domingo, 22 de febrero de 2026

LEGISLACIÓN LABORAL

Nunca discutas con un idiota.
Te hará descender a su nivel y
ahí te ganará por experiencia.

Mark Twain
En política, la estupidez
no es un impedimento
Napoleón Bonaparte
Si hay idiotas en el poder
es porque quienes los eligieron
están bien representados.

Mahatma Ghandi
Haga click en la imagen para ver el video


En la República Argentina la legislación laboral protege al trabajador solamente como un efecto secundario, muy probablemente querido expresamente por la cofradía jurídica. De hecho, todo ese mamarracho que es nuestra actual ley laboral, constituye el principal motor de la archiconocida "Industria del Juicio". 

Más allá de lo que digan el articulado y los párrafos de esa ley, la regla de aplicación en todos los juzgados del país se guía por un doble principio

  1. El trabajador en relación de dependencia siempre tiene razón y siempre es inocente por definición ya que así lo requiere el criterio de la protección del más débil frente al más fuerte.  
  2. Consecuentemente, las costas, la multa y todos los gastos los paga siempre el empresario porque es al único que se le puede sacar plata ya que el trabajador siempre es un perejil insolvente.
Que esta es la situación real en el mundo del trabajo solamente lo niegan los que no trabajaron nunca y los que jamás contrataron a alguna persona que hacía siempre su mejor esfuerzo por trabajar lo menos posible y protestaba en forma constante para que le aumenten el sueldo lo más posible.

En cierta forma, toda la situación no carece de cierta lógica. Si, como es más que común en la economía capitalista, el empresario apunta a obtener el máximo de trabajo por el mínimo de costo laboral y, a su vez, el trabajador apunta a hacer el mínimo esfuerzo tratando de obtener el máximo salario, es evidente que los intereses de los dos principales actores de la economía son contrapuestos. Así las cosas, la economía capitalista se convierte, de modo inevitable, en: 
  1. Un sistema de explotación del trabajo humano.
  2. Un ámbito de constantes reclamos, crisis y confrontaciones.
  3. Una clara tendencia a reemplazar personas por automación toda vez que se pueda.
  4. Un permanente estado de lucha salarial, sobre todo en países con alta inflación.
  5. Una corrupción constante con "arreglos" varios entre empresarios, sindicalistas y el Estado.   
En un régimen plutocrático demoliberal es imposible salir de este círculo vicioso. Los escasos cinco puntos citados son tan solo un brevísimo botón de muestra. Mientras el dinero sea el motor principal de la economía – como que inevitablemente lo es en un capitalismo financiero – la construcción de una sociedad económicamente activa, que sea equilibrada, justa y armónica, no pasará nunca de ser el sueño de la Argentina año verde. 

Lo peor de todo es que esa sociedad es perfectamente posible de construir. No con el delirio de la lucha de clases que, desde 1917 hasta hoy, jamás funcionó aceptablemente en ninguna parte y jamás funcionará porque es intrínsecamente inviable desde el momento en que choca de frente contra el más elemental Orden Natural. Pero sí es posible en un sistema sustentado, entre varias otras cosas, por derechos basados en obligaciones y funciones públicas otorgadas con responsabilidades efectivamente exigibles. En una palabra y parafraseando el conocido refrán: "Es el sistema, ¡estúpido!".  

Dentro de una república liberal plutocrática no hay ninguna posibilidad de cambios sustanciales. El dinero compra campañas políticas, compra candidatos, compra campañas mediáticas, compra voluntades, compra leyes. No determina solamente el mundo económico. Inunda toda la esfera pública de pequeñas, medianas y enormes corrupciones. A todo lo cual se agrega, por su puesto, la estupidez innata de algunos decisores intermedios seleccionados precisamente por su estupidez y su ignorancia que los hace fácilmente manipulables.

Lo que pasó en el recinto de los diputados el pasado  jueves 19 de febrero de 2026 es la prueba irrefutable de esto último. Tenemos una ley laboral que es un mamarracho y ahora nuestros geniales legisladores están discutiendo (es un decir) cómo reemplazarla por otra ley que es un adefesio al cuadrado. Un caso de manual del gatopardismo de cambiar todo para que nada cambie. 

Aunque, si consideramos la supina estulticia de la gran mayoría de nuestros insignes legisladores, no me cabe duda de que al final conseguirán poner en marcha su muy bien aceitada máquina de impedir a fin de no cambiar nada para que todo empeore.

¿No me creen? Vean el video y me cuentan.


viernes, 9 de enero de 2026

JESUCRISTO Y MILEI

«La poesía con anemia,
con tisis el ideal
bajo la capa el puñal
y en la boca la blasfemia»
Rubén Darío



Uno sabe que los medios mienten. Uno también sabe que en Internet poco a poco hay casi más fakes que noticias de verdad. En una publicación de Facebook uno se entera de algo catastrófico ocurrido en un país, va después a la prensa de ese país y resulta que no encuentra absolutamente nada de lo anunciado. En fin… A esta altura del partido uno ya está escaldado.

Sin embargo, así y todo, los manoseos y las manipulaciones mediáticas han adquirido una amplitud y una intensidad que constantemente consigue superar nuestra ya bastante crecida incredulidad. Especialmente en el mundo digital. Sigamos así y vamos a terminar dudando hasta de la famosa Inteligencia Artificial. O quizás especialmente de la famosa Inteligencia Artificial.

El otro día, navegando por las siempre procelosas aguas de internet me encuentro con la siguiente noticia:

 

En un hecho que, sin duda, encendido el debate social y que trascenderá a lo mundial, el presidente de Argentina, Javier Milei, causó una controversia sin precedentes con una frase que parece desafiar no solo los valores de millones de personas, sino la propia historia de la humanidad. Una frase desatinada, propia de demencia y alejada de los valores que todo presidente de un país debe cultivar para su pueblo y concierto de las demás naciones.

En un mensaje publicado en su cuenta de X (antes Twitter) en el marco de esta Navidad que se está transitando, el mandatario expresó, de manera tajante: “Si pudiera retroceder en el tiempo, evitaría que Cristo naciera, porque él es el origen del comunismo y de todos los males de la Tierra[1]

 Quisiera aclarar que lo leí, lo volví a leer, y no me produjo ningún deseo de iniciar una controversia sin precedentes ni tampoco de salir a la calle con una antorcha a encender el debate social a nivel mundial. A Milei le he escuchado decir tantas idioteces que, en él, una más es para mí lo que la proverbial mancha en el tigre. Con mis disculpas a los tigres.

Pero en ésta Milei superaba todas sus marcas anteriores. Si hubiera tenido yo el poder de organizar viajes en el tiempo hubiera ido a visitarlo para proponerle un viaje al año cero hasta Belén, totalmente gratis, all included. Realmente: hubiera pagado entrada para ver como se las arreglaba tratando de impedir el nacimiento de Jesucristo. Pero bueno, obviamente no tengo ese poder así que no me quedó más remedio que apretar los dientes y bancarme la blasfemia del resto de la frase.

Así y todo, me quedé pensando. ¿Puede alguien que está en la palestra pública y que, nolens volens, depende de los votos del electorado, escribir semejante imbécil y blasfema animalada para lanzarla por la red mundial a la consideración de todo el mundo? ¿Puede el presidente de una república ser tan, pero tan idiota? Tratándose de Javier Milei y de la democracia argentina, admito que mi primer reacción fue decir: “¿Y por qué no?” Pero después, el bichito de la duda venció y decidí darle al Javi el beneficio de la misma, aunque más no fuese por protocolo de procedimiento.

De primer arranque consideré meterme en X y buscar el tweet. Pero lo dejé para el final como último recurso. No uso X, no me oriento demasiado bien en la ensalada de cuentas y entradas, y en todo caso, si Milei realmente escribió eso, es de suponer que alguno de sus asesores con al menos dos dedos de frente ya debió haber borrado la entrada. Así que X me prometía pocas posibilidades de éxito. 

En vista de eso recurrí a la inteligencia artificial y le pedí una búsqueda sobre la frase de marras. ¿Les digo la verdad? No me sorprendí demasiado cuando encontré que Javier Milei no poseía los derechos de autor sobre el exabrupto anticristiano puesto que el autor original de la frase había sido Eli Afriat, un influencer israelí [2] quien, según su propias palabras, es:

…un exsoldado de combate de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), ahora dedicado por completo a defender el Estado de Israel y a apoyar a los soldados de las FDI a través de iniciativas en línea.[3]

Honestamente, no sé que pensar. Me quedan dos alternativas: o bien alguien le enchufó ilegalmente al Javier la frase de Eli, o bien nuestro presidente se halla bajo el condicionamiento de un influencer israelí.

Lo que pasa es que, incluso si Javier Milei nunca escribió lo que cadenanueve.com le imputa, incluso si todo es un bulo de un tamaño paquidérmico, aun así y a pesar de todo, la cuestión es que a primera vista su autoría resultaba bastante creíble.

Y eso es lo que más me molesta.

                                                                 



[1])- Tomado de https://www.cadenanueve.com con la firma de Gustavo Tinetti, Director-creador del Grupo-Multimedios Cadena Nueve-Periodista-Abogado-Consultor de Medios-Autor de: ‘Delitos en la Prensa’-La Plata,1983-‘La Noticia en Imagen’, Pamplona 1991-‘Lo Mejor de Dios, Ellas’, El Remanso, 2007.

[2])- Cf. https://www.facebook.com/61550355552363/posts/-el-pol%C3%A9mico-posteo-de-milei-sobre-la-navidadjavier-milei-reposte%C3%B3-en-la-red-soc/122312934338011851/