jueves, 7 de abril de 2022

UCRANIA Y EL NUEVO GRAN ISRAEL

La mayor seguridad para Israel
es crear nuevos Egiptos.
Ronald Reagan



 https://identidades.com.ar/

El fantasma de la Tercera Guerra Mundial

Cuando en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, muchos europeos quedaron muy desagradablemente impactados. Desde el fin de la guerra franco-prusiana (1871) venían de 43 años de paz y el ciudadano europeo promedio había llegado a creer que la "Belle Époque" duraría para siempre. Hoy, en Europa (y también en EE.UU.) sucede algo parecido. Nadie puede terminar de comprender por qué tenemos un enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia después del colapso de la URSS, cuando todo parecía prever que las tensiones de la Guerra Fría habían desaparecido del escenario internacional. Porque, no nos engañemos: la actual guerra europea no es entre Rusia y Ucrania; es entre Rusia y Estados Unidos librada sobre el suelo de Europa del Este.

Es cierto que el mundo post-soviético no dejó de tener guerras. Pero la mayoría de ellas ocurrió en lugares "lejanos" – es decir: "lejos" de lo que se consideraba como "Occidente" – principalmente en sitios como Medio Oriente y África. Incluso la Guerra de los Balcanes tuvo lugar en lo que hasta los europeos consideran su "periferia" siendo que además, para las generaciones actuales, es algo que ocurrió hace ya más de 20 años. También es cierto que, durante la Guerra Fría, se habló en reiteradas oportunidades acerca de la posibilidad de una "Tercera Guerra Mundial" de consecuencias apocalípticas pero esa guerra – afortunadamente – nunca ocurrió, ya sea porque en el fondo ninguno de los que pudieron haberla desatado la quería, ya sea porque la estrategia de la Destrucción Mutuamente Asegurada la hacía muy arriesgada para todos los posibles involucrados. Así y todo, una de las primeras preguntas que muchos se hicieron inmediatamente después del 24 de Febrero de este año fue: "¿Es posible que esto termine en una Tercera Guerra Mundial?"

El Siglo XX y la Sociedad de Consumo

A principios del Siglo XX, la humanidad de la civilización occidental europea estaba prácticamente obnubilada por el impresionante desarrollo científico y económico que se venía produciendo desde el siglo anterior. Es cierto que algunas voces pesimistas de pensadores y artistas se hicieron oír alertando sobre los primeros síntomas de decadencia; piénsese tan solo en Schopenhauer o en Spengler. Pero la opinión general no quiso escucharlos y lo "políticamente correcto" de aquella época siguió siendo la fe en las posibilidades supuestamente ilimitadas de la ciencia, en el progreso continuo, en la bondad esencial de la naturaleza humana y en la infinita educabilidad del ser humano.

Luego de dos guerras mundiales, el bofetón dado por la realidad a este infantil optimismo antropocéntrico obligó a reconsiderar muchas cosas. Lamentablemente los saludables efectos del Lo "políticamente correcto" implica la fe en el poder ilimitado de la ciencia, en el progreso continuo, en la bondad esencial del hombre y en su infinita educabilidad. sacudón duraron poco. Después de 1945 el Poder Real que impera detrás de los poderes formales no cometió el mismo error que había cometido después de 1918. No sometió a los vencidos a pagar indemnizaciones de guerra impagables, a aceptar condiciones inaceptables como las del Tratado de Versalles, a inventar países nuevos, a descuartizar algunos existentes, y a tolerar una presión económica y política de tal magnitud que al final terminó siendo un búmerang que estalló en la tremenda crisis del Jueves Negro 1929.  Por el contrario, dos años después de 1945 se comenzó a implementar el Plan Marshall – oficialmente denominado "European Recovery Program" [1] – mediante el cual se terminaron inyectando unos 20.000 millones de dólares en los países de Europa Occidental más afectados por la guerra. [2]

El resultado fue un gran repunte económico y la reivindicación del "Welfare State" o "Estado de Bienestar" – definido genéricamente como una confluencia de democracia, bienestar social y capitalismo – dentro del marco de lo que también se denominó como "sociedad de consumo" – caracterizada económicamente como acumulación de riquezas con consumo constante de bienes y servicios, y definida moralmente como el resultado de la suma de  individualismo más codicia y hedonismo.

El fenómeno produjo en muchos círculos la restauración de la fe en el futuro promisorio de la humanidad. Aun con críticas, a veces fuertes, contra la injusticia social y una inequitativa distribución de la riqueza, el consenso general durante unos cuantos años fue que la ciencia, la tecnología, la educación y la democracia permitirían a la larga la construcción de una Edad de Oro en la que podría imperar la paz, la concordia y el bienestar para todos los pueblos del planeta.

El fin de la Historia

Si bien durante la Guerra Fría el fantasma del comunismo, la posibilidad de una guerra nuclear y varios conflictos bélicos localizados pusieron ciertos límites a este optimismo, lo cierto es que el choque directo de las dos potencias principales no solo no se produjo sino que una de ellas – justamente la que figuraba en los medios oficiales de Occidente como la representante del "Imperio del Mal" comunista – se derrumbó de un modo estrepitoso, casi podríamos decir que de un día para el otro. Ese colapso produjo dos fenómenos paralelos: por un lado, un mundo acostumbrado a una dialéctica bipolar se vio de pronto en el espacio global unipolar del monólogo norteamericano. Por el otro lado se reforzó otra vez el optimismo pueril del progreso infinito hacia la paz permanente y el bienestar inacabable.

Quien expresó esta última visión con mayor difusión fue Francis Fukuyama, un intelectual japonés con ciudadanía norteamericana que recibió en su momento gran atención por su libro "El Fin de la Historia y el Último Hombre". La tesis básica de la obra fue que el derrumbe  comunista debía interpretarse como una victoria de las democracias liberales y, con ellas, cabía esperar una nueva Era Histórica, definitiva, en la que ya no habría ni guerras, ni revoluciones, ni crisis serias, mientras que un sostenido progreso socioeconómico garantizaría la prosperidad – y por ende la felicidad – en todo el mundo.

El globo ultraoptimista de Fukuyama se pinchó el 11 de Septiembre de 2001 y terminó sepultado bajo los escombros de las Torres Gemelas más todo lo que vino después.  La línea argumental norteamericana del "ataque a la libertad" y la "lucha contra el terrorismo" simplemente no se condecían en absoluto con la versión del "Mundo Feliz" de Huxley reescrita por Fukuyama. Algo que no hubiera sorprendido a nadie si se hubieran escuchado los argumentos de intelectuales y políticos sistemáticamente acusados de conspiranoicos, fascistas, nazis, racistas y todos los demás epítetos descalificadores del vocabulario políticamente correcto.

Las advertencias desoídas

Más allá de la rectificación de las historias falseadas y las interpretaciones sesgadas de la Segunda Guerra mundial, los "incorrectos" – apartados de la dialéctica oficial de "capitalismo o comunismo" y "democracia o tiranía" – no tardaron en llamar la atención sobre los peligros reales que produciría la caída del comunismo soviético y, sobre todo, su metamorfosis de marxismo-leninismo a marxismo-gramscismo; una transición subrepticia que ninguna otra corriente de pensamiento logró ver, o quiso ver. [3]

Lo concreto es que todo el espectro de ese pensamiento despectivamente catalogado como de "extrema derecha" [4] resultó estar en lo correcto cuando avisó sobre los peligros que sobrevendrían del Nuevo Orden Mundial globalizado bajo la dirección única del Poder Real Todas las mentiras fueron denunciadas por la maldita "extrema derecha conspiranoica", pero nadie quiso escuchar. norteamericano con sede principal en Wall Street. Las obvias mentiras de los politicastros resultaron ser exactamente eso, viles mentiras. Nunca existieron las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein. Las falsas noticias de los medios de difusión, el ridículo show de Powerpoint que Colin Powel exhibió ante el Consejo de Seguridad de la ONU [5] como "prueba" de la existencia de arsenales iraquíes prohibidos y cuya cuestionabilidad él mismo tuvo que admitir más tarde [6], las supuestas victorias de las democracias liberales... ¡cada una de las denuncias de los nazis fascistas autoritarios y conspiranoicos, resultó estar en lo cierto!

Las consecuencias sociales de una migración económica facilitada y hasta protegida por leyes directamente diseñadas para incentivarla; la hipocresía de una democracia vociferadora de derechos humanos que los aplica solo cuando le conviene; la verdadera naturaleza unmundista del globalismo; la dictadura detrás del concepto del Nuevo Orden Mundial unipolar; la naturaleza destructiva y degenerada de la  inmoralidad demoliberal... cada advertencia de la vilipendiada "extrema derecha" resultó estar plenamente justificada.      

Apenas algunos días después del atentado a las Torres Gemelas – sea que el atentado haya sido auto-ejecutado, instigado o solo tolerado – centenares de personas pusieron en duda las explicaciones oficiales, las consideraron como el típico caso de un nuevo Informe Warren y vaticinaron que el 11 de Septiembre de 2001 sería utilizado como excusa para expandir el imperio financiero del Poder Real norteamericano, consolidando su dominio en el Oriente Medio y ayudando simultáneamente a aumentar la seguridad nacional del Estado de Israel. Pero claro, los escépticos fueron acallados con el remanido argumento de la conspiración inexistente y, por supuesto, la no menos remanida acusación del antisemitismo encubierto.

El mundo unipolar

Paralelamente y antes y durante todo este proceso, en los antiguos Estados comunistas se produjo un robo desenfrenado de las empresas estatales por parte de integrantes – o bien hijos de integrantes – de la antigua nomenklatura, lo que generó la transferencia del poder a una cleptocracia de "oligarcas" devenidos en multimillonarios de la noche a la mañana.

Por su parte, la OTAN y la Unión Europea hicieron todo lo posible por convertir a los países de Europa oriental en simples colonias mientras, en forma simultánea, la democracia plutocrática norteamericana mostraba sus colmillos en Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, Somalia y Siria. La desilusión masiva con la democracia demoliberal no se hizo evidente gracias a que los medios masivos de difusión, dependientes directamente de la élite bancaria mundial, construyeron con las nuevas técnicas digitales y comunicacionales una muy eficiente cortina de humo basada en la realidad virtual que presentaba a los EE.UU., a la OTAN y a la UE como los verdaderos – y únicos – representantes del Estado de Derecho, la Democracia, el Progreso y el Desarrollo; todo así, con mayúsculas. 

Va de suyo que esa realidad virtual, creada y administrada para ocultar y tergiversar los verdaderos procesos que estaban ocurriendo, se implantó con un caracter de Verdad Revelada indiscutible. Quedaron silenciados y excluidos de la opinión pública todos los que se atrevieron a señalar las falsedades del mensaje mediático – como por ejemplo las justificaciones de la represión israelí a los palestinos – y quienes destacaron la naturaleza destructiva del liberalismo; en especial de ese liberalismo económicamente capitalista y socioculturalmente marxista.

Hacia el Nuevo Orden Mundial

Después de la oleada de las "primaveras árabes" en el marco de la supuesta "guerra contra el terrorismo", el foco de atención de la plutocracia bancaria volvió a concentrarse en Europa. Con la acción conjunta de los servicios de inteligencia norteamericanos y británicos, más la ayuda de la red de ONGs que actúan como organizaciones legales de superficie de dichos servicios, entre fines de 2013 y principios de 2014 se organizó el Euromaidan de Ucrania que desembocó en un golpe de Estado y la entronización de una política manifiestamente antirrusa en dicho país. En los siguientes ocho años, si bien los impulsores del golpe no cumplieron con su promesa de integrar a Ucrania a la Unión Europea y a la NATO, en la realidad de los hechos el país se convirtió en una base económica y militar para presionar y acorralar a Rusia.

Los acontecimientos en Ucrania, sin embargo, no fueron los únicos que afectaron a Europa. Apenas un año después del Euromaidan, en 2015 se comenzó a implementar el Plan Kalergi para debilitar – y dado el caso destruir – la solidez etnocultural de Europa mediante el ingreso deliberadamente programado y legalmente protegido de millones de inmigrantes inasimilables procedentes del África y del Asia Menor.

Ni siquiera los Estados Unidos escaparon a la presión etnocultural del Teorías como la perspectiva de género y sus corolarios solo sirven para destruir lo poco que queda de los valores esenciales de Occidente. Nuevo Orden Mundial. En 2019, dos años antes de la finalización del mandato de Donald Trump, el Poder Real norteamericano le dio un poderoso impulso al movimiento BLM [7] de la población negra principalmente para erosionar la imagen de Trump pero también como parte de un programa de "deconstrucción" etnocultural de la auténtica sociedad norteamericana que incluyó otros elementos como, por ejemplo, la justificación de las políticas de género, la exacerbación del feminismo, la promoción de los grupos marginales LGBTQ, la promoción del ateísmo y, en general, la desacreditación de los valores tradicionales de la sociedad norteamericana.

Todo ello coronado desde 2019/20 con la pandemia del Covid y el lavado de cerebros por medio de una campaña de terror a la muerte, lo cual no solo convirtió a grandes masas de seres humanos en sumisos rebaños de ovejas obedientes sino que, además, representó un fabuloso negocio para la industria farmacéutica internacional y preparó el terreno para la idea ya anunciada de un "Gran Reseteo" a nivel macroeconómico global para consolidar aun más el poder de la plutocracia internacional.

La supervivencia de Rusia

Es que el proyecto del Nuevo Orden Mundial no admite dos, o más, polos de poder. La deconstrucción de la Unión Soviética iniciada por Gorbachov se hizo para terminar con el experimento fallido del capitalismo de Estado marxista y para convertir a los EE.UU. en el depositario único y hegemónico del poder internacional. El caos post-soviético en el que desembocó ese proyecto no estaba en los cálculos. La idea era terminar con el diseño original de la oposición dialéctica de dos sistemas políticos diferentes – según la teoría bipolar de "una misma moneda de dos caras" – para poder elegir al sistema que más y mejor se podía adecuar a un esquema concentrado del poder mundial. La llamada Guerra Fría (y no tan "fría" en algunas partes) posibilitó la elección: el demoliberalismo capitalista norteamericano fue el sistema elegido y la URSS debía ser balcanizada y fragmentada según las líneas de fractura constituidas por sus repúblicas constituyentes.

Que no sucedió así, o por lo menos que no sucedió totalmente así, se debió un poco a la casualidad – como muchas veces sucede en política – pero también en gran medida a un sujeto llamado Vladimir Putin quien, al provenir del servicio exterior de uno de los más formidables aparatos No se suponía que Rusia podría sobrevivir. La idea fue destruirla y suplantarla por la hegemonía de EE.UU. Que no sucedió así fue un error de cálculo llamado Vladimir Putin. de inteligencia y seguridad jamás creados, supo y comprendió desde el mismo inicio de su gestión qué era lo que estaba en juego. Así, la Rusia que estaba condenada a perecer, sobrevivió. Debilitada, pero sobrevivió. Sin los países de Europa Oriental ocupados después de la 2ª Guerra Mundial; sin los países bálticos; y sin varios de los países de la llamada "Asociación Oriental" como p.ej. Georgia, Armenia, Moldavia y, por supuesto, Ucrania.

La Federación Rusa actual es mucho más pequeña que la URSS original y está mucho más laxamente estructurada, pero existe  y constituye una verdadera piedra en el zapato de los plutócratas norteamericanos y sus pretensiones hegemónicas. Es que la Rusia actual de Putin no es la Rusia que estaba prevista en los planes de Zbigniew Brzezinski y los think tanks del CFR y la Comisión Trilateral. Pero aun así, siendo más pequeña y más débil que la URSS, la Rusia post-soviética no ha renunciado a su vocación imperial. Entre muchas otras cosas, eso es lo que no ven – o no quieren ver – todos los que insisten en evaluar la situación del actual Siglo XXI con los criterios del Siglo XX. 

Lo que hay que entender es que el proyecto de destruir a la Rusia soviética para implantar la hegemonía del Poder Real con base en los EE.UU. no habrá tenido el éxito que se pretendía pero, justamente por eso, no es un proyecto abandonado. El Nuevo Orden Mundial unipolar pretendido por los clanes bancarios y financieros de Wall Street necesita destruir todo lo que se le oponga. No es posible construir un imperio global estable basado en un sistema financiero mundial si la cuestión de la supremacía hegemónica internacional sigue en discusión. La balcanización de Rusia y su eliminación completa como factor de poder en el escenario internacional no es un capricho ideológico de la élite plutocrática. Es una necesidad operativa por lo menos tan real como la necesidad de controlar y ponerle límites a las pretensiones de China, el Irán y la India, para mencionar solo los países más obvios. No se puede pasar por alto que estos tres países, junto con Rusia, concentran prácticamente la mitad de la población mundial.

La guerra en Ucrania

La actual guerra en Ucrania no es entre ucranianos y rusos aun cuando hay que admitir que – por decirlo lo más suavemente posible – los exaltados de ambos bandos no se tienen ninguna simpatía. Y también hay que admitir que razones históricas para la antipatía mutua no faltan, sobre todo si uno está de acuerdo en adjudicarle a los rusos todas las barbaridades cometidas por los soviéticos;  algo que no siempre es correcto. El verdadero enfrentamiento es entre el poder de los clanes de Wall Street y Vladimir Putin. Lo es, por la sencilla razón de que Volodimir Zelensky es un representante – quizás un poco solo honorario, pero representante al fin [8] – de esos clanes. Y esto no es una opinión. Es un hecho comprobado por las declaraciones del propio Zelensky.

El 5 de Abril 2022, Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania, dio una conferencia de prensa reproducida el mismo día por el diario Maariv, el segundo periódico más importante de Israel que se publica solamente en hebreo. [9]  



La transcripción del artículo del Maariv al castellano es la siguiente:

Maariv Noticias del país y el mundo
Agencias de noticias 05/04/2022 12:51

"SEREMOS EL GRAN ISRAEL"
El pronóstico de Zelensky para Ucrania después de la guerra

En conversación con periodistas, el presidente de Ucrania se refirió al estado de su país tras la invasión rusa, explicando que el tema de la seguridad será una máxima prioridad: “Habrá seguridad en cines y supermercados”

¿El día después de la invasión rusa? El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky hoy (martes) en una conversación con periodistas abordó el tema del estado de su país después de la guerra y explicó que "el estado y la seguridad deben ser protegidos. Todo el pueblo será nuestro poderoso ejército". Ucrania no será completamente liberal, "No podemos hablar de la Suiza del futuro, tal vez en mucho tiempo. Pero ciertamente podemos ser un Gran Israel, con una cara propia".

"Habrá representantes de las Fuerzas Armadas o de la Guardia Nacional en nuestros cines y supermercados. Estoy seguro de que el tema de la seguridad será el más importante para nosotros en los próximos diez años".

Al mismo tiempo, señaló, que el estado será democrático. "Un estado autoritario es imposible en Ucrania, tal posibilidad perdería ante Rusia. La gente sabe por lo que está luchando. No salen  y luchan por un retrato", dijo el presidente de Ucrania.

El verdadero objetivo de la guerra en Ucrania queda, pues, bastante en evidencia. De lo que se trata en primer lugar es de erosionar, debilitar y destruir a Rusia para poder controlarla desde un nuevo Gran Israel implantado en Europa Oriental. 

Y además, impedir a toda costa que se forme una concentración de poder abarcando a Rusia, China, Irán y la India. 

Ése es el juego. Se llama Nuevo Orden Mundial.

 



NOTAS

[1] )- Plan de Recuperación Europea - Vigente desde 1947/48 hasta 1951. Los países bajo ocupación soviética no participaron del Plan. Stalin no aceptó las condiciones y retiró a la URSS de las tratativas.

[2] )- Unos 254.000 millones de dólares actuales  Cf. https://www.officialdata.org/us/inflation/

[3] )- Uno de los primeros en alertar sobre esa transición fue Alain de Benoist y la Nueva Derecha Francesa hacia 1968.

[4] )- Una denominación que se ha hecho más nebulosa aun desde que el capitalismo liberal se considera ahora de "derecha" siendo que la "derecha" de los años anteriores al colapso soviético no solo fue anticomunista sino anticapitalista por igual.

[5] )- https://www.elmundo.es/fotografia/2003/02/pruebas_powell/imagen8.html

[6] )- https://www.elmundo.es/elmundo/2004/01/24/internacional/1074976836.html

[7] )- BLM = Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan).

[8] )- Existen buenas razones para sospechar que el titiritero real de la marioneta Zelensky es Igor Kolomoisky, su socio económico y su promotor mediático de bajo perfil. Kolomoisky es el tercer hombre más rico del país, antiguo dueño del mayor banco ucraniano, PrivatBank y, sobre todo, dueño del canal de televisión 1+1 en el que se emiten todos los programas, películas y series de Zelensky. Cf. https://www.rtve.es/television/20220407/quien-igor-kolomoisky-sombra-alargada-zelenski-ucrania/2328825.shtml

lunes, 4 de abril de 2022

HUNGRÍA RESISTE AL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Ésta es nuestra Patria, ésta es nuestra vida.
No tenemos otra.
¡Por eso combatiremos hasta las últimas consecuencias
y no nos rendiremos jamás!

Víctor Orbán
(Discurso del 15 de Marzo de 2018)



El significado del triunfo

El domingo 3 de Abril 2022 se efectuaron elecciones parlamentarias en Hungría. A pesar de que las encuestas previas anunciaban una confrontación bastante reñida de un 47% a 42% a favor del actual Primer Ministro Víctor Orbán, con algunos hasta vaticinando un virtual "empate técnico", los resultados finales demostraron una vez más la relativa confiabilidad que – al menos a veces – tienen las encuestas. Víctor Orbán literalmente arrasó obteniendo no solo una mayoría de más del 50%  sino, además, su cuarto mandato consecutivo y, por si esto fuera poco, también un rotundo triunfo en el referéndum sobre la exposición de menores de edad a contenidos de índole sexual que se efectuó en forma paralela a la elección. En una palabra: un triunfo que solo puede calificarse de demoledor, después de 12 años ininterrumpidos de gobierno y que ahora va por 4 años más.

¿Por qué es tan relevante este triunfo? Lo es por varias razones. Por un lado no es muy frecuente en ningún país del mundo que un Primer Ministro [1] – o un Presidente en un sistema presidencialista – sea reelegido por cuarta vez consecutiva y cinco veces en total. [2] De hecho, hasta hoy, Orbán es el único caso en los más de 1.100 años de Historia húngara. En tren de anécdotas, tampoco es frecuente que alguien gane una elección y un referéndum al mismo tiempo. Como que también es raro que alguien, elección tras elección, consiga mayorías de dos tercios (y más) en las bancas del Parlamento. Pero, en el caso de Víctor Orbán, todo eso solo apunta a un aspecto de su capacidad política. Porque el otro aspecto, quizás más relevante y hasta sorprendente, es que ha conseguido todo eso enfrentando a prácticamente casi todo el resto del mundo fuera de su país, desde donde se lo ha tildado de autócrata, autoritario, fascista, antidemocrático, homófobo, anticuado, intolerante y solo el Buen Dios sabe cuantos epítetos similares.

Es que Orbán, al frente de un pequeño país de Europa del Este, para colmo territorialmente descuartizado luego de la Primera Guerra Mundial [3] y al que le han quedado apenas un poco más de 10,5 millones de habitantes sobre una superficie casi igual a la provincia argentina de Neuquén, se ha atrevido a enfrentar a la burocracia liberal de izquierda que domina la Unión Europea desde Bruselas, a los medios adictos al gramscismo cultural marxista, a los representantes del Nuevo Orden Mundial, a los pergeñadores de la Agenda 2030, incluso a sus financistas de la envergadura de George Soros y a su red de ONGs, para no hablar de su negativa a involucrar al pueblo húngaro en la actual guerra de Ucrania aunque brindando, simultáneamente, toda la ayuda humanitaria posible a los ucranianos que huyeron escapando del conflicto. [4]

El mayor mérito de Víctor Orbán quizás no sea tanto el haber podido ganar cuatro elecciones simultáneas. El mayor mérito es que consiguió hacerlo a pesar de – y en contra de – una enorme presión proveniente del extranjero que alimentó con dinero, presión mediática e información confidencial [5] al aparato de una oposición interna cuyos integrantes están muy cerca de poder ser acusados de traidores a su propia patria.

Seguramente eso es lo más destacable del triunfo de Orbán: el de demostrar que no hace falta ser el líder de un país grande e importante para frenar las pretensiones de organismos como el FMI o el Foro Económico Mundial; que no hace falta poseer un gran arsenal de armas y unas poderosas fuerzas armadas para negarse a participar directa o indirectamente en una guerra; No hace falta ser el líder de un país grande e importante para frenar las pretensiones de organismos como el FMI o el Foro Económico Mundial. que no es imposible ponerle un límite a la degeneración LGTB, a la histeria feminista y a la decadencia cultural destructora de esa célula social indispensable que es la familia; que se puede frenar una fomentada invasión de elementos culturalmente inasimilables mientras que, al mismo tiempo, se puede brindar ayuda humanitaria a un vecino que lo necesita; que sencillamente no es cierto que los promotores de la destrucción de Occidente son imbatibles y todopoderosos porque basta un político con capacidad, habilidad y agallas para poner un país en orden y mantenerlo así en la medida de lo humanamente posible.

Este mensaje es importante. Aunque también es necesario que no caigamos en el hiperoptimismo de pensar que los Orbán del mundo, abandonados siempre a sus propias fuerzas, pueden ganar todas las batallas y salir necesariamente vencedores de la crisis en que ha caído Occidente.  Ninguna victoria está asegurada. Solo está demostrado que la victoria es posible.

Para ello es necesario que todos los que estamos dispuestos a pelear por los auténticos valores que alguna vez distinguieron al Occidente histórico en sus mejores momentos, asumamos nuestro compromiso y entendamos el mensaje de Víctor Orbán que en la última parte de su discurso de agradecimiento después de la votación nos advierte en esencia: no se trata de retroceder al pasado; se trata restaurar la base necesaria para construir el futuro.

En cuanto al plebiscito en sí, vayamos a los números  

Los votos

Resultados Con el 99% de los votos escrutados [6]

Partidos

Porcentaje

Votos

FIDESZ-KDNP

53,10

2.735.383

IZQUIERDA (Frente de 6 partidos)

35,04

1.804.995

MI HAZÁNK

  6,17

    317.944

Otros (3 partidos)

  5,11

    263.373

 

Distribución de escaños en el Parlamento

(*)El MNOÖ representa al Autogobierno Nacional de los Alemanes en Hungría
que se estableció el 11 de marzo de 1995 como órgano representativo
político y cultural de los alemanes residentes en el país.

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El referéndum (7)

En forma simultánea a la elección parlamentaria se efectuó un referéndum para averiguar el apoyo que la población húngara le daba a la agenda de la teoría de género y a la exposición de menores a contenidos de índole sexual sin el debido control parental o legal.
Los resultados fueron realmente catastróficos para los partidarios de la teoría de género, las feministas, los grupos LGTB y las ONG que fomentan la cultura de la degeneración y la disolución de la familia como célula social fundamental. Frente a un rechazo promedio del 94.68% de quienes participaron, solamente un 5.32% manifestó apoyar las políticas decadentes y anormales.

Las 4 preguntas del referéndum y sus resultados fueron:

1. ¿Apoya Usted la realización de sesiones de orientación sexual para niños menores de edad en la educación pública sin el consentimiento de los padres?

Distribución de votos:

Votos válidos: 3.521.425 (44,46 por ciento)
Votos nulos: 1.590.772 (20,08 por ciento)
Abstenciones: 2.753.911 (35,46 por ciento)

Cantidad y proporción de votos sí-no

Sí, apoya: 269.689 (7,66 por ciento)
No apoya: 3.251.736 (92,34 por ciento)

2. ¿Apoya Usted la promoción de tratamientos de reasignación de género para menores?

Distribución de votos

Votos válidos: 3.492.688 (44,09 por ciento)
Votos nulos: 1.619.509 (20,45 por ciento)
Abstenciones: 2.809.048 (35,46 por ciento)

Cantidad y proporción de votos sí-no

Sí, apoya: 143.448 (4,11 por ciento)
No apoya: 3.349.240 (95,89 por ciento)

3. ¿Apoya Usted la difusión irrestricta en los medios de comunicación de contenidos sexuales que influyan en el desarrollo de menores?

Distribución de votos

Votos válidos: 3.484.686 (43,99 por ciento)
Votos nulos: 1.627.511 (20,55 por ciento)
Abstenciones: 2.809.048 (35,46 por ciento)

Cantidad y proporción de votos sí-no

Sí, apoya: 163.048 (4,68 por ciento)
No apoya: 3.321.638 (95,32 por ciento)

4. ¿Apoya Usted la exhibición mediática ante menores de contenidos relacionados con el cambio de sexo?

Votos válidos: 3.482.505 (43,96 por ciento)
Votos nulos: 1.629.692 (20,57 por ciento)
Abstenciones: 2.809.048 (35,47 por ciento)

Cantidad y proporción de votos sí-no

Sí, apoya: 168.146 (4,83 por ciento)
No apoya: 3.314.359 (95,17 por ciento)

Promedio del rechazo: 94,68%  – Promedio del apoyo: 5,32%

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El discurso de Víctor Orbán

 3 de abril de 2022 Budapest [8]

¡Buenas noches!

Estamos bien. Estamos cada vez mejor. Tal vez nunca nos hemos visto tan bien como esta noche.

¡Queridos amigos!

Obtuvimos una enorme victoria. Obtuvimos una victoria tan grande que se puede ver hasta desde la luna, incluso desde Bruselas también la pueden ver sin duda alguna.

Fue divertido, fue un trabajo de hombres, fue bueno combatir con todos ustedes; les agradezco a todos la contribución que han hecho a la victoria de esta noche. Agradezco todos los buenos deseos, los saludos, las muestras de aliento, las palmadas en la espalda, las horas de trabajo, y a todos los que rezaron por nosotros quiero agradecerles muy especialmente que hayan pensado en mí. Saludo en forma destacada a los húngaros que nos acompañaron desde más allá de nuestras fronteras. Gracias por ayudarnos, porque así tenemos la oportunidad de ayudarlos a ellos también. También saludo en forma especial a quienes hoy son húngaros en Transcarpatia. Les enviamos el mensaje de no tener miedo, de resistir; la Madre Patria está con ellos. [9]

Pero, en primer lugar, tengo que agradecer a los ciudadanos húngaros que nos han votado. Por el momento solo puedo decirles que haremos todo lo posible para merecer la Cuando mayor es la victoria, más modestia se necesita. confianza que han depositado en nosotros este día. Sabemos que la modestia es primordial. Cuanto mayor es la victoria, más modestia se necesita, y admitamos que tenemos grandes motivos para ser muy modestos esta noche. Me gustaría agradecer también a nuestros voluntarios. Más de cien mil voluntarios han estado trabajando en los últimos días para que podamos celebrar todos juntos esta noche. ¡Muchas gracias a todos! No fueron robots, ni mercenarios, sino voluntarios que aman a su patria y por eso estuvieron dispuestos a correr riesgos y a trabajar duro.

¡Damas y caballeros! ¡Queridos amigos!

Este no es el momento de intelectualizar. Esta noche es para ser felices. Dejemos fluir libremente nuestras emociones, aunque quizás también podamos rendirle tributo al pensamiento para decir que esta noche hemos agotado casi todas las oportunidades de la victoria; hemos ganado en todo sentido. Ganamos en 2010 incluso con el antiguo sistema de segunda vuelta. Ganamos en 2014 cuando los partidos de oposición nos desafiaron en forma directa. Ganamos en 2018 cuando formaron un frente parcial para derrotarnos. Y ganamos en 2022 cuando todos se coaligaron contra nosotros. Habrá que averiguar el por qué de todo esto pero, Son inútiles las tácticas, las intrigas, las astucias; al final siempre es el corazón el que gana. si no se encuentra una respuesta satisfactoria, habrá que preguntarle al Buen Dios cómo fue posible que ganáramos de la manera más rotunda justo cuando todos se aliaron contra nosotros. De cualquier forma, lo que podemos saber es que esta victoria significa que son inútiles las tácticas, las intrigas, las astucias; al final siempre es el corazón el que gana.

¡Nuestra victoria, la victoria de esta noche, la victoria de Hungría esta noche, es la victoria del corazón, queridos amigos! Ganamos porque tenemos una pasión común que se llama Hungría. Quizás también tengamos que mencionar que se movieron contra nosotros grandes centros de poder y organizaciones internacionales. Por eso también a ellos quizás debemos hacerles llegar un mensaje; tanto como para que también a ellos reciban de nosotros un par de buenas palabras. Y en este sentido podemos decirles que cada centavo que le dieron a la izquierda húngara fue una pérdida de dinero. Y tal vez incluso se me permitirá mencionar que, aparentemente, para el tío George [10] la peor inversión de su vida ha sido la izquierda húngara. Durante doce años no ha hecho más que llevarles dinero.

¡Queridos amigos!

Esta victoria seguirá siendo memorable, quizás por el resto de nuestras vidas, porque esta vez tuvimos que lidiar con la mayor fuerza opositora que hemos tenido hasta ahora: la izquierda local, la izquierda internacional a nuestro alrededor, los burócratas en Bruselas, todo el dinero y las organizaciones del imperio de Soros, los principales medios de comunicación internacionales y, al final, hasta el presidente de Ucrania. Nunca tuvimos tantos oponentes a la vez. Pero fue en vano esa enorme cantidad de dinero, y fue en vano la gran concentración de fuerzas opositoras, si trabajamos juntos, no nos pueden detener. Recuerden: el 23 de octubre, en el primer gran encuentro de la Marcha por la Paz después de la epidemia, estuvimos de acuerdo en que no existía fuerza suficiente capaz de detenernos y dijimos que, si trabajábamos juntos, atravesaríamos hasta el más grueso de los muros. Y antes de terminar, quiero decirles que no hemos permitimos el regreso de un pasado fallido, hemos defendido la independencia y la libertad de Hungría, hemos defendido la paz y la seguridad de Hungría; y, si bien todavía no conocemos los resultados,  espero que hayamos conseguido defender a nuestros niños y a nuestras familias. [11]

¡Queridos amigos! ¡Estimados húngaros!

Recuerden que, por supuesto, en el mundo no solo tenemos oponentes sino también amigos, y ellos también han hecho todo lo posible por nuestra victoria. También tenemos presente y agradecemos a nuestros amigos americanos, polacos, italianos, españoles, serbios, eslovacos y austríacos, que han estado con nosotros y nos Esto no es el pasado. Esto es el futuro. han ayudado en los últimos meses. Les dedicamos esta victoria también a ellos. Porque no es solo nuestra victoria, es también su victoria; porque el mundo entero pudo ver esta noche aquí en Budapest que la política cristiana y democrática, la política equilibradamente conservadora y la política patriótica ha ganado.

Y el mensaje que le estamos enviando a Europa es que esto no es el pasado, esto es el futuro; éste será nuestro futuro europeo común. El mundo entero ha podido ver que los húngaros aman su patria, y que nosotros, los que hoy vencimos, nos comprometemos a que, para nosotros, Hungría siempre será la primera prioridad.

¡El Buen Dios sobre todos nosotros!  ¡Hungría ante todo!  ¡Arriba, Hungría! ¡Arriba húngaros!


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NOTAS

[1] )- A diferencia de países como Estados Unidos que tienen sistemas presidencialistas, en Hungría, al igual que en la mayoría de los Estados europeos, rige el sistema parlamentarista con un Parlamento unicameral de 199 bancas.

[2] )- Víctor Orbán fue Primer Ministro durante los siguientes períodos: 1998-2002; 2010-2014; 2014-2018; 2018-2022 y ahora 2022-2026. Son cuatro mandatos consecutivos y cinco en total.  

[3] )- En virtud del Tratado de Trianon (4 de junio de 1920) – el Versalles húngaro – la Hungría histórica perdió más de dos tercios de su territorio. De los 325.000 km2 que el país tenía antes de la Primera Guerra Mundial, solo le quedaron los 93.036 km2 actuales.

[4] )- Hungría tiene frontera con Ucrania. Según estimaciones, a fines de Marzo 2022 más de 500.000 ucranianos habían cruzado la frontera hacia Hungría.

[5] )- Durante la campaña la oposición efectuó cientos de miles de llamadas telefónicas pidiendo el voto para la coalición de izquierda. Las primeras investigaciones sobre quién o quienes suministraron esos números telefónicos a los activistas revelan que muy probablemente fueron las propias compañías telefónicas de capital extranjero que compartieron con ellos sus bases de datos.

[6] )- Fuente: https://www.magyarhirlap.hu/belfold/20220403-brutalis-fidesz-elony-alacsony-feldolgozottsagnal

[7] )- Los resultados de las respuestas a cada pregunta fueron publicados en el sitio web de la Oficina Nacional Electoral:

[8] )- Fuente https://miniszterelnok.hu/orban-viktor-beszede-a-fidesz-kdnp-valasztasi-gyozelmet-kovetoen-2/ - Traducción Denes Martos.

[9] )- Transcarpatia es uno de los territorios cercenados de Hungría que, durante la era de la URSS fue anexionado a Ucrania. Actualmente posee una población húngara de unas 200.000 personas a las que el gobierno de Orbán busca proteger para que los varones jóvenes no sean reclutados y llevados a una guerra que no les incumbe y en la que no tienen nada que ganar excepto una medalla post mortem.

[10] )- Referencia a George Soros

[11] )- Referencia al referéndum simultáneo que se llevó a cabo junto con la votación

domingo, 13 de marzo de 2022

REPENSANDO LA SINARQUÍA


"El mundo está gobernado por personajes
muy diferentes a los que se imaginan
quienes no están detrás de las bambalinas." (*)

El arte de gobernar a los hombres
consiste en engañarlos.(**)

Benjamin Disraeli

La realidad y los factores de poder.

De los cuatro factores principales que hacen al poder político – la fuerza bruta, el conocimiento, el dinero y el carisma – la fuerza bruta, es decir: el poderío militar, ha sido un elemento muy importante desde que el mundo es mundo y los seres humanos se agruparon en comunidades organizadas.

Sucede sin embargo, que en el mundo actual, ese factor está mucho más condicionado de lo que estuvo en el siglo anterior. Por un lado depende cada vez con mayor fuerza del avance tecnológico que permite suplantar con drones y otras armas teleguiadas el involucramiento directo de seres humanos, mientras que, por el otro lado, se apoya, – también con cada vez mayor intensidad – sobre pilares económicos y comunicacionales. De este modo, el comercio y las finanzas (o sea: el dinero) junto con los satélites, internet  y los medios masivos de difusión (o sea las fuentes de información o conocimiento) han acotado en una medida no menor la efectividad de lo militar como expresión política de la fuerza bruta tradicional.

En este panorama – pintado así en trazos muy  gruesos y referenciando al mundo que conoció el Siglo XX –  se desprende una conclusión que todos deberían tener presente al tratar de entender lo que está sucediendo en los distintos países en particular y en el mundo actual en general: los hechos políticos del siglo XXI no se pueden – ni se deben – analizar con los criterios del siglo XX.

La forma más segura de equivocarse en la interpretación de los acontecimientos actuales es repetir los argumentos de la época de los años 1960 a 1970 respecto del comunismo y el capitalismo como dos caras de la misma moneda, el sionismo como fuerza impulsora principal de la plutocracia norteamericana, la interpretación del marxismo militante como fuerza subversiva revolucionaria de acción directa, el peligro inminente de una confrontación nuclear como medio para dirimir la cuestión del poder internacional y la enorme mayoría de todos los demás elementos de análisis que utilizábamos por aquella época, hace ya por lo menos medio siglo atrás.

Y no es, en absoluto, que los criterios de aquellos tiempos estuviesen equivocados. Sirvieron en ese momento – y sirvieron muy bien – para mirar la realidad, para ver detrás de bambalinas y, sobre todo, para comprender lo que estaba en juego. Tampoco se trata necesariamente de deshacerse así como así de aquellas herramientas de análisis porque muchas de ellas todavía son utilizables. Lo que sucede es que hay que entender que, si bien el concepto como instrumento es aplicable, la realidad a la que se aplica es diferente y, en muchos casos, completamente diferente. 

La famosa Sinarquía


Tomemos el caso del concepto genérico y aglutinador de "sinarquía", tantas veces mencionado en la literatura peronista y nacional. En su versión original abarcaba al capitalismo, al comunismo, al sionismo, a la masonería y a la Iglesia Católica como institución mundana. [1] Hoy en día es obvio que no ha desaparecido por completo ninguno de esos cinco factores. Pero ¿cómo se compara su situación actual con la existente allá por las décadas de 1960 y 1970? Veamos:

·      Por de pronto el capitalismo fabril de la "sociedad de consumo" y la "economía de mercado" se han transformado en un capitalismo predominantemente financiero y de servicios.

·      El comunismo como potencia política de real envergadura ha desaparecido luego del colapso de la URSS. Sobrevive principalmente como impulso revolucionario cultural – según el esquema gramsciano – con la excepción de China que consiguió una rara (casi imposible) hibridación de política comunista y
economía capitalista, y con la excepción también de algunos países "progresistas" en cuyas dirigencias políticas predomina una mentalidad marxista de lucha de clases y de conflictos económicos entre pobres y ricos,  pero que internacionalmente no poseen ni envergadura ni peso suficiente para influir en la política global.

·      El sionismo ha perdido su romanticismo colonizador para la mayor parte de la juventud de la diáspora. Los muy escasos kibutz supervivientes no son ni sombra de los existentes durante los '60 y principios de los '70 [2] en que convocaban el entusiasmo y la inmigración de las juventudes sionistas. Probablemente en buena medida relacionado con esto pero de cualquier forma mucho más importante, es que la expansión territorial de Israel ha chocado con serias dificultades, solo solucionables mediante muy crueles enfrentamientos bélicos y sociales que – al menos por el momento – Israel no está en buenas condiciones de seguir ampliando a gran escala.

·      Mirando objetivamente hacia atrás, ya la importancia que se le dio a la masonería en la segunda mitad del Siglo XX fue bastante exagerada. Actualmente el poder real de los masones se aproxima poco a poco a lo anecdótico. Su papel como "religión sustituta" es prácticamente inexistente al igual que su papel como organización antimonárquica. Su función coordinadora de personajes influyentes ha disminuido ante el surgimiento de otras organizaciones que prescinden de un ritual artificial que para muchos ya es anacrónico, por no decir ridículo. Hoy existen asociaciones discretas como las ONGs, los grupos de planificación y presión como el Bilderberg, El Foro Económico Mundial, el Council on Foreign Relations, la Open Society Foundations de George Soros y docenas de otros centros a nivel internacional que han suplantado y desplazado a la mayoría de las organizaciones puramente masónicas como factores de poder real.

·      Sobre la Iglesia Católica habría tomos para exponer. Toda una serie de acontecimientos, desde el Concilio Vaticano II, el Movimiento de los curas del Tercer Mundo, pasando por los escándalos financieros del caso Marzinskus, el IOR, el Banco Ambrosiano, los escándalos por pedofilia y terminando en la actitud blanda y condescendiente del actual papa – que parece incapaz de responder a los constantes ataques que sufren los católicos de todo el mundo – la Iglesia ha perdido no solo su rumbo sino algo mucho peor: se ha alejado demasiado de su doctrina fundacional y, con ello, ha perdido autoridad moral. Sigue teniendo, sin embargo y a pesar de todo, su poder de convocatoria gracias a la acción de sacerdotes y algunos prelados que insisten en no darse por vencidos, pero como institución la Iglesia ya no tiene voz ni voto – ni siquiera una posición de respeto – especialmente en el ámbito cultural tanto a nivel académico como en el de los medios masivos.

Con todos estos cambios, la aplicación de la noción de "sinarquía" como concepto aglutinador de las fuerzas impulsoras de – al menos gran parte de – la política internacional sigue siendo, por supuesto, válido pero requiere una profunda adaptación a la actual configuración del Poder mundial. De nuevo: ya no estamos en el Siglo XX y muchísimo menos en la época de la llamada Guerra Fría. Las fuerzas impulsoras son, a grandes rasgos, las mismas o similares; pero tanto su composición, como su relación mutua, su "quantum" de poder individual y su posición estratégica sobre el tablero internacional han cambiado en forma sustancial.

Hechos, Verdad y Realidad

En el Siglo XX los factores internacionales se expresaban en forma principal a través del poderío militar. Durante la primera mitad del siglo este énfasis en lo militar está demostrado por dos Guerras Mundiales. En la segunda mitad predominaron las revoluciones armadas y los conflictos bélicos localizados, siempre con la amenaza subyacente de una tercera Gran Guerra especialmente determinada por el factor nuclear y la misilística de largo alcance con telemetría satelital.

Esto ha cambiado. Si bien la opción militar siempre sigue estando sobre la mesa como opción, los principales factores del poder internacional se han ido canalizando, poco a poco, a través de un ámbito organizado en forma de red dentro del cual el ejercicio del poder real se ha vuelto menos directo. Dentro de esta red el principal flujo del poder circula por tres canales simultáneos: el dinero, el comercio, y los medios masivos de difusión. El comercio hace circular los bienes y servicios cuyo valor arbitra el dinero mientras los medios masivos canalizan la información e impulsan las pautas culturales que justifican una cosmovisión guiada por una "lógica" hedonista y materialista despojada de toda noción de trascendencia y de criterios naturales objetivos.

Es importante recalcar en todo esto la importancia aumentada de los medios audiovisuales. Junto con el dinero y el comercio, los medios de comunicación se han convertido en un elemento clave en el ejercicio del poder dentro del mundo actual. Aplicando la "lógica" hedonista y materialista arriba indicada lo que los medios masivos principales están haciendo con sus propuestas de de-construcción y "progresismo" es una destrucción sistemática de la realidad histórica. En forma simultánea, la actual tecnología digital está en condiciones de crear realidades virtuales tan perfectas para el observador visual que muchas veces la diferenciación entre realidad virtual y realidad concreta se hace casi imposible. 

Ejemplo de "realidad aumentada". Elija su producto y
póngalo en su sala para ver como queda. Si guarda la imagen
y se la manda a otra persona, el destinatario nunca imaginará que el
producto realmente no existe en la sala. 

De este modo, los medios no solo destruyen realidades históricas con sus "relatos" arbitrarios sino que, además, están perfectamente en condiciones de sustituir las realidades destruidas con una realidad inexistente pero favorable a la "lógica" del placer, el capricho, y el bienestar material. El resultado, como es obvio, es un "progresismo" que solo puede progresar hacia la decadencia y la degeneración de una civilización cuya cultura ya no se basa en "lo que es" sino en lo que "nos gustaría que sea".

Durante siglos – y hasta podríamos decir milenios – todo el pensamiento cultural de Occidente se ha fundamentado sobre tres conceptos principales: 1)- el hecho; 2)- la verdad y 3)- la realidad. Hecho, verdad y realidad han constituido desde siempre el fundamento sólido de nuestro conocimiento, algo que nos ha permitido construir – al menos a los efectos prácticos – una ciencia alimentada por el conocimiento fundado sobre la lógica de la causalidad. Una de las cosas que está sucediendo bajo nuestras propias narices – y es casi increíble como hay tantas personas que ni se han dado cuenta (o, si se han dado cuenta, aparentemente no les importa) – es que todo nuestro milenario pensamiento basado sobre hechos, verdades y realidades está siendo destruido en forma sistemática.

Los hechos ya no importan; importa nuestra "percepción" de los hechos, lo que da lugar a diferentes "relatos" posibles sobre esas percepciones.

La verdad sucumbe en el relativismo del axioma de "la única verdad absoluta es que toda verdad es relativa" lo que da lugar a que la verdad sea suplantada por meras opiniones de las cuales se supone, por dogma de fe, que todas tienen el mismo valor de respetabilidad.

Y, finalmente, hasta la realidad sucumbe ante la posibilidad de crear en el laboratorio realidades virtuales prácticamente indistinguibles de la realidad objetiva — múltiples "metaversos" digitales en sustitución del "universo" real — lo cual permite convertir la mentira en una realidad sustituta que contribuye a legitimar los relatos y las relativizaciones.

El hecho es que el individuo promedio de nuestra civilización — con su nariz pegada a la pantalla del televisor, su computadora o a la de su teléfono celular — se ha convertido en un observador indefenso y vulnerable, expuesto a la manipulación de quienes le cuentan lo que se supone que debe saber acerca de lo que se supone que ha sucedido.

Esto ha sido posible principalmente porque, desde que los norteamericanos redescubrieron la viejísima verdad acerca del poder del conocimiento, nos hemos enterado de que "el conocimiento es poder", algo que ya sabían Francis Bacon y Tomás Hobbes en el Siglo XVII. Pero, desde entonces, la pregunta que no nos hemos hecho es la siguiente: si el saber es poder, entonces por quién, cómo y dónde se ejerce ese poder que determina cual es el conocimiento que absorberá el observador indefenso a través de los medios masivos de información.

El problema está en que quienes determinan el conocimiento a disposición de las masas a través de los medios masivos de difusión, son los mismos que operan los otros dos canales de la red — el dinero y el comercio — que determinan la estructura y el funcionamiento de todo el poder económico... del cual depende el poder tecnológico y del cual, a su vez, depende el poder militar. Además, puesto que en las democracias el poder político depende del dinero que paga las campañas electorales, es tan solo una consecuencia lógica que sean los mismos operadores de la red los que dominan incluso al poder político. ¿O acaso alguien puede ser tan ingenuamente crédulo como para creer de verdad que las principales decisiones de la política norteamericana – y en especial las del Departamento de Estado – las toma un mentecato como Joe Biden? ¿O que en su momento la invasión a Iraq la decidió realmente un absoluto inútil como George W. Bush?

"Soy una máquina de meter la pata". 
Joe Biden en The Guardian
A confesión de parte..... 

La red del poder mundial

Los factores del poder internacional, a diferencia de lo que sucedía en el Siglo XX, están hoy organizados en forma de red, algo que, en la envergadura necesaria, se hizo tecnológicamente posible gracias a la tecnología del siglo pasado recién desde los años '80 en adelante. Aparte de ello esa red tiene que tener, necesariamente, al menos un nodo coordinador y concentrador porque, sin él, cualquier red es prácticamente inmanejable y hasta incontrolable, por lo que su comportamiento sería absolutamente impredecible. [3]

Existe, por lo tanto, una red con un nodo central coordinador que posee un enorme "quantum" de poder a nivel mundial. No obstante – y esto es lo más importante de todo – toda la red misma así como quienes la operan no están "institucionalizados". Esto es: se trata de una red de la cual no existe una institución que la represente en forma visible y pública.

La pregunta que planteábamos más arriba acerca de quién, cómo y dónde se ejerce ese poder desde el nodo central de la red, no tiene más respuesta que un gran interrogante. No lo sabemos. La titularidad, las reglas operativas y  la ubicación del centro coordinador del mayor poder real que existe sobre el planeta, simplemente no están explicitadas en ninguna parte.

Por supuesto, podemos conocer varios nodos. Sabemos que hay bancos, instituciones financieras y calificadoras de riesgo de alcances internacionales. Sabemos que hay enormes empresas industriales y de servicios. Y sabemos también que hay verdaderos emporios mediáticos que vuelcan sus productos sobre la población mundial todos los días.

Sabemos que hay think tanks, centros académicos de estudios estratégicos, instituciones financiadas por particulares y por los Estados, que "cosechan" datos para elaborar proyectos y alternativas en materia de política internacional que luego, de alguna forma y en alguna medida, se aplican por los Estados y los organismos multinacionales.  

Sabemos que hay una enorme industria bélica alimentada por los últimos avances de la tecnología que hoy – a diferencia del Siglo XX – ya no está tanto enfocada en la opción de la Destrucción Mutuamente Asegurada [4] nuclear, sino en la informatización de la inteligencia militar, en la rapidez y efectividad de las reacciones (lo que incluye la asfixia del oponente mediante sanciones económicas y de otra índole), en la robotización de determinadas armas, en la creación artificial de conflictos internos y crisis sociopolíticas en el país atacado y, sobre todo, en la posibilidad de ahogar al enemigo sin una necesidad imperiosa de poner "botas sobre el terreno" desde el mismo principio y con recursos propios.

También sabemos cómo se maneja la política democrática en la cual las ciudadanías votan por los candidatos pero no elijen a los candidatos ya que la designación de los mismos está en manos de las cúpulas partidarias y las campañas electorales dependen fundamentalmente del dinero invertido en ellas así como del apoyo implícito o explícito del aparato mediático involucrado en la promoción o desaprobación de determinados candidatos. Y dentro de este ámbito político sabemos incluso que existen técnicas para crear la "imagen" electoralmente favorable de un candidato por medios virtuales, más allá de la verdadera personalidad y de las verdaderas capacidades profesionales, intelectuales y hasta morales del personaje.

Todo eso lo sabemos porque lo podemos comprobar cotidianamente con solo apartar un poco la cortina desinformática y observar sin prejuicios ideológicos lo que sucede en el mundo actual. Pero, así y todo, lo que no sabemos con certeza es cómo se coordina la red entera, quién la coordina y desde dónde se la coordina.

A pesar de que la necesidad de una coordinación es absolutamente innegable, resulta ser que el factor coordinador no está muy a la vista bajo circunstancias normales. Aparte de "buenos" y "malos" estereotipados, y actitudes "correctas" e "incorrectas" no menos estereotipadas, la rutina habitual no revela grandes esfuerzos de sincronización calificativa. Basta con repetir que los "fascistas" son siempre malos; los "progresistas" son siempre buenos; los "democráticos" son siempre correctos y los "autoritarios" son siempre peligrosamente incorrectos.

Pero, de pronto surge un hecho de especial envergadura – como, por ejemplo, la pandemia del coronavirus o la guerra en Ucrania – y de pronto la orquestación coordinada se hace tan evidente que millones de personas no pueden pasarla por alto, estén – o no – de acuerdo con los calificativos y las clasificaciones "políticamente correctas".

Puedo creer – o no creer – que la peligrosidad del SARS-CoV-2 ha sido tremendamente exagerada, en parte como experimento de domesticación por el miedo de una masa humana ignorante y crédula y en parte como un fenomenal negocio de los laboratorios medicinales. Pero nadie me podrá negar que todos los medios masivos del mundo reaccionaron de la misma manera histéricamente alarmista ante el fenómeno, priorizando en todo caso las vacunas de los laboratorios occidentales y tratando de desacreditar las de otro origen. Del mismo modo puedo hallar simpático a Zelensky o a Putin, pero nadie me negará que todos los medios masivos de difusión occidentales, en pleno y sin excepciones, se han puesto misteriosamente de acuerdo para manifestar, en forma sincronizada y totalmente unánime, su condena a Putin y su apoyo a Zelensky.

Aparte de ello, sin una coordinación deliberada, ¿cómo sería posible la aplicación coercitiva y unánime de las represalias económicas aplicadas a Rusia? Varios bancos cierran en forma simultánea sus operaciones con Rusia; empresas enteras se retiran del país o interrumpen su producción al mismo tiempo, organismos internacionales unánimemente mandan a Rusia al ostracismo. Todo ello en el lapso de aproximadamente una semana. Y más: todo eso a pesar de los costos que las represalias representan para los mismos que las aplican, a punto tal que no faltan analistas para afirmar que varias de las medidas perjudicarán más a las finanzas internacionales que a la economía rusa. ¿Bancos, centrales financieras y hasta empresas dispuestas a perder dinero con tal de no permitir que Putin se salga con la suya? ¿No se suponía que la guerra era un buen negocio?

Los conspiranoicos

¿Puede haber tanta unanimidad en forma espontánea? Por supuesto que no. Ni siquiera una supuesta comunión cuasi religiosa en la fe democrática de todos los operadores puede explicar el fenómeno. Basta con ingresar a Internet para darse cuenta de que, a pesar de los desesperados intentos de censurarla, las opiniones de miles de millones de personas reales de carne y hueso no se ajustan a la partitura del coro mediático. Incluso la mayoría de los inclinados a cantar la canción de ese coro desafina. Y ni hablemos de los que salen disparados con teorías estrambóticas de las que no están ausentes ni los extraterrestres.

Es que ante la ausencia de una institución visible y transparente, responsable por la operación de la red del poder mundial, son muchos los que buscan la respuesta a esa pregunta del "quién, dónde y cómo". 

La primera respuesta que uno recibe de los medios y de los ámbitos "oficiales" es que dicha red no existe y, por lo tanto, tampoco existen los que la operan por la simple razón de que no se puede operar una red inexistente. Suena bastante similar al argumento de Georges Cuvier que en el Siglo XVIII negaba la existencia de los meteoritos afirmando: "puesto que en el cielo no hay piedras, no pueden caer piedras del cielo". Y, por supuesto, siendo todo ello inexistente quienes afirman su existencia son locos, ignorantes, o delirantes, creyentes en teorías conspirativas sin sustento.

Seamos honestos: hay teorías conspirativas que son un verdadero delirio. Algunas de ellas son tan estrambóticas que uno hasta puede llegar a sospechar que se trata de cortinas de humo creadas exprofeso para nublar la vista de los incautos y mantenerlos ocupados en estupideces que desacreditan cualquier investigación sobre la supuesta "inexistencia" de un poder ramificado en forma internacional. Es obvio que, aún cuando algunas sirven para la chacota, lo único razonable que se puede hacer con estas conspiranoias es ignorarlas.

La conspiración explicada
Los "reptilianos" gobiernan el planeta.
Y, si éstos no le gustan, siempre quedan los Annunakis de Nibiru

Aparte de ello hay varias teorías. La mayor parte de ellas adolece de alguno de los siguientes tres defectos (o de los tres en forma simultánea): 1)- son muy antiguas y no reflejan las realidades y las posibilidades del mundo actual;  2)- son inverificables y 3)- están más basadas sobre opiniones que sobre hechos concretos.

El (demasiado) breve análisis que figura al principio de este escrito sobre los componentes de la Sinarquía es precisamente el resultado de un resumen analítico de estos defectos. Y entiéndase bien: la tesis no es que no existan los componentes de lo que solíamos denominar como "la Sinarquía". La tesis es que estos componentes no son como eran en el pasado ni, mucho menos, operan como operaban en el pasado, por lo que el concepto mismo de "Sinarquía" requiere una revisión y reevaluación.

En búsqueda de la Verdad perdida

El mundo capitalista está completamente interconectado a través de las redes digitales y hasta está empezando a generar monedas virtuales con un principio totalmente diferente al que gobernaba el dinero tradicional. El comunismo se ha desembarazado de su Lenin y el marxismo-leninismo se ha transformado en un marxismo gramsciano en el que hasta el término revolucionario de "proletariado" ha sido suplantado por el romanticismo emocional de la expresión "los pobres". Tratar de entender al sionismo actual según los ubicuos Protocolos de los Sabios de Sión de fines del Siglo XIX es más o menos lo mismo que tratar de entender al demoliberalismo actual a través de los escritos del Barón de Holbach. Adjudicarle a los masones actuales una influencia decisiva en el gobierno de los asuntos mundiales es como suponer que el Rotary Club y el Club de Leones deciden la producción industrial y el comercio. Creer que la Iglesia Católica actual tiene una influencia importante sobre los acontecimientos mundiales es ignorar deliberadamente que su dirigencia no ha conseguido ni siquiera defenderse con éxito de los ataques a los que la cristiandad en general y los católicos en especial han venido siendo objeto durante el último medio siglo.

Pero además y por sobre todo, ya no se trata de distintos organismos sinárquicos actuando en un mismo sentido general. Ahora se trata de un solo organismo central coordinando operaciones a través de una red mundial que actúa a través de diferentes canales. 

Aproximarse a la verdad nunca fue – y con seguridad nunca será – sencillo pero, si no queremos vivir en la mentira, en el error, y chocando constantemente contra la pared, no nos queda más remedio que por lo menos intentarlo. Por desgracia no hay métodos infalibles para atrapar a la verdad toda entera, pero sí los hay para aproximarse en la medida de lo humanamente posible, dados los datos y las circunstancias.

En materia de datos políticos siempre he recomendado el método de las preguntas propuestas por Darrell Huff:


1.    ¿Quién lo dice?
2.    ¿Cómo lo sabe?
3.    ¿No falta algo?
4.    ¿No está sesgada la información?
5.    ¿Tiene sentido en absoluto?  
A estas 5 preguntas, a mí me gusta agregarles otras dos: 
6.   ¿A quién beneficia? 
7.   ¿De qué me sirve saberlo?

Respondiendo lo más honesta y concretamente posible a estas preguntas es muy posible que no lleguemos a explicarlo todo y a entenderlo todo, pero al menos sabremos dos cosas: 1)- Qué nos falta saber y por lo tanto qué es lo que tenemos que investigar; y, en función de ello, 2)- Qué tan lejos o qué tan cerca estamos de poder entender realmente el hecho que estamos considerando. Por supuesto, existen otros métodos y para conocerlos siempre valdrá la pena explorar en profundidad todo el campo de la epistemología.

Pero cuidado porque también hay métodos muy engañosos. Sobre todo hay una costumbre muy extendida que no es recomendable. Consiste en enterarse de lo que dicen los tirios y después ir y ver qué dicen los troyanos para después "formarse un criterio propio". Este método solamente sirve si los tirios mienten y los troyanos dicen la verdad, o viceversa. Incluso si en el rarísimo caso en que ambos dicen la verdad desde su propio punto de vista, el método puede servir. Pero si ambos mienten ¿qué "criterio propio" se puede sacar de dos mentiras? Ir a CNN a ver qué dicen los norteamericanos para después consultar Rt o Sputnik para ver qué dicen los rusos equivale a autoengañarse creyendo que CNN miente (algo bastante usual en CNN) pero que Rt o Sputnik dicen (o están más cerca de) la verdad; lo cual no es más que una infundada suposición optimista. Todos conocemos el archiconocido dicho ése que dice que la primera baja en toda guerra es precisamente la verdad. Y para mentir los rusos nunca le han tenido que pedir ayuda a nadie.   

Si no adecuamos nuestras herramientas de análisis a la realidad objetiva del mundo actual estaremos condenados hacer el papel – o mejor dicho el papelón – de esos opinólogos que hablan sobre lo que suponen y no sobre lo que saben, siendo que lo peor de todo es que su público supone que saben y hasta ellos mismo terminan por creer que saben cuando lo único que hacen es repetir el argumento que escribieron los que realmente saben la verdad, pero no la confesarían ni bajo tortura.  

¿Complicado? ¡Por supuesto!

La promesa es que la Verdad nos hará libres; no que la Verdad será siempre simple y sencilla.

 

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NOTAS

(*)- “Delphi Complete Works of Benjamin Disraeli (Illustrated)” Delphi Classics

(**)- Benjamin Disraeli, “Curiosities of Literature”

[1] )- Cuando en 1968 Perón publica "La Hora de los Pueblos", en la edición original hace ocho veces mención al concepto de "sinarquía". Lo que hoy muy pocos recuerdan (o saben) es que "La Hora de los Pueblos" es la reelaboración de otra obra publicada el año anterior que fue "Latinoamérica: Ahora o nunca". Es curioso ver cómo este concepto de Sinarquía fue cambiando progresivamente: en el pensamiento original de Perón abarcaba al capitalismo, al comunismo, al sionismo, a la masonería y a la Iglesia (esta última a veces incluso con la ácida observación de "...que si la pagan, también entra"). En las variaciones posteriores la Iglesia de pronto es piadosamente sustituida por "el Vaticano" o "el clericalismo" (o incluso desaparece por completo) y hasta he visto versiones en Internet en las cuales ya se ha seguido "suavizando" la composición haciendo desaparecer al sionismo.
Una razonablemente buena versión de "La Hora..." puede descargarse de:
https://bcn.gob.ar/uploads/la-hora-de-los-pueblospara-visualizar.pdf

[2] )- Después de 1977, bajo el gobierno de Menahem Beguin, el apoyo del Estado a los kibutz disminuyó drásticamente 

[3] )- Eso es justamente lo que desespera a quienes desearían controlar la Internet que es una red abierta, completamente caótica en la que impera la mayor de las anarquías.

[4] )- Estrategia conocida luego de la II GM como "MAD" por sus siglas en inglés (Mutually Assured Destruction) basada en el concepto que, si una potencia iniciaba una guerra nuclear, la potencia opositora, antes de terminar destruida, todavía tendría tiempo de lanzar sus propios misiles nucleares garantizando la destrucción de la potencia agresora.
La macabra ironía de la sigla reside en que "mad" en inglés significa "loco".