jueves, 19 de noviembre de 2020

LO QUE LAS ÁGUILAS NOS ENSEÑAN

Los camellos te pueden enseñar a caminar.
Las panteras te pueden enseñar a correr.
Pero si quieres aprender a volar,
no hallarás mejor escuela que la de las águilas.

Para el verdadero creyente la fe no es un lastre;
es el impulso que lo hace capaz
hasta de volar junto a las águilas.

"Que el viento bajo tus alas te lleve
donde el sol navega y la luna camina",
dijo Gandalf, que conocía la respuesta correcta.
J.R.R. Tolkien 


La admiración por las águilas nos viene de la noche de los tiempos. Tan antigua es su fama que, más que un ave, con el correr de los siglos el águila se ha convertido en leyenda y hasta en símbolo.

La encontramos en Sumeria y más tarde entre egipcios, hititas, babilónicos y asirios. En el mundo grecorromano la vemos atrapando rayos con sus garras acompañando a Zeus y a Júpiter.  Aristóteles la consideró como la más majestuosa de las aves, no solo por su forma de planear sino porque – según él – era la única capaz de levantar vuelo de cara al sol. A partir del Siglo II AC el águila romana adornó los estandartes de las legiones y, en el Sacro Imperio Romano, Carlomagno mantuvo la tradición. En la mitología germánica el águila figura asociada a Odin o Wotan en varias leyendas; además, aparece en la heráldica de la Edad Media en un sinnúmero de escudos y emblemas. 

En la iconografía cristiana, la vemos a veces como aniquiladora de serpientes, lo que es una metáfora bastante clara del triunfo de lo que vuela alto sobre lo que se arrastra por lo bajo. En algunas representaciones iconógráficas de cuatro elementos (los tetramorfos) los cuatro distintos símbolos representan a los cuatro evangelistas canónicos: el hombre representa a San Mateo, el león representa a San Marcos, el toro representa a San Lucas y el águila representa a San Juan Evangelista. 

En iconografía y heráldica existe también un tipo de águila algo especial que ha tenido un interesante protagonismo en Occidente ya que aparece en varias culturas indoeuropea. Se trata del águila bicéfala que originalmente representó la bipolaridad de lo existente. El ejemplar más antiguo de este águila se encuentra en un sello de la ciudad sumeria de Lagash (3.000 años AC aprox.). Luego, a través de la simbología hitita llega a la Edad Media europea a través de Bizancio y aparece en el Sacro Imperio Romano Germánico con los Habsburgos. 

De hecho, el águila bicéfala figura en una multitud de escudos de Occidente. La encontramos no solo en el escudo del Imperio Bizantino y en el del Sacro Imperio, sino también en el del Imperio Austro-Húngaro, en los escudos de la República Austríaca (1934-1938), la Rusia de los zares, la Federación Rusa actual, Serbia, Montenegro, Albania, Armenia y muchos otros escudos de ciudades y regiones no sólo de Europa sino incluso de América, como p.ej. el de la ciudad de Nueva Imperial de Chile, el municipio de Salamá en Guatemala, o el municipio de Tunja en Colombia.      

Pero, aparte de su antigua y reconocida fama, ¿qué tienen las águilas para enseñarnos? 

He tratado de resumirlo lo mejor posible en la siguiente presentación. Les pediría que la vean. Creo que les puede llegar a ser útil aunque más no sea como experiencia y, quizás, como posible fuente de inspiración para dejar volar los pensamientos, imitando el vuelo del águila, hasta donde la fantasía y la intuición les permitan llegar. 

Una sola recomendación:  Vayan a pantalla completa y ¡suban el volumen!

Un abrazo.

Denes Martos
Noviembre 2020



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2 comentarios:

  1. Buenas noches sr. Martos. Gracias cómo siempre. Podría escribir algo, cuando considere oportuno, sobre los escraches? Saludos

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    1. Podría, por supuesto. Pero una pregunta: ¿Qué es lo que te interesa en especial sobre ése método de acción?
      Saludos

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