. Eso explica, o contribuye a explicar, unas cuantas guerras y las campañas pro-aborto. Pero, además, con una tecnología cuya capacidad de producción es cada vez mayor y depende cada vez menos de la mano de obra humana, todos los que no consiguen un puesto en la estructura de producción o de servicios se convierten automáticamente en parásitos que deben ser mantenidos con aportes que, en forma directa o indirecta, no solo terminan siendo cargados sobre los hombros de quienes aun trabajan sino que también — al menos en alguna medida — reducen las ganancias de las megacorporaciones y, por ende, el ingreso de la plutocracia que financia esas megacorporaciones.  Y eso es lo que preocupa a la élite plutocrática internacional.

No es la pobreza, no es la miseria, no es la justicia social, ni siquiera es la dinámica marxista de la lucha de clases lo que les quita el sueño. No es nada de eso. Es la ganancia que se pierde por el hecho de tener que mantener a una capa social cada vez más numerosa de personas que no tienen un trabajo estable, que por lo tanto no tienen un razonable poder de compra, que consecuentemente no compran ni renuevan a cada rato lo que ya compraron, y que, por lo tanto, por un lado no generan ganancias y, por el otro, constituyen un lastre importante sobre cualquier programa económico que se quiera implementar desde la política porque de algún modo hay que subsidiar a los improductivos ya que siempre está el peligro de que, si se se les quita toda posibilidad de subsistencia, el instinto de supervivencia termine causando un estallido social inmanejable.

¿Por qué creen ustedes que, en la discusión del tema del aborto, los abortistas utilizan permanentemente el argumento de los pobres que no tienen medios económicos suficientes como para pagar un aborto "seguro" realizado en quirófanos adecuadamente equipados y por personal médico calificado? En primer lugar, es obvio que los estratos pobres de una sociedad se reproducirán a mayor velocidad que los económicamente mejor situados. Cualquiera que haya leído solo dos páginas de etología sabe que una de las primeras cosas que hace una especie cuando se siente en peligro es reproducirse a una tasa mayor para favorecer las posibilidades de supervivencia.  Y, siendo que estos pobres, como hemos visto, resultan un verdadero lastre para el sistema económico imperante, no es ningún milagro que haya interesados en frenar drásticamente su tasa de natalidad mediante el aborto. Entre otras cosas.

No dudo que hay bellas y sensibles almas que actúan movidas por una genuina compasión por los pobres. Pero menos aun dudo de que a los promotores de la campaña abortista lo de la compasión por la pobreza les importa lisa y llanamente un bledo.

Sin embargo lo dicho constituye solamente una cara de la estrategia, porque la iniciativa de reducir la población es una moneda de dos caras y la otra cara es geopolítica. 

En esa disciplina existe el concepto de "espacio vacío" que, básicamente, se refiere a un espacio geográfico despoblado. Siendo la política una actividad que solo realizan los seres humanos, sin seres humanos no hay política (perdón por la perogrullada) y, por lo tanto, un espacio geográfico sin población, o bien con una población escasa, se puede considerar políticamente "vacío". Lo que sucede es que, si bien a este espacio geográfico se lo puede considerar así desde la óptica política, no necesariamente está vacío aplicando criterios económicos. Que en un espacio geográfico no haya personas no significa que no puede haber hierro, cromo, vanadio, cobre, aluminio, petróleo, agua, madera, espacio cultivable, fuentes de energía y toda una muy larga lista de bienes necesarios o útiles para la actividad económica. El razonamiento final, por supuesto es que, mientras menos personas haya en un espacio geográfico y mientras más bienes naturales ofrezca ese espacio, más interesante se vuelve para la explotación económica. Y esto es porque un espacio muy densamente poblado es muchísimo más difícil de dominar y poner bajo control que un espacio prácticamente "vacío". Para decirlo en términos técnicos: la debilidad biopolítica se traduce en vulnerabilidad geopolítica.

Esta regla, por supuesto, no es nada nueva. No es ninguna novedad que, para lograr el control y el dominio de una región — incluso como recurso para el delirio de dominar al mundo entero — se proponga la estrategia de disminuir la población. Como nota de color, tanto como para ilustrar el punto, podríamos citar un extraño monumento erigido hacia 1980 en el Condado de Elbert, Georgia, Estados Unidos. [5]

Las "piedras guía" de Georgia
Para una descripción detallada del monumento ruego al lector ver la referencia al pie de esta nota o directamente buscar piedras guía de Georgia en Google o cualquier otro buscador. Muy brevemente, se trata de un monumento constituido en forma principal por cuatro grandes bloques de granito. Cada una de las caras de estos bloques tiene grabado un mensaje de 10 sentencias en un idioma diferente: inglés, español, ruso, chino antiguo, árabe, swahili, hindú y hebreo. La cara en español, comienza con la sentencia ...

MANTENER A LA HUMANIDAD A MENOS DE
500.000.000 EN EQUILIBRIO PERPETUO CON LA NATURALEZA
 ... lo cual, obviamente, es un perfecto disparate si pensamos que hoy requeriría matar nada menos que a unas 6.500 millones de personas. Pero quizás no sería tan disparatado si pensamos en la inerradicable estupidez humana y una guerra nuclear descontrolada. De todos modos, el monumento — aun siendo producto de un delirio masónico — prueba que hay gente jugando con la idea.

Y eso no es bueno. 

Decadencia moral


Otro aspecto de la cuestión del aborto que no puede dejar de ser considerado es el aspecto moral.

Por favor, no teman. No voy a salir ahora con los típicos argumentos de la moralina sexual burguesa que siempre exigió pureza virginal absoluta a las niñas casaderas mientras los varones embarazaban a las mucamas o se iniciaban en los burdeles, guiados por el experimentado asesoramiento de madamas como Olga, "La Polaca", de quien Jauretche cuenta que cuando alguno rechazaba la mercadería juzgando por las apariencias su sabio consejo siempre era: "No ti fijas in ritratos. Fíjate in movimientos". [6] Porque, seamos honestos, hipocresía hubo siempre. Y la sigue habiendo por más protestas de "sinceramiento" que se esgriman.

A lo que sí me quiero referir es a lo incongruente de una moral social que pone todo el énfasis en los — supuestos o reales — derechos individuales y en forma sistemática ignora las responsabilidades correlativas. La sociedad y la incultura en la que vivimos es casi exclusivamente hedonista. Vive enfocada en, y hasta obsesionada por, el placer hasta el punto en que ha convertido los conceptos de "placer" y "felicidad" en sinónimos; y no con el criterio de que la felicidad causa placer sino, justo a la inversa, con la idea excluyente que lo único que da felicidad es el placer.

Así, la "búsqueda de la felicidad" — que es un derecho hasta constitucionalmente garantizado en el sistema político norteamericano — se convierte de manera muy fácil en un "derecho al placer" ya que, establecida la sinonimia con un par de argumentos sofísticos, es un juego de niños ir después por el mundo afirmando que, si la felicidad es un derecho constitucional, no puede estar prohibido el placer que la produce.

Por desgracia para los que cayeron en el sofisma, nadie, ni siquiera los estoicos como Séneca, propusieron jamás la prohibición del placer. Lo que sí afirmaron y de lo que sí nos previnieron es del peligro de convertirnos en esclavos de ese placer, lo cual, en términos de placer sexual, se traduce en el pecado capital de la lujuria así como en términos de la droga se traduce en drogodependencia.

Pero, además del control del placer para evitar su exacerbación y la esclavitud, también está la importante cuestión de la responsabilidad por su goce. Porque en esta vida, como hacerse, se pueden hacer muchas cosas; lo que no se puede es evitar la consecuencias. Y aquí es donde entra a tallar la cuestión del aborto porque — dejando ahora de lado el manoseado caso de la violación que es completamente otro tema además de constituir un porcentaje mínimo de las causales del aborto — el sexo irresponsable genera como consecuencia el famoso "embarazo no deseado" y el aborto no es más que el recurso para huir de esa consecuencia que, a su vez, genera la responsabilidad de proteger, cuidar, alimentar, vestir, proveer un hogar y educar al niño nacido hasta su edad adulta.

Marco Aurelio, el estoico emperador romano, supo decir: "Si no está bien, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas." El corolario de este pensamiento bien podría ser: si no estás en condiciones o no estás dispuesto a asumir las responsabilidades emergentes de las consecuencias de tus actos, no los cometas." Y de todos modos, si no queremos ser tan severamente estrictos y le queremos conceder un margen de tolerancia a la inevitable debilidad humana, como mínimo debemos exigirnos un comportamiento que evite por lo menos aquellas consecuencias que no podemos afrontar.

Porque, así como toda acción genera consecuencias, también cada derecho conlleva una obligación, y evitar todas las consecuencias es exactamente tan imposible como escapar impunemente de todas las obligaciones.

El mercado negro.


Y para terminar, tampoco quiero dejar de lado un aspecto especialmente repugnante de todo el asunto del aborto. Porque no es tan solo que toda la cuestión viene envuelta en una fenomenal nube de hipocresías y de mentiras. Encima de eso, alrededor de la industria del aborto se mueve todo un submundo que lucra con el producto de las prácticas abortistas. Digámoslo sin eufemismos: los fetos abortados tienen valor económico en el mercado negro de órganos y tejidos de seres humanos.


Ese mercado negro se mueve (también) alrededor de los organismos promotores del aborto y los fetos abortados son vendidos para diferentes usos que van desde la investigación médica, pasan por algunas prácticas médicas y llegan incluso hasta la industria de los cosméticos. [7] Entre las instituciones que tienen a su alrededor toda una serie de satélites comercializadores de fetos se encuentra la famosa International Planned Parenthood Federation (Federación Internacional de Paternidad Planificada) [8] que en la Argentina está asociada con el Grupo FUSA [9]

¿A qué se dedica esta buena gente? Pues discúlpenme; creo que ya escribí demasiado y no los quiero cansar más de lo imprescindible. Por otra parte, los hechos no solo están documentados sino que incluso están filmados.

Véanlo por ustedes mismos y luego, cuando alguien les venga a hablar del tema, al menos ya van a saber de qué se trata toda la historia en realidad, más allá del discurso de políticos a quienes solo les importan los votos en juego, la diatriba histérica de hipócritas a quienes solo les importa el sexo irresponsable con eliminación de consecuencias y el exhibicionismo ridículo de las ménades feministas que, con tal de figurar y auto-promocionarse son capaces hasta de salir a aullar semidesnudas para exigir la legalización del asesinato de los hijos que ciertas mujeres no quieren parir.

Porque, en realidad, de eso estamos hablando: de un filicidio legalizado, de las razones geopolíticas que lo impulsan, del hedonismo egoísta que lo justifica y de todo el maldito negocio montado a su alrededor.


Planned Parenthood Video N° 1 Planned Parenthood Video N° 2
Planned Parenthood Video N° 3 Planned Parenthood Video N° 4
Planned Parenthood Video N° 5 Planned Parenthood Video N° 6
Planned Parenthood Video N° 7 Planned Parenthood Video N° 8
Planned Parenthood Video N° 9 Planned Parenthood Video N° 10
Planned Parenthood Video N° 11



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NOTAS:
[1] - Darío Sztajnszrajber frente a los diputados, 17 de Abril 2018 - Cf. p.ej.http://mateamargo.org/web/debate-aborto-dario-sztajnszrajber-video-y-transcripcion-de-su-ponencia/
[2] - http://www.abortolegal.com.ar/about/
[3] - http://www.perfil.com/noticias/actualidad/una-perforacion-de-tres-milimetros-en-el-esofago-y-aire-hasta-en-el-cerebro.phtml
[4] - https://esa.un.org/unpd/wpp/Graphs/DemographicProfiles/
[5] - Cf.  https://fahrenheit2012.wordpress.com/2010/07/11/el-oscuro-mensaje-de-las-piedras-de-georgia/
En video, Lucas Carena y Pablo Davoli  Las piedras basales de la "nueva humanidad":  https://youtu.be/k_OVakcmxu8
[6] Arturo Jauretche, Los Profetas del Odio y la Yapa.
[7] http://www.sanluisinforma.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=2505:un-negocio-terrible-fetos-para-verse-mas-saludables&catid=10:mas-recientes&Itemid=101
[8] https://www.ippfwhr.org/es
[9] Cf. https://www.ippfwhr.org/es/pais/argentina  y también  http://www.grupofusa.org/




11 comentarios:

  1. Me remito a una frase de "Otello": IL CIELO NON HA PIÜ FULMINI?!
    Señor Martos...gracias. Es muy triste.

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  2. Se le agradece por tratar tan bien de este tema, don Denes. Es simplemente inaceptable que en Argentina, como en el resto del llamado mundo "cristiano", no tengamos absolutamente ningún gran medio conservador que se oponga, entre otras cosas que nos están destruyendo como sociedad, al aborto.

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    1. No tenemos ningún gran medio, es cierto. Pero usemos lo que tenemos y hagámonos oír. Por lo menos, que nadie diga que nos hemos quedado callados.
      Gracias por comentar.

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  3. Justo en estos días se hallaron restos de un sacrificio de 140 niños de entre 5 y 14 años y 200 llamas menores de 9 meses en lo que fuere el imperio chimú. Como una burla a quienes se llaman progresistas; son lo más retrógrado en todo sentido.
    Gracias y saludos, Denés.

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  4. Es un placer leer tan buen castellano en los tiempos que corren, mas cuando le asiste la razón. Un saludo desde Salamanca,E.

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  5. Me da tanto asco que pretendan legalizar el asesinato de niños no nacidos, que ni siquiera encuentro palabras para repudiarlo. Se trata de algo que no es de este mundo.
    Saludos Denes y gracias.

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  6. Estimado Denes: el artículo es claro y conciso, describe con crudeza una de las tantas aberraciones de esta edad de hierro, aberraciones que son sus síntomas. René Guénon ha explicado, desde el punto de vista del saber tradicional las causas aparentes de esta decadencia. Usted sugiere que es posible, en cambio de disminuir la población, aumentar el espacio, Me gustaría que ese sea el tema de un artículo suyo. Lo saludo y le agradezco sus escritos.

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    1. Tito:
      Te pido disculpas por el retraso en publicar tu comentario.
      Con cordiales saludos
      Denes Martos

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